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Al final de este viaje …

La era está pariendo un corazón

Le he preguntado a mi sombra
a ver como ando para reírme,
mientras el llanto, con voz de templo,
rompe en la sala
regando el tiempo.

Mi sombra dice que reírse
es ver los llantos como mi llanto,
y me he callado, desesperado
y escucho entonces:
la tierra llora.

La era está pariendo un corazón,
no puede más, se muere de dolor
y hay que acudir corriendo
pues se cae el porvenir
en cualquier selva del mundo,
en cualquier calle.

Debo dejar la casa y el sillón,
la madre vive hasta que muere el sol,
y hay que quemar el cielo si es preciso
por vivir,
por cualquier hombre del mundo,
por cualquier casa.

Canción del elegido

Siempre que se hace una historia
se habla de un viejo, de un niño o de se sí,
pero mi historia es difícil:
no voy a hablarles de un hombre común.
Haré la historia de un ser de otro mundo,
de un animal de galaxia.
Es una historia que tiene que ver
con el curso de la Vía Láctea.
Es una historia enterrada.
Es sobre un ser de la nada.

Nació de una tormenta
en el sol de una noche,
el penúltimo mes.
Fue de planeta en planeta
buscando agua potable,
quizás buscando la vida
o buscando la muerte
eso nunca se sabe.

Quizás buscando siluetas
o algo semejante
que fuera adorable,
o por lo menos querible,
besable, amable.

El descubrió que las minas
del rey Salomón
se hallaban en el cielo
y no en el África ardiente,
como pensaba la gente.
Pero las piedras son frías
y le interesaban calor y alegrías.
Las joyas no tenían alma,
sólo eran espejos, colores brillantes.
y al fin bajo hacia la guerra…
¡perdón! quise decir a la tierra.

Supo la historia de un golpe,
sintió en su cabeza cristales molidos
y comprendió que la guerra
era la paz del futuro:
lo más terrible se aprende enseguida
y lo hermoso nos cuesta la vida.
La última vez lo vi irse
entre humo y metralla,
contento y desnudo:
iba matando canallas
con su cañón de futuro.

Ojalá

Ojalá que las hojas no te toque el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabé la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

Resumen de noticias

He estado al alcance de todos los bolsillos
porque no cuesta nada mirarse para adentro.
He estado al alcance de todas la manos
que han querido tocar mi mano amigamente.
Pero, pobre de mi, no he estado con los presos
de su propia cabeza acomodada,
no he estado en los que ríen con solo media risa,
los delimitadores de las primaveras.

No he estado en los archivos ni en las papelerías
y se me archiva en copias y no en originales.
No he estado en los mercados grandes de la palabra,
pero he dicho lo mío a tiempo y sonriente.
No he estado enumerando las manchas en el sol
pues sé que en una sola mancha cabe el mundo.
He procurado ser un gran mortificado
para, si mortifico, no vayan a acusarme.

Aunque se dice que me sobran enemigos,
todo el mundo me escucha bien quedo cuando canto.
Yo he preferido hablar de cosas imposibles
porque de lo posible se sabe demasiado.
He preferido el polvo así, sencillamente,
pues la palabra amor aún me suena hueco.
He preferido un golpe así, de vez en cuando,
porque la inmunidad me carcome los huesos.

Agradezco la participación de todos
los que colaboraron en esta melodía.
Se debe subrayar la importante tarea
de los perseguidores de cualquier nacimiento.
Si alguien que me escucha se viera retratado,
sépase que se hace con ese destino.
Cualquier reclamación que sea sin membrete.
Buenas noches, amigos y enemigos.

Debo partirme en dos

No se crean que es majadería.
Que nadie se levante aunque me ría.
Hace rato que vengo lidiando con gente
que dice que yo canto cosas indecentes.

Te quiero, mi amor,
no me dejes solo.
No puedo estar sin ti
mira que yo lloro.

¿No ven?, ya soy decente:
me fue fácil.
Que el público se agrupe y que me aclame.
Que se acerquen los niños,
los amantes del ritmo.
Que se queden sentados los intelectuales.
Debo partirme en dos.

Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar
y no importa la suerte
que pueda correr
una canción.
Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar,
y no importa que luego
me suspendan la función.

Yo también canté en tonos menores.
Yo también padecí de esos dolores.
Yo también parecía cantar como un santo.
Yo también repetí en millones de cantos:

Te quiero, mi amor,
no me dejes solo.
No puedo estar sin ti
mira que yo lloro.

Pero me fui enredando en más asuntos
y aparecieron cosas de este mundo:
«Fusil contra fusil», «La canción de la Trova»;
y «la era pariendo» se puso de moda.
Debo partirme en dos.

Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar
y no importa la suerte
que pueda correr
una canción.
Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar,
y no importa que luego
me suspendan la función.

Yo quería cantar encapuchado
y después confundirme a vuestro lado
aunque así no tuviera amigos y citas
y algún que otro favor de una chica bonita.

Te quiero, mi amor,
no me dejes solo.
No puedo estar sin ti
mira que yo lloro.

No voy a repetir ese estribillo.
Algunos ojos miran con mal brillo
y estoy temiendo ahora no ser interpretado:
casi siempre sucede que se piensa algo malo.
Debo partirme en dos.

Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar
y no importa la suerte
que pueda correr
una canción.
Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar,
y no importa que luego
me suspendan la función.

Oleo de mujer con sombrero

Una mujer se ha perdido
conocer el delirio y el polvo,
se ha perdido esta bella locura,
su breve cintura debajo de mí.
Se ha perdido mi forma de amar,
se ha perdido mi huella en su mar.

Veo una luz que vacila
y promete dejarnos a oscuras.
Veo un perro ladrando a la luna
con otra figura que recuerda a mí.
Veo más: veo que no me halló.
Veo más: veo que se perdió.

Una mujer innombrable
huye como una gaviota
y yo rápido seco mis botas,
blasfemo una nota y apago el reloj.
Que me tenga cuidado el amor,
que le puedo cantar su canción.

La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores,
ni a historias, se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar.

Una mujer con sombrero,
como un cuadro del viejo Chagall,
corrompiéndome al centro del miedo
y yo, que no soy bueno, me puse a llorar.
Pero entonces lloraba por mí,
y ahora lloro por verla morir.

Aunque no esté de moda

Hoy de mi hacia ti, hoy de ti hacia mi
quiero hacerte un regalo viejo.
Desempolvemos algo las pasiones lejanas
algo de aquellos sueños en ventanas.
Vivamos de corrido, sin hacer poesía,
aprendamos palabras de la vida.

Desnudémonos pues como viejos amantes
que lo mismo de siempre nos quede delante.
Desnudémonos pues como viejos amantes
que se apague la luz y que el sol se levante.

Te quiero salvar de tu desnudez
en pleno centro de la soledad.
Me quiero salvar haciendo revolución
desde tu cuerpo de cristal.

Algo nos está pasando, ayer te leí una mano
y cada dibujo al verme me interrogó.
Algo no está pasando, ayer apreté el interruptor
de encender la luz y encendí el sol.

Hoy de ti hacia mi, hoy de mi hacia ti
vamos a hablar en voz muy baja.
Dime lo que te pasa, déjame levantarte,
déjame darte un beso y curarte.
Vivamos de corrido, sin hacer poesía,
aunque no esté de moda en estos días.

Aunque no esté de moda te pido una mano,
mis entrañas no entienden de estética y cambio.
Aunque no esté de moda repite conmigo:
quiero amor, quiero amor,
quiero amor compartido.

Te quiero salvar de tu desnudez
en pleno centro de la soledad.
Me quiero salvar haciendo revolución
desde tu cuerpo por variar.

Algo nos está pasando, un ruido como de pasos
viene en la oscuridad y se vuelve a ir.
Algo nos está pasando, desde que la gente está empeñada
en quererse amar y en poder vivir.

Que se puede hacer con el amor

Qué se puede hace con el amor
qué se puede hacer si es cosa de él
que se puede hacer si siempre el cariño no sale tan bien

La Habana, día de un año,
en la esquina está esperando
casi una niña
por la cintura acorta las faldas
que ya eran cortas para sus padres
espera a un muchacho de secundaria
en casa no dejan que vea a nadie
y así dan cuenta de un buen amor

España, día de un año,
en mañana de domingo
tras los sermones
en el fondo de la iglesia
tras escuchar lo que es el pecado
los dos amantes se echan a un lado
y sólo siguen sus corazones
y así dan cuenta de un buen amor

El mundo, día de un año,
cuantos amantes se dan la mano
sin ver distancias
ni cercas, ni mares, ni largos años
frente a los prejuicios se ven hermosos
y dicen que al fin
nunca llegan tarde
para que un amor los haga dichosos
y así dan cuenta de un buen amor.

Al final de este viaje en la vida

Al final de este viaje en la vida quedarán
nuestros cuerpos hinchados de ir
a la muerte, al odio, al borde del mar.
Al final de este viaje en la vida quedará
nuestro rastro invitando a vivir.
Por lo menos por eso es que estoy aquí.
Somos prehistoria que tendrá el futuro,
somos los anales remotos del hombre.
Estos años son el pasado del cielo;
estos años son cierta agilidad
con que el sol se dibuja en el porvenir,
son la verdad o el fin,
son Dios.
Quedamos los que puedan sonreír
en medio de la muerte, en plena luz.

Al final de este viaje en la vida quedará
una cura de tiempo y amor,
una gasa que envuelva un viejo dolor.
Al final de este viaje en la vida quedarán
nuestros cuerpos tendidos al sol
como sábanas blancas después del amor.
Al final del viaje está el horizonte,
al final del viaje partiremos de nuevo,
al final del viaje comienza el camino,
otro buen camino que seguir descalzos
contando la arena.
Al final del viaje estamos tu y yo intactos.
Quedamos los que puedan sonreír
en medio de la muerte, en plena luz.

La familia, la propiedad privada y el amor

El derrumbe de un sueño
algo hallado pasando
resultabas ser tú.
Una esponja sin dueño
un silbido buscando
resultaba ser yo

Cuando se hallan dos balas
sobre un campo de guerra
algo debe ocurrir
que prediga el amor
de cabeza hacia el suelo
una nube vendrá
o estampidas de tiempo
los ojos tendrán.

Fue preciso algo siempre
y no fue porque tú
tenías lazos blancos en la piel
tú, tenías precio puesto desde ayer
tú, valías cuatro cuños de la ley
tú sentada sobre el miedo
de correr

Una buena muchacha de casa decente no puede salir
que diría la gente el domingo en la misa
si saben de ti
que dirían los amigo
los viejos vecinos
que vienen aquí
Qué dirían las ventanas,
tu madre y su hermana
y todos los siglos de colonialismo español
que no en balde te han hecho cobarde
qué diría Dios
sin amas sin la Iglesia
y sin la ley
Dios, a quien ya te entregaste en comunión
Dios, que hace eternas las almas de los niños
que destrozarán las bombas y el napalm

El derrumbe de un sueño
algo hallado pasando
resultaba ser yo
Una esponja sin dueño un silbido buscando
resultabas ser tú

Busca amor con anillos
y papeles firmados
y cuando dejes de amar
ten presentes los hijos
no dejes tu esposo
ni una buena casa
y si no se resisten
serruchen los bienes
que tienes derecho también
porque tú
tenías lazos blancos en la piel
tú, tenías precio puesto desde ayer
tú, valías cuatro cuños de la ley
tú sentada sobre el miedo
de correr

Canciones Del Mar

Marcha de la rueda

Hagamos una rueda
una bandada de locos sin colmillos
un coro de solitarios y de tristes
una fanfarria de genios indispuestos
una horda primitiva con camisas

¿porqué no hacemos algo que tenga que ver?
ya estoy cansado de cansarme de cantar

Hagamos una rueda
los que se comen las uñas en la clase
los que montan a los trenes sin boleto
los que rompemos cristales a pedradras
los que pellizcan a todas las mujeres

hagamos una rueda en L y 23
a ver si la gente se embulla a no vagar

Hagamos una rueda
y vamos a recoger a los que bostezan
y vamos a incorporar a los papagayos
y vamos a darles cuerda por un siglo

hacer una rueda sale muy barato
y los tacaños no se tiene que asustar
sólo tenemos que salir juntos de aquí

hagamos una rueda
o acaso una ruedita
como una semillita

¿eh?
¿eh?

Érase que se era

Eramos una vez un grupo de nueve o diez
que coincidía cada noche:
una suerte de sueños que hacían cuadrilla,
unos buenos muchachos riendo juntos.
Érase que se era una vez...

Por esa época se amaba tanto, qué sé yo:
¡qué época tanta de amores!
Desfilábamos juntos, se hacían poemas,
y las calles que buenos gustos tenían.
Érase que se era una vez...

De uno
en fondo
pasábamos
por la misma canción:
era uno,
eran dos,
eran tantos qué sé yo,
pero era
bonito
mirarnos, vernos sufrir.
Érase que se era una vez...

Era
imposible
pasar
un sólo día sin morir,
sin gritar,
sin reír,
sin comprender, sin amar.
Qué desastre
de gente
que no podía estar en paz.
Érase que se era una vez...

Yo no sé si fue el tiempo
que lo vuela todo,
o si fuimos nosotros
detonando el tiempo,
pero nos fragmentamos
como una granada.
Érase que se era una vez...

Yo no sé si ha llovido
una lluvia que moje
cada esquirla en el sitio
en que haya caído,
si hay guardada una tarde
común en el tiempo.
Érase que se era una vez...

Yo no sé si ha servido
de algo o de nada
que haya habido pasado
y que quede recuerdo.
Yo no sé si mañana
pensaré lo que hoy vivo.
Érase que se era una vez...

¿Soneto?

Se sabe nada todavía, te digo,
Sócrates: poco ha caminado el mundo.
De tu ciudad viejísima de vino
a la mía de hierro hay un segundo.

Hemos seguido hablando con sus frases
-damos saltitos en la noche, a veces-.
Cualquier materia extraña se deshace
en la simpleza humilde de los peces.

Llegamos a la luna, nos matamos,
leemos diarios, somos enemigos
y no se sabe aún por dónde vamos.

La energía nuclear no es buen testigo
de que se sepa más que tú, mi hermano.
Se sabe nada todavía, te digo.

Josáh, la que pinta

Sucedió que una vez, hace tiempo,
hubo un militar
y el ejército fue una cadena
de descubrimientos.
No podía perderse un amanecer,
pues la diana era antes que la claridad
y se hizo costumbre una forma
distinta de ver.

Sucedió que una noche
llegó al universo Josáh,
como una aparición de figuras
en el sentimiento.
Vino de la ciudad donde viven los magos
y llegó con el alma colgada del cinto,
sin saber que un soldado en el pecho
no tiene fusil.
Encantó, revolvió, disgregó los aplomos,
puso tiendas gitanas en todos los templos
y era solo una niña jugando
a persona mayor.

"Josáh, la que pinta, déjate ver"
decía el soldado, decía el viento
y la naturaleza con lenguaje
que aún se podía oir...

Sucedió que se hizo tristeza
el semblante del tiempo:
cada día era un Nudo Gordiano
sin pies ni cabeza.

Las mañanas dejaron de significar,
en más de una ocación no se cumplió el deber:
cada pase era un Día de Reyes
en el curso de un mes.
Todo era Josáh, que bailaba a la noche
una orgía pagana estallando en la piel;
todo era Josáh, la que pinta,
bailando el amor.

Pero el mundo da vueltas
y todo regresa a su cauce:
ya no era soldado, y Josáh
se escondió en su país.
El que fuera soldado volvió a carpintero,
a ingeniero de minas o quizás boxeador,
aunque nunca regresa completo
el soldado a su casa.
Entre días y ruídos se hallan recuerdos,
se revuelven gavetas, se somríe al ver objetos
como un tiempo que se ha repartido
en papeles y fotos.

"Josáh, la que pinta, déjate ver"
decía el soldado, decía el viento
y la naturaleza con lenguaje
que aún se podía oir...

Como todo el mundo

Yo hablo sencillo como todo el mundo.
Puedo repetir,
si hay alguien que no ha entendido bien.

Me gusta enamorarme, y, como todo el mundo, salgo
por la puerta que da al fondo de las casas.
Procuro no pisar flores,
cruzo por las esquinas de la calle
y saludo si me quieren saludar.
No tengo aún despertador, pero ya lo tendré
-mientras que me despierten los vecinos-.
Debajo de la almohada no escondo armas de hielo
que ni en sueños he aprendido a disparar.

Yo hablo sencillo, como todo el mundo.
Puedo repetir,
si hay alguien que no ha entendido bien.

Me gusta casablanca, tambien el chocolate
y fumar cuando termino de comer.
Me gusta la cerveza fría, que no haya ruido si trabajo
y aún me gustaría patinar.
Prefiero andar en ropa de la calle, porque
así puedo juntarme a las aceras mejor.
Me gustan las peliculas de Bergman,
los poemas de Vallejo
y las canciones de Pablo Milanés.

Yo hablo sencillo, como todo el mundo.
Puedo repetir,
si hay alguien que no ha entendido bien.

Has de saber mi nombre

Para amarme con la fuerza que yo necesito
con la fuerza de todo el amor
para odiarme con la fuerza que yo necesito
con la forma más fiera de odiar
has de saber mi nombre
sólo saber mi nombre.

Yo me llamo semilla
cuando la tierra exige un hijo más
yo me llamo rocío
cuando la noche es seca y tiene sed
yo me he llamado compañía
yo me he llamado intensidad
pero por fuerza de costumbre
me llamo bala casi siempre.

Para amarme con amor frente a viento y marea
con amor que se puede tocar
para odiarme con el odio que más se recrea
-con el odio que apaga la luz-
has de saber mi nombre
sólo saber mi nombre.

Yo me llamo llovizna
si hay melancolía que vivir
yo me llamo saludo
cuando la ausencia estorba caminar
yo me he llamado poesía
yo me he llamado una canción
pero por fuerza de costumbre
me llamo bala casi siempre.

Los muertos y los vivos

Muy buenos días en primer lugar,
si es de día.
Muy buenas noches en primer lugar,
si es de noche.
Muy buena vida en primer lugar,
si es de vida.
Muy buena muerte en primer lugar,
si es de muerte.
Buenos días,
si se mira al cielo y se ve claridad.
Buenas noches,
si se mira al cielo y se ve oscuridad.
Buena vida,
si detrás del espejo hay un nombre.
Buena muerte,
si detrás del espejo hay un hombre.

Pueden oír la radio,
leer el diario,
vestir de nuevo,
tener dinero,
dormir de noche,
lavar un coche,
casarse un día,
ir en tranvía,
hablar de tiempo,
sentir el viento:

los muertos saben tanto de la vida
como yo.

Muy buenos días en primer lugar,
si es mañana.
Muy buenas noches en primer lugar,
si es mañana.

Muy buena vida en primer lugar,
si es mañana.
Muy buena muerte en primer lugar,
si aún es hoy.
Buenos días,
si se mira hacia el cielo que no es de día ya.
Buenas noches,
si se mira hacia el cielo que no es de noche ya.
Buenas vida,
si detrás del espejo no hay nadie.
Buena muerte,
si detrás del espejo está el aire.

Pueden sentir olores,
cambiar colores,
volar al cielo,
hablar del hielo,
dormir flotando,
cantar cantando,
amar con todos,
viajar en globo,
hacer un puente,
saberse gente:

los vivos saben tanto de la muerte
como yo:

los muertos saben tanto de la vida
como yo.

Los cazabrujas de dores

(Primer Acto)
Los cazadores salen,
los cazadores bailan,
los cazadores sueñan
con un planeta
de brujas por quemar.
Los cazadores miran,
los cazadores buscan,
los cazadores prenden
una candela
para salvar a Dios.

(Segundo Acto)
Ahora sale una niña
bien correcta,
y aunque la niña
se ha cortado las trenzas,
los cazadores tiemblan
ante aquella belleza.
Pero uno tiene
cara de aberrado
y grita dónde está
su cinturón de castidad,
y se le tiran
para quemarla en la hoguera
-por brujita-,
para quemarla en la hoguera
-pobrecita-,
para quemarla en la hoguera
-ay-.

(Tercer Acto)
Pero entra nuestro héroe
seguido de una pila de mujeres
que le dicen canciones y poemas,
viejos, niños, todos agradecidos.
El héroe está a la moda:
pantalones con pliegues,
zapatos de dos tonos,
la patilla cortada
y el pelito bien corto.
Y se ríe al ver los cazadores
con sus pelos tan largos
y sus mallas estrechas,
arrastrando a la niña
a morir en la hoguera
en nombre de Dios.

Entonces los cazadores enfurecidos
sueltan a la niña y se abalanzan sobre nuestro héroe
que ya espera en guardia y desarmado.
Nuestro héroe se mueve rápido, esquiva los espadazos
y responde con sus puños limpios y les da:
uno, dos, tres, cuatro,
cinco, seis, siete, ocho,
nueve,
diez piñazos bien dados,
y todos se derrumban.

Mientras todos lo aclaman
como es natural,
va y recoge a la niña
que ya está desmayada,
de un beso la despierta,
y se van muy felices,
sabiendo que no quedan
cazadores de brujas.

(Tercer Acto)
Los cazadores salen,
los cazadores bailan,
los cazadores sueñan
con un planeta
de brujas por quemar.
Los cazadores miran,
los cazadores buscan,
los cazadores prenden
una candela
para salvar a Dios.

Los pájaros

Como todo el mundo,
una vez yo tuve un amor
que, como dice Pablo,
era como un manantial.
Pero yo era aventurero
y di con otra mujer,
y puse a un lado mi pájaro
porque había cien volando
sobre mí.

Qué viejo error:
siempre se acaba llorando,
cantando cosas muy tristes.
Como si fuera bonito
usar dolor tan gastado
y tan terco, pese al tiempo.

Hoy con cien anécdotas
yo pudiera ilustrar
cómo la aventura
no siempre acaba feliz,
aunque, por supuesto,
no hay regla sin excepción.
Cuando menos, recomiendo
se asegure un pajarito
antes de ir
a merodear
los cin mil que estén volando.

Pero cierren bien la jaula,
que los pájaros se sueltan
y el primero es el que canta
la palabra, la belleza.

Me sonaba la nariz

Una vez, muchas veces, casi siempre,
se daba un banquete, se develaba un busto,
se intercambiaban relaciones históricas,
se grababa una mano en el cemento
-sucedían cosas inolvidables a montones-,
todo era muy solemne, y entonces yo
me sonaba la nariz.
De pronto todos me miraban
como si fuera algo muy raro
necesitar hacer la cosa más común.
Y yo guardaba mi pañuelo
tímidamente en el bolsillo,
agradeciéndole a la gripe la ocasión.

Una vez, muchas veces, casi siempre,
he podido saber que las necesidades
no suelen observar la misma etiqueta
que la gente acostumbra a practicar
(y en este sentido puede ser útil una gripe).
Desde entonces, cuando estoy entre camellos,
un segundo antes de decir adiós
me sueno la nariz.
Y, desde luego, todos miran
como si fuera algo raro
necesitar hacer la cosa más común.
Entonces guardo mi pañuelo
tímidamente en el bolsillo,
agradeciéndole a la gripe la ocasión.

Observación: Si no se tiene gripe a mano,
aunque es muy fácil conseguirla,
nada más simple que un ladrillo y a correr.
Pero se advierte que el efecto
no va a ser descalabrante
como sonarse la nariz diciendo adiós.

El circo

Acompañado de una larga lista por saber,
con la frescura de un primer día de colegio,
salió otra vez de la mano de la casa en que nació:
las vacaciones estaban siendo un golpe de la luz.

Tocaba puertas recogiendo amigos,
acompañaba a las niñitas solas,
cortaba flores y las ofrecía
con un pie al aire, sonriendo siempre.

Cantando musiquitas dulces,
de esas que no se escuchan ya,
apareció gritando un circo
que se instaló cerca de allí,
lleno de luces y colores,
magos y mucha diversión.

Pero en la lista de cosas que tenía que aprender
no figuraban los circos por ninguna parte,
y sin que nadie lo viera sacó un lápiz, anotó,
y puso circo con letras de poner inicial.

Con el dinero para la merienda
compró un helado y una rosca dulce,
dando brinquitos se metió en la carpa
que parecia una mamá muy grande.

Cantando musiquitas dulces,
de esa que no se escuchan ya,
pudo saber que su maestra
no le enseñó cierta canción,
y que la vida no cabía
ni en veinticinco listas más.

En mi país

Los insectos, los ratones y las ratas
darán brincos por las calles
y serán aplastados por los autos
que pasan con velocidad
por las desiertas avenidas de mi país.

En las casa que son altas habrá luces
que se encienden y se apagan,
gentes que aman y trabajan,
sólidos misterios siempre para uno
que pasa por debajo, en mi país.

-Levántate que vamos al doctor -dice una voz.
-Levántate que tienes que estudiar -dice otra voz.
-Levántate, vamos a trabajar -dice otra voz.
-Levántate, te toca ya el fusil -dice otra voz.

-Son las seis de la mañana, hora de tomar café.
-Vete a la panadería y trae el pan después.
-Son las seis de la mañana, ven y mira el amanecer.
-¡Déjame dormir tranquilo, que ya lo veré!
-Son las seis de la mañana, te va a pasar como ayer,
que te quedaste dormido y se te fue el tren.
-Son las seis de al mañana y la escuela queda allá.
No lo pienses más, muchacho, te van a regañar.

Las mujeres y los hombres
estarán
terminando de amarse ahora.
Debe ser por la mañana
y deben quedar algunos dentro
de sus casa, por el frío,
en mi país.

Corro el riesgo

Por el día en el peligro de olvidar;
por la noche me amenaza tu recuerdo extraño.
Corro el riesgo de negarme a ver el día o la noche
-corro el riesgo de querer dejarme ciego-.

Esto pasa diariamente,
aunque estoy acostumbrado a todo
hace mucho tiempo,
demasiado tiempo.

Por el día me entretengo en no pensar en ti;
por la noche me acorralan el temor, los años.
Corro el riesgo de empezar a imaginarme parques
-corro el riesgo de querer dormir sin tener sueño-.

Esto pasa diariamente,
aunque estoy acostumbrado a todo
hace mucho tiempo,
demasiado tiempo.

Por el día tengo miedo de no respirar;
por la noche tengo miedo de quedarme quieto.
Corro el riesgo de que un día se demore el alba
-corro el riesgo de que el miedo se me duerma adentro-.

Esto pasa diariamente,
aunque estoy acostumbrado a todo
hace mucho tiempo,
demasiado tiempo.

Boga-boga



Por el día o por la noche
el pescador sale a la mar.
La mar no le ha puesto horario aún
de navegar.

Boga, boga, boga,
vuelve a bogar.
Boga, boga, boga,
a trabajar.

Por el día o por la noche
el pescador y su piel
llevan red, llevan anzuelo y más:
llevan deber.

Boga, boga, boga,
vuelve a bogar.
Boga, boga, boga,
a trabajar.

Pasan las horas, pasan días
y se cuentan por meses.
Y su alegría y su tristeza
la conocen los peces.
De entre sus manos ve venir
cada rincón del porvenir:
el rostro de la novia, la mamá
o el que nació
el mismo día en que él partió.

Entonces jura que ahora sí que va a vivir,
entonces jura que más nunca va a salir,
que esta vez sí es la última en el mar.
Y pasa el tiempo y no ve el día de volver.
Y pasa el tiempo entre peligros, sin mujer.
Y pasa el tiempo que no deja respirar.

Pero la tierra se acaba
cuando vuelve el pescador,
por eso regresa siempre al mar,
su gran amor.

Boga, boga, boga,
vuelve a bogar.
Boga, boga, boga,
a trabajar.

Y va de océano en océano
con su anzuelo, con su red.
Caiga el rayo o sople el viento, allí es
donde se ve.

Boga, boga, boga,
vuelve a bogar.
Boga, boga, boga,
a trabajar.

Nadie sabe cómo sueña,
cómo sueña un pescador:
cada vez que cobra presa, allí
viene su amor.

Boga, boga, boga,
vuelve a bogar.
Boga, boga, boga,
a trabajar.

El pescador lleva a bordo
una palma y un amor.
El amor lo hala del fondo, la palma
del corazón.

Boga, boga, boga,
vuelve a bogar.
Boga, boga, boga,
a trabajar.

Las mujeres de los individuos

Las mujeres de los individuos
que hacen poesía,
las mujeres de los individuos
que hacen la canción,
deben aburrirse de decir que sí,
que siempre es bueno
todo lo que hacen sus maridos.
¿Es que no se habrán puesto a medir
cuántas veces han hecho creer
que se ha dicho una cosa genial
cuando ha sido algo más del motón,
que hasta un niño ha podido decir?

Pero todas
las mujeres de los individuos
que hacen poesía,
las mujeres de los individuos
que hacen la canción,
dan el visto bueno a cada frase,
a cada coma,
dan el visto bueno a la armonía
-aunque no sepan nada de eso,
aunque nunca hayan ido a la escuela,
aunque sus gustos sepan muy mal-,
pero lo que resulta peor
es que sus maridos asienten.

Por eso
las mujeres de los individuos
que hacen poesía,
las mujeres de los individuos
que hacen la canción,
son los soldados
más desconocidos
de la historia.

Esto, para que ninguna
venga luego a reclamar.
Así que no se inhiban:
ya cualquiera puede ser
mi mujer.

Hombrediablo

Hombrediablo es mi amigo más genial,
Hombrediablo es más que sensacional:
bebedor,
bravucón
y además seductor.

Conocí al Hombrediablo en la niñez,
cuando aún yo no tomaba ni café.
Él ya entonces andaba a su sazón,
tenía citas y hacía alardes de matón.

Tenía mujer
y yo tenía que estudiar;
tenía mujer
y yo tareas que acabar.
El crecía en el barrio de Colón
y yo en medio del Dante y Platón.

Siempre admiré
su situación frente al amor;
siempre admiré
sus puñetazos al mentón.
Hombrediablo es mi amigo más genial,
Hombrediablo es más que sensacional.

Hombrediablo hace apuestas en alcohol,
siempre gana porfía el bebedor.
No se deja atrapar por un amor
porque vive a la salva de su honor.

Se ve muy bien
con su tupé, con su dril cien;
se ve muy bien
con su bigote a lo francés.
Los domingos se va al cine en procesión
con su novia, que espera en un sillón.

Se ve muy bien
aunque está madurito ya;
se ve muy bien:
siempre ha sabido no sudar.
Hombrediablo es mi amigo más genial,
Hombrediablo es más que sensacional.

Cuando a veces nos vemos por ahí,
me aconseja que me lance a vivir;
me da el número de alguna mujer,
porque a un socio él le sabe resolver.

Me cuenta así
sus aventuras de Don Juan;
me cuenta así
mientras mi envidia crece más.
Siempre huele a lavanda o a mentol
y se pule las uñas con alcohol.

Me dice adiós.
Yo me conmuevo al verlo ir.
Me dice adiós
y siempre pienso "eso es vivir".
Hombrediablo es mi amigo más genial,
Hombrediablo es más que sensacional.

El matador

Siento un hilo profundo
que atraviesa el espacio
-de tiempo en tiempo llega
despacio-.
Siento olor de llanuras
llenas de peregrinos
-la llanura se llama
camino-.

Siento de pronto el gusto
de un raro mineral,
me siento a veces hombre
y muchas animal.
Se confunde el deseo
de calentar la piel
con rugidos lejanos
que recuerdan mujer.

Y en una playa angosta caen del cielo
estas reminiscencias de veneno.
Yo no sé, pero hay días sin reposo
que lo que tenga cerca lo destrozo
muy primitivamente, casi salvajemente,
con odio, con desprecio, con rencor,
con palabras hirientes, con garras y con dientes,
con rabia, con violencia, con horror.

Le he cantado a la muerte
como nadie con vida,
mas yo dijera siempre:
querida.
Junto a cada palabra
hay cuerpos de millones
y los maté yo mismo:
perdonen.

A veces se me olvida
que mato por vivir
y olvido los entierros
y no quiero dormir.
El día que me acusen
no me defenderé:
esta culpa es muy vieja, de todos la heredé.

Y en una playa angosta caen del cielo
estas reminiscencias de veneno.
Yo no sé, pero hay días sin reposo
que lo que tenga cerca lo destrozo
muy primitivamente, casi salvajemente,
con odio, con desprecio, con rencor,
con palabras hirientes, con garras y con dientes,
con rabia, con violencia, con horror.

Palabras

Cuando se ande descalzo, paso a paso de viento,
cuando venga del polvo la ciudad destruida,
que alguien cante una estrofa a las manos de un muerto,
que alguien diga algún verso a su espacio de vida.

Puede ser
que sus restos no se distingan en la ciudad,
que la perfección de la piedra no luzca piel.
Puede ser que su sangre no mueva una astronave,
puede ser que sus huesos no sirvan para torres,
puede ser que una estrella brille más que su voz.
Ha pasado que el llanto se convierte en palabras,
ha pasado que un hombre se convierte en palabras,
palabras, palabras, palabras a granel.

Cuando la muerte sea incanzable y rara,
cuando un mohoso grillete repose en la vitrina,
que se dé a cada hijo una flor y una bala,
que se sepa que el mundo va sembrado de vidas.

Se sabrá
que este ir y venir de piedras no se quedó,
que una lluvia lejana fue a mojar la ciudad.
Fijaremos con clavos las ventana, los sueños,
los pedazos de tierra, la limpieza y el lodo,
las guitarras, las sillas, las piedras y el amor.
Porque ha pasado que historia se convierte en palabras,
ha pasado que el mundo se convierte en palabras,
ha pasado que todo se convierte en palabras,
palabras, palabras, palabras a granel.

El rey de las flores

Al Rey de las Flores lo conocí
por la tarde, hace algún tiempo.
Me llamó la atención su tono
de arcoiris en la piel
y su corona de papel.

El Rey de las Flores tiene su pueblo
en un bosque muy remoto,
dos pulgadas detrás del sol.
Cada inquilino en una flor
y en cada piso está el amor.

El Rey de las Flores tiene lagartos
que cantan de salto en salto;
tiene batallones de abejas chiquitas
y arañas, babosas y aves bonitas.

El Rey de las Flores trabaja y trabaja,
su pueblo también trabaja.
Derrumba los bosques de hierba, tan altos.
Navega en los charcos de agua del campo.

El Rey de las Flores tiene
sus fábricas dentro de la tierra.
Cada obrero hace una flor
que en primavera crecerá;
si no, una mosca los lloverá.

Sobre los floridos campos
del Rey de las Flores veo a mi hijo
y llamándolo hay una voz:
quedó partido en dos mitades
por una bomba que cayó.

Has sido echado

Has sido echado del cuerpo a patadas,
cuando más cerca te hallabas en reposo.
Has sido echado del abrazo a patadas,
cuando el calor comenzaba
a resultarte mejor.
Has sido echado del techo a patadas,
cuando empezaba a servirte para el frío.
Has sido echado de la calle a patadas,
cuando empezó a ser abrigo
el frío colgando del sol.

Has sido echado del polvo una vez
y al polvo vuelves más tarde.
Vas repartido en miserias de animal
y en ciertas risas también.
Así, de cerca, pareces un señor
con una altura de mito,
pero mirando de lejos puedo ver
que hay nubes entre tus pies.

Has sido echado de todos los sitios,
cuando este mundo comenzaba a contraerte.
Has sido echado del mundo a patadas,
a golpes suaves de vida,
a caricias de amor.
Ahora te echas de ti a patadas,
pegas tan fuerte que vuelas de ti mismo.
Guardemos pues la carrera de bala,
que mientras te estén echando
no va a parar la función.

Navegando hacia el este

Navegando hacia el Este está
la ciudad de lso recuerdos,
rara población de oscuridad.
Navegando hacia el Este está
su perfil de joyería,
con una trastienda de cartón

Yendo hacia el Este
llegué peregrinando,
llegué palideciendo.
Yendo hacia el Este
crucé su umbral silbando,
crucé su umbral oyendo.
Y así, silvestres,
aparecieron cien mil visiones
en las esquinas,
en las tabernas,
en las mujeres,
como guardianes desiertos.

Navegando hacia el Este está
la ciudad de cien cabezas
y en cada cabeza estaba yo.
Navegando hacia el Este está
su gobierno de colores,
aunque el arcoiris no va a Dios.

Yendo hacia el Este puede verse
el país de nunca jamás.
Allí los hombres nunca llegan a niños,
se mueren al nacer.
Ciudad de trampas
y cacerías muy silenciosas.
Ciudad fantasma
de perros grises y manos muertas.
Ciudad con sangre de cruces.

Navegando hacia el Este está
la ciudad de un camino
que parte y regresa siempre atrás.
Navegando hacia el Este está
la ciudad de la locura,
como un alarido de dolor.

Una vieja visión

No se engañen mis amigos.
La figura de mis sueños no la he dicho,
no he contado una vieja visión.
Es un niño con un rostro
donde puede encontrarse una risa
más vehemente que el pasado y la fe.

Su sonrisa ha de ser de absoluto poder.
Su sonrisa ha de ser de ventana solar.
Su sonrisa ha de ser su conquista mayor.
Lo veo jugando en la yerba brillante,
regocijado, barriendo soldados con una ramita,
regocijado, tumbando cañones con una pelota,
regocijado.
Y entones, con una mano limpia,
toma un montón de tierra para olerla bien.
Sus ojos se cierran satisfechos
y llena sus pulmones de aroma de la selva.

Pasa una gaviota perdida del mar
y un dedito señala el camino veloz.
Truena una tormenta, amenaza llover.
La risa aparece esperando la lluvia.
Regocijado, se tiende con todo su universo.
Regocijado, se moja y aplaude el sonido de nube.
Regocijado.
Escampa con todos los colores
y el niño ha bostezado mientras baja el sol.
La tarde no hunde su sonrisa.
Pronto será mañana para continuar.
No tiene que ir a casa.
Su casa queda allí.

Puedes matarme, si lo prefieres

Me empieza a incomodar
que te lamentes como si fueras
un pajarito abandonado
a la merced de mí.
me empieza a incomodar
que lloriquees irremediable.
El que te vea va a pensar que te asesinan.

Sé que te estoy destrozando,
sé que te estoy extinguiendo tanto
que tu tamaño ya no se ve;
sé que en un dedal ya bailarías,
que en una simple gota de agua
podrías ahogarte.
Ya sé todo eso.
No me lo tienes que decir, no.

Así le decía mi impulso
a mi inteligencia
una mañana de cualquier día,
de cualquier mes.
Era una conversación chistosa,
como ven,
como de fábula muy camp.
Qué bobería, dirán ustedes,
pero no me lo tienen que decir: ya lo sé.

Ya me molestan tus griticos,
tu poesía, tus alimañas,
ya me molestan tus pasiones
retorcijadas, inexpugnables.
Ya me molesta tu equilibrio
de pacotilla, rabiando siempre.
Ahora yo cojo la batuta
y sigo piano piano piano.
Si no te gusta, no me llores.
Puedes matarme, si lo prefieres.

Sé que estás inconsolable,
sé que te haces la tragedia griega,
sé que te lloras a tí, no a mí.
No te voy a dar ningún pañuelo
porque enseguida pides otro
y luego otro.
Ya sé todo eso.
No me lo tienes que decir, pero no.

Así le decía mi impulso
a mi inteligencia
una mañana de cualquier día,
de cualquier mes.
Era una conversación chistosa,
como ven,
como de fábula muy camp.
Que bobería, dirán ustedes,
pero no me lo tienen que decir: ya lo sé.

Ahora me toca desquitarme,
regocijarme, alimentarme.
Ahora me toca coger fresco,
tomar helado, guardar silencio.
Ahora me toca la guitarra,
las armonías, las mentiritas.
Ahora yo cojo la batuta
y sigo piano piano piano.
Si no te gusta, no me llores.
Puedes matarme, si lo prefieres.

Martianos


Yo soy un grano de arena,
una hoja más en un árbol
y cada ola me enseña
y cada brisa trae algo.

No he visto todas las tierras,
no he visto todos los mares,
pero he sentido la guerra
silbando por todas partes.

Cuando nací me dijeron:
naciste por la esperanza.
Así le digo a mi hijo
y parto hacia la matanza.

Quiero que pare la muerte,
yo quiero que pare el frío
para poder dedicarme
a flor, a viento y a río.

El mundo me dio las manos,
dos reinos que hacen suerte.
Llevo una flor en la diestra
que es el reino de la muerte.

De amor yo vivo y de espada,
de boca y puertas abiertas.
Hay que vivir de una bala.
Hay que morir de una fiesta.

Qué duras son esas noches
en que queremos ser buenos
y hay que matar sollozando
y hay que morir sonriendo.

Y mucho más que veremos viendo

Edgar Allan Poe y yo
hay rato que paseamos por los sueños,
meditando.
El vestido de levita
y yo cantándole
mis últimas canciones
por los parques desolados
(porque los sueños tienen parques desolados,
y mucho más
y mucho más
que veremos viendo poco a poco).

Pues Edgar Allan Poe y yo,
o Eddy, como yo lo llamo cariñosamente,
conversábamos
acerca de las flores venenosas,
el opio y los puñales de las tribus de thuaregs
(porque en los sueños se ven cosas todavía,
y mucho más
y mucho más
que veremos viendo poco a poco).

A veces caminamos hasta Nueva Zelandia
o hasta sitios en el Brasil
donde se cazan buenas cabezas.
Otras, vamos a Grecia
con los contrabandistas,
o bajamos al Maelstrom
por deporte, por decirlo así.

Pero Eddy y yo tuvimos
que dejar de vernos, lamentablemente.
Fue cuando conocí a Lady Ligeia.

La muerta me observaba
demasiado y me gustaba.
Sus ojos parecían mirar
de más allá de donde miran los ojos
comúnmente,
y no noté que Eddy enfurecía.
La muerta me miró hasta que desaparecieron
para siempre
(porque hay cosas como ésta hasta en los sueños,
y mucho más
y mucho más
que veremos viendo poco a poco,
que veremos viendo poco a poco).

Después que canta el hombre

Después que canta, el hombre queda solo,
solo en la soledad de su cabeza,
solo en la soledad de las butacas
y una mortaja de aire hace silencio.
Sabe que ahora, de pronto, se hace luego,
aunque después que cante quede ciego.

Se mira entonces la guitarra y se le guiña un ojo.
Qué no sabrá del abandono la guitarra.

Después que canta el hombre queda solo,
pues cada uno regresa a sus pisadas.
Le dejan las palabras en la alfombra.
La hora de la palabra fue la escena.
Sabe que ahora, de pronto, se hace luego,
aunque después que cante quede ciego.

Se mira entonces la guitarra y se le guiña un ojo.
Qué no sabrá del abandono la guitarra.

Después que canta, el hombre queda solo,
sobreviviendo a igual incertidumbre.
Pero de nuevo ordena sus conciertos
como un ágel postizo que insistiese.
Sabe que ahora, de pronto, se hace luego,
aunque después que cante quede ciego.

Se mira entonces la guitarra y se le guiña un ojo.
Qué no sabrá del abandono la guitarra.

El calendario

El calendario antiguo
dio una vuelta de un mes
de diferencia.
Nada grave ha pasado
no se asusten de un mes
de diferencia.
Pues nadie va a morirse
es sólo el tiempo de un mes
de diferencia.
Por ejemplo: lo que antes era octubre
hoy es noviembre simplemente.
A nadie ha envejecido
el calendario de un mes
de diferencia.
¿Quién puede envejecer por
una vuelta de un mes
de diferencia?
Sigamos a la mesa
la familia de un mes
de diferencia.
Por ejemplo: lo que antes era octubre
hoy es noviembre simplemente.
Los niños dejen quieto
el calendario de un mes
de diferencia.
Nadie se asombre al ver
un calendario de un mes
de diferencia.
Ojo al que ponga un pero
al calendario de un mes
de diferencia.
Por ejemplo: lo que antes era octubre
hoy es noviembre simplemente.

A quien pueda interesar

¿Cómo andan, hola, que tal?
(a quien pueda interesar)
¿Cómo andan, hola, que tal?
¡soy feliz de regresar!

Ahora heme aquí,
entre ustedes en la vida otra vez.
Ahora heme aquí,
con un poco de agua fría en los pies.
Ya regresé
y el que quiera puede ya sonreír,
el que quiera puede irse a llorar,
y al que quiera puede darle igual.

Estoy hablando a quien pueda interesar,
pero ante todo tengo que ordenar mis cosas.
Es que he traído demasiados documentos
sobre el mar,
es que he traído demasiada inspiración.
Estoy hablando a quien pueda interesar,
pero ante todo tengo que coger respiro.
He de llenarme nuevamente
de las cosas, de la gente,
antes de hacerme aplaudir o censurar.

¿Cómo andan, hola, que tal?
(a quien pueda interesar)
¿Cómo andan, hola, que tal?
¡soy feliz de regresar!

Ahora heme aquí,
entre ustedes en la vida otra vez.
Ahora heme aquí,
con un poco de agua fría en los pies.
Ya regresé
y el que quiera puede ya sonreír,
el que quiera puede irse a llorar,
y al que quiera puede darle igual.

Estoy hablando a quien pueda interesar,
pero ante todo abrazo a mis amigos,
a alguna muchachita que se muestre
amable en el saludo,
a la familia, a los vecinos y demás.
Estoy hablando a quien pueda interesar,
pero ante todo estoy besando el suelo.
Como se puede ver,
regreso con color en las mejillas
- y si pudiera verse el alma habría más -.
Me regocija verlo todo junto otra vez,
para vivir un poco más allá,
para morir un poco más también.

Estoy hablando a quien pueda interesar,
a-quien-pue-dain-te-re-sar.

Al venir hacia acá

Al venir hacia acá
iba mirando el color de la acera.
Era gris, como siempre,
algo sucia y gastada.
Tambien conté las grietas
y había cuarenta y tres nidos de hormigas.

Al venir hacia acá
iba escuchando el sonido del aire.
Era confuso y mezclado
en camiones y puertas.
La gente se besaba
y había ruidos sin nombre ni apariencia.

Al venir hacia acá
iba lentamente,
como una ceremonia
secreta del camino.
Al venir hacia acá
iba sonriendo,
tranquilo y poderoso
como cualquiera que anda.

Al venir hacia acá
iba tocando la piel de algún árbol.
Eran húmedas, suaves
(eran pieles de árbol).
Tambien corté unas hojas
para soltarlas al aire de la noche.

La alegría

No queda nada que pueda querer
no queda nada que pueda desear
He conbinado la sal con la miel
he conseguido más de lo normal

Ni una alegría yo voy a buscar
mi alegría es de humo y fragor
No está ni arriba ni abajo ni atrás
Quizás delante tras otro sudor

Mi sonrisa no está en la yerba ni en el viento
mi sonrisa no está en la luna ni en el mar
mi sonrisa no está en un cuerpo de mujer
mi sonrisa no está en el día
(ni siquiera está en la alegría)

Mi alegía está dentro de mí
mi alegría sale sin querer
mi alegría es lo que hay que decir
mi alegría es lo que hay que saber

Mi sonrisa no está en la yerba ni en el viento
mi sonrisa no está en la luna ni en el mar
mi sonrisa no está en un cuerpo de mujer
mi sonrisa no está en el día
(ni siquiera está en la alegría)

No queda nada en la tierra y el mar
que no haya hecho a mi cuerpo feliz
No queda nada que pueda buscar
y sin embargo no empiezo a vivir

Suave niña

Suave niña,
mía desde que lo que sueño es tu verdad,
tu presencia es irrompible por su suavidad.
Suave niña
de anatomía que es capaz de asesinar,
parte tu deseo en dos y dame una mitad.

Mi suave niña de memoria,
estás durmiendo en mi tacto;
mi suave niña de memoria,
estás rompiéndome las sienes;
mi suave niña de memoria,
estás llevándome por una carretera larga,
como a un aro de rodar.

Oh, suave niña, suave niña;
niña suave y mía.

Suave niña,
estoy buscando nuevos nombres para tí:
ya he gastado todos los susurros que aprendí.
Suave niña,
me has convertido en un objeto de colgar:
soy una repisa en tus salones de cristal.

Mi suave niña de memoria,
estás sirviendo de alcancía;
mi suave niña de memoria,
estás guardando mis tesoros;
mi suave niña de memoria,
estás ardiendo entre mis manos invisibles
que recorren, ambiciosas, tu espejismo.

Oh, suave niña, suave niña;
niña suave y mía.

Suave niña,
podrás no recordarme en todo un día feliz,
pero sé que soy inevitable al dormir.
Suave niña,
niña de suave melodía con que amar,
suavemente suave, niña de mi suavidad.

Oh, suave niña, suave niña;
niña suave y mía.

Fábula del océano

Sobre el océano volaba
una chispa de carbón.
Era una chispa pequeña,
un pajarito veloz.

Era una de esas aves
que cogen mar por volar
y que se pierden adentro
y no saben regresar.

Pero vio un barco pasando
y sobre el barco voló.
Buscando allí compañía
en su metal se posó.

Y vio cien sombras, partidas
cada una por su mitad:
una mitad en la tierra,
otra mitad en el mar.

Sobre el océano volaba
una chispa de carbón.
Era una chispa pequeña,
un pajarito veloz.

Playa Girón

Compañeros poetas,
tomando en cuenta los últimos suceso
en la poesía, quisiera preguntar
me urge,
¿qué tipo de adjetivos se deben usar
para hacer el poema de un barco
sin que se haga sentimental, fuera de la vanguardia
o evidente panfleto,
si debo usar palabras como
Flota Cubana de Pesca y
«Playa Girón»?

Compañeros de música,
tomando en cuenta esas politonales
y audaces canciones, quisiera preguntar
me urge,
¿qué tipo de armonía se debe usar
para hacer la canción de este barco
con hombres de poca niñez, hombres y solamente
hombres sobre cubierta,
hombres negros y rojos y azules,
los hombres que pueblan el «Playa Girón»?

Compañeros de historia,
tomando en cuenta lo implacable
que debe ser la verdad, quisiera preguntar
me urge tanto,
¿qué debiera decir, qué fronteras debo respetar?
Si alguien roba comida
y después da la vida, ¿qué hacer?
¿Hasta donde debemos practicar las verdades?
¿Hasta donde sabemos?
Que escriban, pues, la historia, su historia,
los hombres del «Playa Girón»

Por todo espacio, por todo tiempo

Cuando se duerman y sientan en sueños
que tocan a la puerta
como pidiendo entrar,
no se molesten, que acaso es mi sombra
que vaga algunas noches
buscando qué cosa amar.

Son a veces las seis,
y cuando sale el sol
yo me lo encuentro
y lo saludo
por aquí, por allá,
por mañana, por hoy,
por todo espacio, por todo tiempo.

Quién me halle entonces
me quitará frío
y no vale la pena
malgastar el calor:
soy distraído y mal agradecido
y mi frío se pega
y yo no sé,
mas da dolor.

Son a veces las seis,
y cuando sale el sol
yo me lo encuentro
y lo saludo
por aquí, por allá,
por mañana, por hoy,
por todo espacio, por todo tiempo.

Cuando yo pase y les toque a la puerta,
se entierran en la arena
como el avestruz.
Dejen que pase mi mala silueta
con su cañón despierto
y su velocidad de luz.

Son a veces las seis,
y cuando sale el sol
yo me lo encuentro
y lo saludo
por aquí, por allá,
por mañana, por hoy,
por todo espacio, por todo tiempo.

Las ruinas

Los caldeos, los asirios, la Roma del poder
supieron resumir mejor;
lo helenos, los egipcios, los hijos de Israel
ya estaban conversado del amor.
Hubo templos y ciudades sólo para adorar
el culto del alma y la piel;
hubo diosas seductoras y bosque para amar,
y hasta la guerra hubo por una mujer.

¿Qué te podría decir desde hoy?
¿Qué ceremonia podría venerar?
Siglos pesados como coliseos
aplastan cualquier invención.
Hay piedras, hay ruinas oyéndome hablar,
oyendo decir: te amo, te amo.
Palabras que han cruzado el desierto entre dos,
circundaron la tierra y volvieron del sol:
...te amo, te amo...

Después de pasado tanto, no puede importar
que ponga un dedo en el amor;
que me guste observarte a través del cristal
de un vaso dibujado con color.
Es lo que nos han dejado. Me debo conformar
con la simpleza de querer:
me dedico a poner flores alrededor de ti
y palmo a palmo a bendecir tu piel.

El siglo XX no da tiempo a más:
en su corriente se ahogan las ruinas.
Mas el torbellino se para a momentos,
y hay calma y hay contemplación.
Entonces las ruinas pueden escuchar,
pueden sonreír: te amo, te amo...

Cuelgan de las palabras
sargazos del mar.
Son cristales de la nieve y sabor de la sal.
...te amo, te amo...
Del polvo de las ruinas se levanta el amor:
polvo que se respira y de nuevo voló.

Ojalá

Ojalá que las hojas no te toque el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabé la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

Resumen de noticias

He estado al alcance de todos los bolsillos
porque no cuesta nada mirarse para adentro.
He estado al alcance de todas la manos
que han querido tocar mi mano amigamente.
Pero, pobre de mi, no he estado con los presos
de su propia cabeza acomodada,
no he estado en los que ríen con solo media risa,
los delimitadores de las primaveras.

No he estado en los archivos ni en las papelerías
y se me archiva en copias y no en originales.
No he estado en los mercados grandes de la palabra,
pero he dicho lo mío a tiempo y sonriente.
No he estado enumerando las manchas en el sol
pues sé que en una sola mancha cabe el mundo.
He procurado ser un gran mortificado
para, si mortifico, no vayan a acusarme.

Aunque se dice que me sobran enemigos,
todo el mundo me escucha bien quedo cuando canto.
Yo he preferido hablar de cosas imposibles
porque de lo posible se sabe demasiado.
He preferido el polvo así, sencillamente,
pues la palabra amor aún me suena hueco.
He preferido un golpe así, de vez en cuando,
porque la inmunidad me carcome los huesos.

Agradezco la participación de todos
los que colaboraron en esta melodía.
Se debe subrayar la importante tarea
de los perseguidores de cualquier nacimiento.
Si alguien que me escucha se viera retratado,
sépase que se hace con ese destino.
Cualquier reclamación que sea sin membrete.
Buenas noches, amigos y enemigos.

Debo partirme en dos

No se crean que es majadería.
Que nadie se levante aunque me ría.
Hace rato que vengo lidiando con gente
que dice que yo canto cosas indecentes.

Te quiero, mi amor,
no me dejes solo.
No puedo estar sin ti
mira que yo lloro.

¿No ven?, ya soy decente:
me fue fácil.
Que el público se agrupe y que me aclame.
Que se acerquen los niños,
los amantes del ritmo.
Que se queden sentados los intelectuales.
Debo partirme en dos.

Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar
y no importa la suerte
que pueda correr
una canción.
Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar,
y no importa que luego
me suspendan la función.

Yo también canté en tonos menores.
Yo también padecí de esos dolores.
Yo también parecía cantar como un santo.
Yo también repetí en millones de cantos:

Te quiero, mi amor,
no me dejes solo.
No puedo estar sin ti
mira que yo lloro.

Pero me fui enredando en más asuntos
y aparecieron cosas de este mundo:
«Fusil contra fusil», «La canción de la Trova»;
y «la era pariendo» se puso de moda.
Debo partirme en dos.

Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar
y no importa la suerte
que pueda correr
una canción.
Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar,
y no importa que luego
me suspendan la función.

Yo quería cantar encapuchado
y después confundirme a vuestro lado
aunque así no tuviera amigos y citas
y algún que otro favor de una chica bonita.

Te quiero, mi amor,
no me dejes solo.
No puedo estar sin ti
mira que yo lloro.

No voy a repetir ese estribillo.
Algunos ojos miran con mal brillo
y estoy temiendo ahora no ser interpretado:
casi siempre sucede que se piensa algo malo.
Debo partirme en dos.

Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar
y no importa la suerte
que pueda correr
una canción.
Unos dicen que aquí,
otros dicen que allá
y sólo quiero decir,
sólo quiero cantar,
y no importa que luego
me suspendan la función.

Al final de este viaje en la vida

Al final de este viaje en la vida quedarán
nuestros cuerpos hinchados de ir
a la muerte, al odio, al borde del mar.
Al final de este viaje en la vida quedará
nuestro rastro invitando a vivir.
Por lo menos por eso es que estoy aquí.
Somos prehistoria que tendrá el futuro,
somos los anales remotos del hombre.
Estos años son el pasado del cielo;
estos años son cierta agilidad
con que el sol se dibuja en el porvenir,
son la verdad o el fin,
son Dios.
Quedamos los que puedan sonreír
en medio de la muerte, en plena luz.

Al final de este viaje en la vida quedará
una cura de tiempo y amor,
una gasa que envuelva un viejo dolor.
Al final de este viaje en la vida quedarán
nuestros cuerpos tendidos al sol
como sábanas blancas después del amor.
Al final del viaje está el horizonte,
al final del viaje partiremos de nuevo,
al final del viaje comienza el camino,
otro buen camino que seguir descalzos
contando la arena.
Al final del viaje estamos tu y yo intactos.
Quedamos los que puedan sonreír
en medio de la muerte, en plena luz.

Jerusalén, año cero

De mano en mano se pasa la verdad
y en cada mano olvidará
algo de cierto y también se llevará
de cada mano el parecer.
Si camináramos calendario atrás,
todo estaría al revés.

Algunos dicen que es falso
y otros repiten que es cierto,
que entró en Jerusalén siendo de día,
se dice que su túnica era blanca,
que iba posada en sus ojos
un ave del mediodía.

Aquel fue tiempo de tumbas,
aquel fue tiempo de flautas,
de mercaderes, de Legión Romana.
Se dice que la chusma lo seguía
que en su palabra sencilla
se lavaba la mañana.

El Rey de los judíos,
el hijo de los hombres,
El Cristo, El Nazareno
lo llamaban.

Jerusalén año cero y se cambió
la suerte con lo que pasó.
Jerusalén, año cero y Nazaret
y el caserío de Belén.
Jerusalén año cero fue el lugar
donde ocurrió, o donde no.

Fue enemigo del Imperio
y amigo de la palabra,
decía que todo era para todos:
se dice que enseñaba a los pastores
a compartir las ovejas
y a cuidarse de los lobos.

Tanta enseñanza hizo ruido
en el poder de los templos
y en la madera lo clavaron recio.
Se dijo que por mago o hechicero,
pero si la historia es cierta
fue porque hiciera silencio.

El Rey de los judíos,
el hijo de los hombres,
El Cristo, El Nazareno
lo llamaban.

Historia de las sillas

En el borde del camino hay una silla
la rapiña merodea aquel lugar.
La casaca del amigo esta tendida
el amigo no se sienta a descansar.
Sus zapatos de gastados son espejos
que le queman la garganta con el sol
y a través de su cansancio pasa un viejo
que le seca con la sombra el sudor.

En la punta del amor viaja el amigo
en la punta más aguda que hay que ver.
Esa punta que lo mismo cava en tierra
que en las ruinas, que en un rastro de mujer.
Es por eso que es soldado y es amante
es por eso que es madera y es metal
es por eso que lo mismo siembra rosas
que razones de bandera y arsenal.

El que tenga una canción tendrá tormenta
el que tenga compañía, soledad.
El que siga un buen camino tendrá sillas
peligrosas que lo inviten a parar.
Pero vale la canción buena tormenta
y la compañía vale soledad
siempre vale la agonía de la prisa
aunque se llene de sillas la verdad.

Cuando digo futuro

Te convido a creerme cuando digo futuro
si no crees mi palabra, cree en el brillo de un gesto
Cree en mi cuerpo, cree en mis manos que se acaban.

Te convido a creerme cuando digo futuro
si no crees en mis ojos, cree en la angustia de un grito
cree en la tierra, cree en la lluvia, cree en la savia.

Hay veinte mil nuevas semillas en el valle desde ayer.
Hay restos de desesperados, hay el hombre y la mujer.
Los fierros se fundieron ya
hay paciencia hay que dar más.

Hay un país en rocas y ruinas bajo otro país de pan
hay una madre que camina codo a codo con su clan.

Los fierros se fundieron ya
hay paciencia hay que dar más.

Hay cuatro niños ahora mismo sonriendo en una plaza
y en las trastienda de una bala un militar que no ha dormido

Y aquella linda muchachita vuelve a recortar su saya
sí es importante desde un niño hasta el largo de un vestido.

Los fierros se fundieron ya
hay paciencia hay que dar más.

Yo te convido a creerme cuando digo futuro.

Me veo claramente

Me veo claramente
mascando un pedazo de hierba
me veo claramente
muy sucio y feliz
me veo descubriendo descalzo un buen río
de plantas ahogadas
me veo claramente
lejano de aquí
me veo claramente
haciendo preguntas que ya conocía
con indiferencia ante el ya crecerás
me veo claramente
tan aventurero
hecho un asesino de azúcar y pan
me veo claramente
si miro detrás

Me veo claramente
en la mano de una noche
lugar de aprenderme con miedo y paciencia
lo que era el amor
me veo apretado al calor de unas piernas
tragando del aire un planeta tras otro
bañado en sudor
me veo semi alzado en la luz de esa hora
riéndole al techo, riéndole a ella
riéndome a mí
me veo claramente
tan digno de amantes
y breves países de felicidad
me veo claramente
me veo claramente si miro detrás

me veo claramente
marchando a campañas de guerra entre todo
y yendo tras guerras privadas también
me veo claramente
la primera noche con una guitarra
tan pálidamente como cuando fue la primera mujer

Me veo tan atento a los ruidos internos
feliz tristemente
queriendo de veras ser mucho mejor
me veo claramente
buscando palabras que sepan dar vida y dar muerte al amor
me veo claramente
me veo si miro a mi alrededor

La primera mentira

Cuando estuve en un bosque encantado
noté con asombro
que una piedra me cantaba
con modulaciones y con timbres de tenor.

Debajo de la piedra vi a un sapo invernando
y supe
que era el sapo el que cantaba
y seguí buscando maravillas que saber.

Quería una princesa convertida en un dragón,
quería el hacha de un brujo para echarla en mi zurrón,
quería un vellosino de oro para un reino,
quería que Virgilio me llevara al infierno,
quería ir hasta el cielo en un frijol sembrado,
y ya.

De lejos vi una fuente que brillaba
y corrí hacia ella,
pues tenía aguas de oro:
era inconfundible aquel color como miel.

El sol se reflejaba en la fuente abandonada
y supe
que era el sol el que brillaba
desilusionado por dos veces me alejé.

Quería una princesa convertida en un dragón,
quería el hacha de un brujo para echarla en mi zurrón,
quería un vellosino de oro para un reino,
quería que Virgilio me llevara al infierno,
quería ir hasta el cielo en un frijol sembrado,
y ya.

Después de mil fracasos como estos
me sentí muy tonto:
nos habían engañado;
y me fui a buscar al primer hombre que mintió.

Caminé los caminos,
recorrí los recorridos,
pero cuando hallé al culpable
hecho un mar de lágrimas, al verme, me pidió:

Yo quiero una princesa convertida en un dragón,
yo quiero el hacha de un brujo para echarla en mi zurrón,
yo quiero un vellosino de oro para un reino,
yo quiero que Virgilio me lleve al infierno
yo quiero ir hasta el cielo en un frijol sembrado
y ya.

Cierta historia de amor

Yo era un muchacho tranquilo
Hasta que di con mi sueño más dorado
Que era una mujer algo mayor que yo
Ella tenía 35 y yo 18 para mi favor
(Favor dudoso)

Empezó por regalarme
Dos camisas y un vestido
Para que yo se los diera a mi mamá
A eso le siguió una lluvia de pequeños regalitos para mí
(Para mí entierro)

Hasta me froté las manos
Cuando supe que vivía sola
Desde que por fin se divorcio
Y en su casa hice meriendas, comidas y desayunos hasta engordar
(Casi reviento, como verán)

Lo tenía todo, y me puse ocioso
Me pasaba el día de la lectura al amor
¿Qué quiere mi dueño? ¿Qué quiere mi encanto?
Me decía con voz azucarada si me iba a mover

Mi amigos comentaban
Que yo si eran un bárbaro del diablo
Y la fama de conquistador nació
Las pepillas me buscaban, yo me pellizcaba el brazo para ver
(Si era soñando)

Aprendí, de un buen amigo
A pegarle a mi mujer
A llevar los pantalones, como es la tradición
Y ella iba a mi trabajo, para sorprenderme en algo ilegal
(Era normal)

Me di cuenta que las cosas
Ya no estaban es su sitio
Cuando me empezó a coser la ropa encima, al salir
Después vino la algazara, las denuncias y los llantos al dormir
(Y pasó el tiempo)

Decidí dejarla cuando una noche
Desperté y la vi que se lanzaba sobre mí
Con unas tijeras de podar sus matas
Mientras me juraba que no iba a ver a otra mujer jamás

Me puse las botas y salí corriendo
Entre amenazas que no puedo repetir
Me puse las botas y salí corriendo
Sin sueños dorados, pero a salvo el honor

El universo es un rastro de hierros

Parece que las cosas nunca
se ponen en su sitio,
pues solo cambian de lugar
por un tiempo limitado.
Cuando etán mucho rato
en el mismo rincón,
cogen moho debajo
y les salen arañas
y les salen culebras
y bichos peligrosos.

Por eso hay ese lleva y trae
por todos lados.
Por eso el universo es un
rastro de hierros,
lleno de hormigas que no
duermen y trabajan,
que pujan, levantan y llevan,
que vuelven a pujar lo mismo.

Parece que las cosas nunca
se ponen en su sitio.

Más de una vez

Más de una vez me han echado a la calle
por reír donde debo estar llorando,
por llorar donde debo estar riendo,
por callar donde debo estar hablando,
por hablar donde debo estar callado,
por hablar en voz baja de la fe,
por hablar en voz alta del amor.

Más de una vez al año hago
algo que no se puede hacer:
pateo una piedra, levanto polvo
que da deseos de toser.
Me lleno entonces de optimismo,
algo solamente quiero hablar,
pero la piedra me cae encima
y nunca puedo terminar.

Más de una vez me han echado a la calle
por no sentir respeto por las flores,
por derramar comida en los manteles,
por darle de mi alcohol a algunos niños,
por desnudar de prisa a mis mujeres.
Más de una vez no tengo diversión:
más de una vez no tengo invitación.

Más de una vez al año hago
algo que no se puede hacer:
pateo una piedra, levanto polvo
que da deseos de toser.
Me lleno entonces de optimismo,
algo solamente quiero hablar,
pero la piedra me cae encima
y nunca puedo terminar.

Más de una vez me han echado a la calle
por correr donde duermen los enfermos,
por fumar en los palcos del teatro,
por hacerle una mueca a mi maestro,
por llevar la cicuta en el bolsillo
desde que iba al colegio con un perro,
desde que me rompían la cabeza
por hablar demasiado del horror
y decirle asesino a un pescador.

Más de una vez al año hago
algo que no se puede hacer:
pateo una piedra, levanto polvo
que da deseos de toser.
Me lleno entonces de optimismo,
algo solamente quiero hablar,
pero la piedra me cae encima
y nunca puedo terminar.

Cleopatra

Resbalando los dedos por el agua,
al pie de su ciudad vieja y caída,
sin esclavos ni antonios, junto al Nilo
vi un día a Cleopatra compungida.

Qué puede hacer un trovador entonces
sino inmediatamente enamorarse,
cantar una canción, hablar un poco,
tratar de hacerse ver: fingir ahogarse.

Por más que quise hacer menos salía;
canté y hablé quizas exagerando,
pero ningún sonido le alzó el rostro
y comprendí lo que estaba pasando.

Sucedía que la reina y el paisaje
que yo creía ver, había sido
la húmeda versión que me dio el rio
puesto que me encontraba sumergido.

Elogio del pecado

Como la espuma te me subes por la cara
como la espuma roja de un vaso de vino
como una espuma que el recuerdo hace hervir
como una espuma escandalosa es recordar.

Yo me delato cuando estoy pensando en ti.

Como espuma de vino suben bajan
entran y salen pecados sin dejar rincón
seco donde sentarse.

Pero no cambio lo mejor por un pecado
pecar es ser capaz de comprenderlo todo
de ver la tierra sin usar una astronave
pecar es ser capaz de dar un paso más.

Yo peco tanto cuando estoy pensando en ti.

Toda mi ropa está manchada por tu vino
y no vale que la mande a limpiar
pues la humedad regresa.

Tu vino no se cae.

Cuando me muera

Cuando me muera, si es que me muero, pueden cerrar la luz.
Si aún es necesario, bájenme a buena tierra -sin cruz-,
para seguir teniendo la misma suerte con menos sed,
para ver los amigos que hace algún tiempo quisiera ver.

Cuando me muera, si es que me muero, pueden jugar así:
que alguien me haga cosquillas a ver si lo puedo resistir.
Otro puede inventar que me gustaría una canción,
y la mujer que quiera, que juegue a hacerse la que me amó.

Cuando me muera, si es que me muero,
no iré con Dios ni con Satán.
Me iré conmigo a buscar más cosas a otro lugar,
pues tanto el cielo como el infierno me sientan mal.

Cuando me muera, si es que me muero, déjenme como éste:
mejor que no me vistan ni me afeiten para después.
Es muy posible que ande con un mecánico de ocasión,
un caja de fósforos ya vacía y una canción.

Cuando me muera, si es que me muero y estoy con todos bien,
si ando muy complaciente, cebado y con algo que perder,
hagan lo que les plazca con lo que quede entonces de mí,
porque no me interesa lo que le pase a un señor así.

Cuando me muera, si es que me muero,
no iré con Dios ni con Satán.
Me iré conmigo a buscar más cosas a otro lugar,
pues tanto el cielo como el infierno me sientan mal.

La cosa está en...

La cosa está en hallarlo a usted
el día menos pensado, en cualquier sitio,
casualmente, donde usted y yo
podamos ver a cuatro manos los alrededores.
La cosa está en lo improbable,
en lo difícil, en lo imposible.
La cosa está allí mismo, donde no debiera estar:
un paso más allá que el largo de las manos.

La cosa está en que un día
haya tiempo para todo:
para hablarnos sin apuros,
para compartir rocíos,
para ser fin de semana como si vivir
fuera tiempo libre, espacio para estar.
La cosa está en las cosas
que yo sé y que usted no sabe,
y en las cosas que usted sabe,
y yo no sé todavía,
y en los sueños que nos faltan para realizar
nuestros sueños, que son sueños de canción.

La cosa está en no enloquecer,
en no aceptar, en preguntar
para qué sirven todos los juguetes
que nos han dado guerra
desarmándolos y armándolos.

La cosa está en que no queda
remedio inteligente que no sea
usar las piezas que hay en los rompe-caminos,
e ir tirando por ahora, aunque más allá
persistamos en crear nuestra canción
con las piezas que queramos construir,
que serán igual.

Y yo te di una flor

Tú me ofendiste profundo y yo
te di una flor
tú me escupiste el rostro y yo
te di una flor
tú me amarraste las manos y yo
te di una flor
tú me pateaste el pecho y yo
te di una flor
tú me arrojaste al fuego y yo
te di una flor
tú esparciste mis cenizas y yo
te di una flor
te di una flor colorada y brillante
te di una flor para siempre encendida
te di una flor te di una flor te di una flor
te di una flor radiactiva

tú te burlaste de todo y yo
te di una flor
tú exterminaste mis hijos y yo
te di una flor
tú me borraste hasta el nombre y yo
te di una flor
tú silenciaste mi rastro y yo
te di una flor
tú me redujiste a nada y yo
te di una flor
tú respiraste apacible y yo
te di una flor
te di una flor colorada y brillante
te di una flor para siempre encendida
te di una flor te di una flor te di una flor
te di una flor radactiva.

Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol

Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol
Hoy quisiera estrechar mi ciudad sumergida
Boca de los corales, alma de las esponjas
Dureza de las piedras que se encuentran a veces
Ojos de las estrellas de mar y los peces

Hoy te quiero cantar más allá
Más allá de donde ha de llegar la canción

¿Cómo voy a cambiarle el color a una ola?
¿Qué se puede querer, si todo es horizonte?
¿Qué le voy a enseñar a la suma del viento?
¿Qué le puedo objetar a una noche estrellada
Con mi vela amarilla y mi proa emparchada?

Hoy te quiero cantar más allá
Más allá de donde ha de llegar la canción

Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol
Cada rizo del suelo es un sueño contado
Algo como un recuerdo, una imagen, un beso
Y en la espalda del día se queda ese algo
Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol

Hoy te quiero cantar más allá
Más allá de donde ha de llegar la canción

Elógio al horror

Quién no tendrá una historia extraña
entre los dedos, después de lejos
(tela de araña bailando clara
entre dos espejos).

Quién no tendrá una lenta maña
de descubrir continentes viejos
(ojo de brujo, pie de lagarto,
voz sin consejo).

Cuántos hechizos y sortilegios
se romperán
en gotas de lluvia limpia,
lavando el sol.
Cuántos murciélagos y diablejos
volarán lejos,
buscando lunas frescas
para el horror.

Quién no tendrá una casa en ruinas
donde los átomos no penetren
(muro de hiedra, vieja tortura,
sueño de duende).

Hay que buscar una silla seca
para el amor.

Un barco sigue el mundo

Lo primero del mar es partir,
dejando en el borde toda prisa.
Después viene, lenta,
la soledad
de cada hierro a la luna,
la soledad
que lleva el hombre vestido,
la soledad
de cada vena del barco.

-¿Dónde estará?-, dicen que todos los ojos,
muy a pesar del juego y la sonrisa,
surcando un tono extraño de los gritos.
Y recostado al mar,
como única mujer,
un barco sigue al mundo.

Lo segundo es el miedo a la noche,
a la noche marina bellísima,
mientras sobre cubierta
la soledad
hace masacre sin tregua,
la soledad
se sube al puente y golpea,
la soledad
llueve de popa a proa.

Se deja atrás el próximo futuro,
la posibilidad de no ser padre,
la guerra azul temblando en la palabra.
Y recostado al mar,
como única mujer,
un barco sigue al mundo.

23

Tengo 23 rostros para verte
tengo 23 manos que te tocan
tengo 23 sueños reunidos
en fila india.
Tengo 23 años de distancia
tengo 23 años de tamaño
tengo 23 años de momentos
de melodías y reloj

Ahora tengo 23 caracoles
23 buenos pretextos
para hacerte compañía
23 caminatas
sin saber dónde ir
23 voces mías
diciendo "vivo cerca"
23 alegrías
nuestra complicidad
23 llaves verdes
abriéndonos la puerta
-y mi casa que queda
en la calle 23
tiene 23 siglos
distintos que vivir-
23 divisiones
de estrellas desfilando
23 sensaciones
rompiendo las ventanas
23 pasadizos
abiertos al delirio
23 mil pasiones
en una sola cama
23 espejismos
23 agonías
23 deserciones
23 veces mía
(si es posible
por supuesto
si es posible)

Las cábalas dirán
horrores de mi número
pero de pronto el 23 se me antoja de suerte
para quien lleva 23 tiempos sobre sí
(quien sabe si es acaso
mi número de muerte)

23 es pedazos
de piedras del amor
23 es el polvo
que hay en las ventanas
23 un cristal bien ahumado
para mirar al sol
23 es un rostro
al espejo una mañana
23 sale el día
23 va la noche
23
23
23...

Acerca del amor

Ahora nadie realmente me está escuchando,
pero yo quiero hacerle una canción a mi amor.
Como no he tenido amores duraderos,
nadie va a pensar que estoy hablando de sí
cuando diga cosas del abrazo,
de las despedidas y los besos.
El beso de que hablo
se lo pude haber dado a mi guitarra.

Los rostros son como estaciones,
pasan llenos de hojas amarillas,
de soles ardorosos, de vientos arropados.
Nadie tiene estaciones en su haber.
Todo el mundo se queda bajo su piel
caliente.
El calor y la brisa retozan afuera,
la verdad y la mentira retozan afuera,
los proyectos de cielo, la paciencia del tiempo,
una sombra en la que crees ver la luz,
pero tanto la aurora como la cruz quedan afuera.
Es aire que se respira y que se deja:
se queda.

Heme aquí hablando al mismo ritmo
de muchas direcciones, de mil oscuridades
que han servido para emprender abrazos,
sitios donde han rodado tantos cuerpos
vacíos o plenos.
Para qué describir el pelo del amor,
si el pelo del amor cambia de forma.
Para qué pronunciar los vanos trazos
Conque a veces descubro el desconcierto.
No digo, no hablo.

Yo no describo la risa del amor,
pues si acaso dijera que su risa amanece
en la buena penumbra de una calle desierta,
que hay un sol sumergido en sus labios terribles,
mis ojos fueran manos en la oscuridad,
y no:
son ojos, pese a todo
son ojos mis ojos.

Mi amor existe y nunca se peina
ni ríe ni mira.
Es amor solamente.
Sólo amor.

El tiempo

Naciste en un telar
tu padre es tejedor
tus hijos tejerán
y el tiempo cae
cae
cae

Alguien tejió la sed
usando hilo de mar
y calma de mujer
y el tiempo cae
cae
cae

Tejer es aprender
a hilar y deshilar
tejer es continuar
y el tiempo cae
cae
cae.

Al cabo del mar

Hoy, al cabo del mar, quisiera saber
qué hiciste la noche en que no vi tu mano,
qué hicieron tus libros y tu último espejo,
qué hizo tu cuerpo soñado, cuando ya no estuve
abriéndote luces de cientos de estrellas
en cada palabra de amor descubierta hacia ti.

Qué cosa dijiste la última noche
al nuevo silencio posado en tu almohada.
Aprende a llevarme,
que aún voy doblado por ti.

Hoy, al cabo del mar, quisiera saber
qué píldora estuvo colmando tu sueño,
qué filo cortó tu deseo de nombrarme,
qué ala pensaste encontrar para alzar tanto peso
y hacerlo tan fácil, como si mi abrazo
se fuera a romper con volar.

Hay tanto recuerdo, hay tanto y con alas
-alas que nos siguen al cielo, a la muerte-.
Aprende a llevarme,
que aún voy doblado por ti.

Hoy, al cabo del mar, quisiera saber
si fue casualmente que hallaste al amigo
que toda una tarde te vio recordando
y así me lo dijo con voz de verdugo sublime,
haciendo de un día de sol día de tumbas,
maldita canción que olvidar.

Así quedó roto, por cuatro palabras,
el ancho escondite que usé para huirte.
Aprende a llevarme,
que aún voy doblado por ti.

Hoy, al cabo del mar, no hay nada que hacer
con esta distancia sin tiempo y espacio,
con esta distancia tenaz, siempre cerca,
con esta distancia de los pensamientos furiosos,
tuyos, carniceros, que nunca reposan,
que incendian las olas a golpes de viento y canción.

Ya no hay nada que hagamos que pueda alejarnos
de la piel crecida entre nuestros cuerpos.
Aprende a llevarme,
que aún voy doblado por ti.

Por el Trópico de Cáncer

Por el trópico de Cáncer
la guitarra luce azul
y cargada de colores
que semejan el pasado
unas millas hacia el sur.
La guitarra de un lagarto
tiene ahora color de mar.
Ha tenido otros colores,
los colores que su dueño
usa para navegar.

Y hacia el triángulo de Orión,
dejando la estrella Polar,
vuela esa caja de armonía universal.
Nuevas historias ha de haber,
nuevas tormentas sobre el mar,
nuevos colores por tener,
nuevas canciones navegadas que cantar.

En la tierra ha sido verde,
como sangre junto al sol,
y ha tenido un arcoiris
de colores trashumantes
cuando ha estado en el amor.
Ojalá que la guitarra
no se canse de este mar:
se le ha visto algunas noches
escondida de la gente,
mirando con hambre el cielo,
y hay que estarla vigilando
para asirle la cintura
el día que coja vuelo.

Hace no sé qué tiempo ya

Hace no sé que tiempo ya
que no le digo a alguien te quiero.
Qué estraño es todo por donde he estado.
Qué días más lejos del amor.

Hace no sé que tiempo ya
que tengo un sobre engavetado
porque le temo, y yo no sirvo
para sentir cosas así.

Nunca he servido para lo que
me ha tocado, desde que no sé
qué causa te alejó.
Puede que fuera causa mía,
pero quién recuerda causas
cuando el tiempo es más dolor.

Mis labios se han endurecido
para decir palabras bellas.
Qué duro es todo lo que yo digo.
Qué suave todo lo que sueño.

Hace no sé que tiempo ya
que estoy sentado maldiciendo,
sumando noches, restando sueños,
maldito por mi maldición.

Hace no sé que tiempo ya...

Para el que tiene prisa

Al ala izquierda de las voces,
donde se pega el viento viejo al océano,
va la mayor de las hermanas,
va la mayor de las Antillas
sin perdonarme ni un momento,
sin dejar tiempo ni a una risa,
cuando ya llevo un mes faltando a puerto.

Pero los días se hacen de rogar
para el que tiene prisa por llegar.

No es que me espere una muchacha:
me esperan todas las mujeres, de pronto.
No es que me espere una calle:
me esperan muchas muchas calles.
No es que me espere algún amigo:
me esperan todos los amigos,
todo lo que se ve, todas las madres.

Pero los días se hacen de rogar
para el que tiene prisa por llegar.

Me está esperando mucha tierra,
me está esperando mucho tiempo sembrado.
Me está esperando otra manera
de despertar por las mañanas,
de recorrer descalzo el suelo,
de adormecerme por las tardes
y de robarme por las noches sueño.

Pero los días se hacen de rogar
para el que tiene prisa por llegar.

Causas y Azares

Canto arena

Hoy continué tomando rumbo a mi región
tomando señas, descifrando encrucijadas
mi cuerpo sigue practicando su cuestión
cruje mi hueso y se hace la palabra.
Hoy continué domesticando la razón
llena de asombro ante el día sucedido
proyecto un rápido boceto de la acción
trazo versiones que capturo del olvido.

Por eso canto arena
roca que luego es multitud del agua buena.
Y canto espuma
cresta que cuando logra ser ya no es ninguna.

He puesto filo al anhelante corazón
arrojo estrellas a mecharse contra vientos
el sueño ha desencadenado la canción
y la canción de hoy me sabe a juramento.
La prisa lleva maravilla y lleva error
pero viajamos sobre rueda encabritada
he despertado en el ojo del ciclón
cuento millones de agujeros en el alma.

Por eso canto arena
roca que luego es multitud del agua buena.
Y canto espuma
cresta que cuando logra ser ya no es ninguna.

Hoy continué tomando rumbo a mi región
con dulce látigo de abeja en la conciencia
hoy me perdí amar con planificación
pero gane a lo que partió con la prudencia.
Hoy continué dándole cuerda a mi reloj
con timbre atado sobre número invisible
poco me importa donde rompa mi estación
si cuando rompe está rompiendo lo imposible.

Por eso canto arena
roca que luego es multitud del agua buena.
Y canto espuma
cresta que cuando logra ser ya no es ninguna.

No hacen falta alas

No hacen falta alas
para hacer un sueño
basta con las manos
basta con el pecho
basta con las piernas
y con el empeño.

No hacen falta alas
para ser más bellos
basta el buen sentido
del amor inmenso
no hacen falta alas
para alzar el vuelo.

Si...
Recojo fondos para pobres de amistad y de sonrisa
recojo cuanto haya de bien en lo que esconde tu camisa
acepto cuanto pueda ser útil al coro que compongo
siempre que quieras compartir un sueño ancho, largo y hondo.
Oh...

Recojo el hielo a la deriva de los poros congelados
luego con buena voluntad y mucha miel haré un helado
no le daré, no le daré al mentiroso y al cobarde
repartiré, repartiré sólo al que ama y al que arde.
Oh...

No hacen falta alas
para hacer un sueño
basta con las manos
basta con el pecho
basta con las piernas
y con el empeño.

No hacen falta alas
para ser más bellos
basta el buen sentido
del amor inmenso
no hacen falta alas
para alzar el vuelo.

Recojo fondos para pobres de amistad y de sonrisa
recojo cuanto haya de bien en lo que esconde tu camisa
acepto cuanto pueda ser útil al coro que compongo
siempre que quieras compartir un sueño ancho, largo y hondo.
Oh...

Recojo el hielo a la deriva de los poros congelados
luego con buena voluntad y mucha miel haré un helado
no le daré, no le daré al mentiroso y al cobarde
repartiré, repartiré sólo al que ama y al que arde.
Oh...

¡Vengan los buenos a comer de este helado gigante!

Causas y azares

Cuando Pedro salió a su ventana
no sabía, mi amor, no sabía
que la luz de esa clara mañana
era luz de su último día.
Y las causas lo fueron cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
poderoso, invencible.

Cuando Juan regresaba a su lecho
no sabía, oh alma querida
que en la noche lluviosa y sin techo
lo esperaba el amor de su vida.
Y las causas lo fueron cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
poderoso, invencible.

Cuando acabe este verso que canto
yo no sé, yo no sé, madre mía
si me espera la paz o el espanto;
si el ahora o si el todavía.
Pues las causas me andan cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se me viene enredando
poderoso, invencible.

Sólo el amor

Debes amar la arcilla que va en tus manos
debes amar su arena hasta la locura
y si no, no la emprendas que será en vano
sólo el amor alumbra lo que perdura
sólo el amor convierte en milagro el barro
sólo el amor alumbra lo que perdura
sólo el amor convierte en milagro el barro.

Debes amar el tiempo de los intentos
debes amar la hora que nunca brilla
y si no, no pretendas tocar los yertos
sólo el amor engendra la maravilla
sólo el amor consigue encender lo muerto
sólo el amor engendra la maravilla
sólo el amor consigue encender lo muerto.

Debes amar la arcilla que va en tus manos
debes amar su arena hasta la locura
y si no, no la emprendas que será en vano
sólo el amor alumbra lo que perdura
sólo el amor convierte en milagro el barro
sólo el amor alumbra lo que perdura
sólo el amor convierte en milagro el barro.

Debes amar el tiempo de los intentos
debes amar la hora que nunca brilla
y si no, no pretendas tocar los yertos
sólo el amor engendra la maravilla
sólo el amor consigue encender lo muerto
sólo el amor engendra la maravilla
sólo el amor consigue encender lo muerto.

Historia de las sillas

En el borde del camino hay una silla
la rapiña merodea aquel lugar.
La casaca del amigo esta tendida
el amigo no se sienta a descansar.
Sus zapatos de gastados son espejos
que le queman la garganta con el sol
y a través de su cansancio pasa un viejo
que le seca con la sombra el sudor.

En la punta del amor viaja el amigo
en la punta más aguda que hay que ver.
Esa punta que lo mismo cava en tierra
que en las ruinas, que en un rastro de mujer.
Es por eso que es soldado y es amante
es por eso que es madera y es metal
es por eso que lo mismo siembra rosas
que razones de bandera y arsenal.

El que tenga una canción tendrá tormenta
el que tenga compañía, soledad.
El que siga un buen camino tendrá sillas
peligrosas que lo inviten a parar.
Pero vale la canción buena tormenta
y la compañía vale soledad
siempre vale la agonía de la prisa
aunque se llene de sillas la verdad.

Canción en harapos

Que fácil es agitar un pañuelo a la tropa solar
del manifiesto marxista y la historia del hambre
que fácil es suspirar ante el gesto del hombre
que cumple un deber
y regalarle ropitas a la pobrecita
hija del chofer
que fácil de enmascarar sale la oportunidad.

Que fácil es engañar al que no sabe leer
cuántos colores, cuántas facetas tiene el pequeño burgués.

Que fácil es trascender con fama de original
pero se sabe que entre los ciegos el tuerto suele mandar
que fácil de apuntalar sale la vieja moral
que se disfraza de barricada
de los que nunca tuvieron nada
qué bien prepara su mascara el pequeño burgués.

Viva el harapo señor
y la mesa sin mantel
viva el que huela a callejuela
a palabrota y taller.

Desde una mesa repleta cualquiera decide aplaudir
la caravana en harapos de todos los pobres
desde un mantel importado y un vino añejado
se lucha muy bien
desde una mesa gigante y un auto elegante
se sufre también
en un amable festín se suele ver combatir.

Si fácil es abusar más fácil es condenar
y hacer papeles para la historia para que te haga un lugar.

Que fácil es protestar por la bomba que cayó
a mil kilómetros del ropero y del refrigerador
que fácil es escribir algo que invite a la acción
contra tiranos, contra asesinos
contra la cruz o el poder divino
siempre al alcance de la vidriera y el comedor.

Viva el harapo señor
y la mesa sin mantel
viva el que huela a callejuela
a palabrota y taller.

Hallazgo de las piedras

El mundo entra por la puerta
con mil sabores que no puedo recordar.
Cómo ha crecido lo que miro:
los viejos ruidos ya no sirven para hablar.
Ya descubrí los ascensores,
los cines y las construcciones,
la fosforera y el avión;
y otras cosas que conozco bien,
que cuando niño no sabía observar
(entonces no necesitaba:
con los juegos siempre basta
para comprender).

Crecí parejo como un cielo
lleno de objetos que brillaban con el sol,
como vivir frente a un espejo
y no saberlo hasta tocarme y verme yo.
Y todo crece en cada libro,
en cada cinta, en cada cuento
en cada vista alrededor.
Y es doloroso aprender a vivir:
todo profana la atención vital.
Hay tantas luces en la sala
tanta gente que nos llama
que no se oye nada.

Este pedazo de la historia
es aguerrido para ver y reposar.
Parece que es definitivo
se rompe todo y todo vuelve a comenzar.

Sueño de una noche de verano

Yo soñé con aviones
que nublaban el día,
justo cuando la gente
más cantaba y reía,
más cantaba y reía.

Yo soñé con aviones
que entre sí se mataban
destruyendo la gracia
de la clara mañana
de la clara mañana.

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

En mi sábana blanca
vertieron hollín,
han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable
de tanto desastre
lo va a lamentar.

Anoche tuve un sueño
y anoche era verano
oh verano terrible
para un sueño malvado,
para un sueño malvado.

Anoche tuve un sueño
que nadie merecía
¿Cuánto de pesadilla
quedará todavía,
quedará todavía?

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

En mi sábana blanca
vertieron hollín,
han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable
de tanto desastre
lo va a lamentar.

Yo soñé un agujero
bajo tierra y con gente
que se estremecía
al compás de la muerte,
al compás de la muerte.

Yo soñé un agujero
bajo tierra y oscuro
y espero que mi sueño
no sea mi futuro,
no sea mi futuro.

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

En mi sábana blanca
vertieron hollín,
han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable
de tanto desastre
lo va a lamentar.

En mi calle

En mi calle hay una acera gris
donde se pegan las miradas
del que mira adonde va.

En mi calle hay un banco que es
tan largo y blanco como el mármol
donde iremos a parar.

Yo no sé por qué son tan blancas
las altas ventanas que miran al cielo.
En mi calle el mundo no habla
la gente se mira y se pasa con miedo.

Si yo no viviera en la ciudad
quizás vería el árbol sucio
donde iba yo a jugar.

En mi calle de silencio está
y va pasando por mi lado
es un recuerdo desigual.

Yo no sé por qué estoy mirando
por qué estoy amando,
por qué estoy viviendo

Yo no sé por qué estoy llorando
por qué estoy cantando,
por qué estoy muriendo

Cuando digo futuro

Te convido a creerme cuando digo futuro
si no crees mi palabra, cree en el brillo de un gesto
Cree en mi cuerpo, cree en mis manos que se acaban.

Te convido a creerme cuando digo futuro
si no crees en mis ojos, cree en la angustia de un grito
cree en la tierra, cree en la lluvia, cree en la savia.

Hay veinte mil nuevas semillas en el valle desde ayer.
Hay restos de desesperados, hay el hombre y la mujer.
Los fierros se fundieron ya
hay paciencia hay que dar más.

Hay un país en rocas y ruinas bajo otro país de pan
hay una madre que camina codo a codo con su clan.

Los fierros se fundieron ya
hay paciencia hay que dar más.

Hay cuatro niños ahora mismo sonriendo en una plaza
y en las trastienda de una bala un militar que no ha dormido

Y aquella linda muchachita vuelve a recortar su saya
sí es importante desde un niño hasta el largo de un vestido.

Los fierros se fundieron ya
hay paciencia hay que dar más.

Yo te convido a creerme cuando digo futuro.

El pintor de las mujeres soles

El pintor de las mujeres soles
abandonado en su empecinada claridad.
Hizo su último viaje ya muy solo
sobre el Atlántico
y fue sepultado cuando llegó.

El pintor brilloso como la Luna
con su pelo largo con su barba culta de polvo.
Escupió al cangrejo desde un dibujo
y le puso fecha a su despedida.
Y siguió queriendo aunque no fue amado
ni como ser humano.
Y siguió aprendiendo el camino de la soledad
en todo momento.

Y se fue entre ceras alucinantes
con su pelo largo con su barba culta de polvo.
Descargando gritos sobre las armas
mientras los beatos se persignaban
y el no tuvo iglesias
pero algo de altares al amor
hubo entre sus lienzos.
Y en la fantasía iba platicando su viaje
hacia el universo

El pintor de las enredaderas de luz escribió
sus últimos signos con triste desesperación
Y dejó sus restos a los amigos
y dejó sus restos a los amigos
pidiéndole sólo paredes para sostenerlos
pidiéndole sólo paredes para sostenerlos.

Boga boga

Por el día o por la noche
el pescador sale a la mar.
La mar no le ha puesto horario
aún de navegar.

Boga, boga, boga, vuelve a bogar
boga, boga, boga a trabajar.

Por el día o por la noche
el pescador y su piel
llevan red, llevan anzuelo
y más llevan deber.

Boga, boga, boga, vuelve a bogar
boga, boga, boga a trabajar.

Pasan las horas, pasan días
y se cuentan por meses
y su alegría y su tristeza
la conocen los peces.
De entre sus manos deben ir
cada rincón del porvenir
el rostro de la novia
la mamá o el que nació
el mismo día que partió.

Entonces jura que ahora
si que va a vivir.
Entonces jura que más nunca va a salir.
Que esta vez si es la última
en el mar.

Y pasa el tiempo
y no ve el día de volver.
Y pasa el tiempo
entre peligros sin mujer
y pasa el tiempo
que no deja respirar.

Pero la tierra se acaba
cuando vuelve el pescador
por eso regresa siempre, al mar
su gran amor.

Boga, boga, boga, vuelve a bogar
boga, boga, boga a trabajar.

Y va de océano en océano
con su anzuelo con su red
caiga el rayo o sople el viento
allá es donde se ve.

Boga, boga, boga, vuelve a bogar
boga, boga, boga a trabajar.

Nadie sabe como sueña
como sueña un pescador
cada vez que cobra presa
allí tiene su amor.

Boga, boga, boga, vuelve a bogar
boga, boga, boga a trabajar.

El pescador lleva a bordo
una palma y un amor.
El amor lo hala del fondo
la palma del corazón.

Te conozco

De niño te conocí
entre mis sueños queridos
por eso cuando te vi
reconocí mi destino.
Cuando pensaba que ya no iba ser
lo que soñaba de pronto vino.
Tanto que yo te busqué
y tanto que no te hallaba
que al cabo me acostumbré
a andar con tanto de nada.
Cuánto nos puede curar el amor
cuánto renace de tu mirada.

Te conozco
te conozco desde siempre
desde lejos
te conozco
te conozco como a un sueño
bueno y viejo
es por eso que te toco
y te conozco.
Te conozco.

El lago parece mar
el viento sirve de abrigo
todo se vuelve a inventar
si lo comparto contigo.
La única prisa es la del corazón
la única ofensa es tener testigos.

Te conozco
te conozco desde siempre
desde lejos
te conozco
te conozco como a un sueño
bueno y viejo
es por eso que te toco
y te conozco.
Te conozco.

Réquiem

Disfruté tanto tanto cada parte
y gocé tanto tanto cada todo
que me duele algo menos cuando partes
porque aquí te me quedas de algún modo.

Ojalá nunca sepas cuanto amaba
descubrirte los trillos de la entrega
y el secreto esplendor con que esperabas
tu reclamo de amor que ya no llega.

Anda, corre donde debas ir
anda, que te espera el porvenir.
Vuela,
que los cisnes están vivos
mi canto está conmigo
no tengo soledad.

Si uno fuera a llorar cuando termina
no alcanzaran las lágrimas a tanto
nuestras horas de amor casi divinas
es mejor despedirlas con un canto.

Anda, corre donde debas ir
anda, que te espera el porvenir.
Vuela,
que los cisnes están vivos
mi canto está conmigo
no tengo soledad.

Cita con Ángeles

Camelot

Al borde de una laguna
tres brujas montan caldero
y baten un mundo espeso.
Una le pone la luna,
otra sangre de cordero
y otra los últimos besos.

De Camelot vuelan señales
en los dragones y los cuernos,
y hay un silencio de animales
mientras se anuncian los infiernos.

El odio a otro es nuestra suerte,
la sangre ajena es nuestra viña.
Cuando profanen y den muerte
seremos aves de rapiña.

Dos contrahechos del norte
y un enano de alcahuete,
sádicos abominables,
reclutan tribus y cortes,
para gestión de grilletes
y corazones de sable.

Y una vez más, como tragedia,
ronda el olor a carne rota
de calabozo, de Edad Media,
donde callaban al ilota.

Y una vez más, contra el impulso
de besar y abrazar a gentes,
ceder al último recurso
de ojo por ojo y diente a diente.

Qué sé yo (nana)

No soy otra cosa que uno del montón
que un día desconfió del rebaño.
Soy carne de todo y esta condición
no admite el más mínimo engaño.

Me azotan los vientos, me bate la mar
y danzo si tiemblan los suelos.
Pero mi garganta no sabe cantar
si mi corazón no alza vuelo.

Para eso no hay alas, ni globo ni avión,
para eso sólo hay el amor.

Para eso no hay oro, París, Nueva York,
para eso sólo hay el amor.

Para eso no hay mando, para eso no hay Dios,
para eso sólo hay el amor.

Pudiera ser... o acaso ser...
No sé... Puede ser... Qué sé yo.

Quiero cantarte un beso

Quiero cantarte un beso,
mas todo se confunde
entre un millón de huesos
y derrumbes.
Así que el beso huye
con ojos de reproche,
mientras la sangre fluye
por las noches.

La muerte se ha regado
por toda la pradera.
A aquel que la ha sembrado
¿qué le espera?
Dicen que el responsable
nunca ha gastado cuernos,
sino un traje impecable
en los infiernos.

Y vuelve la necesidad
de repasarme dónde estoy,
si existe o no la humanidad
y si se ha visto hoy.

La esfera agonizando
todos los días explota
y nadie está mirando
que está rota.
Treinta y cinco mil niños
mataron ese día.
La tele no hizo un guiño
todavía.

Y vuelve la necesidad
de repasarme dónde estoy,
si existe o no la humanidad
y si se ha visto hoy.

Grandes ilusionistas
con hazañas de alarde,

dicen que son altruistas
los cobardes.
Mientras el poderoso
más ordena y más traga
y el pequeño ripioso
siempre paga.

Y vuelve la necesidad
de repasarme dónde estoy,
si existe o no la humanidad
y si se ha visto hoy.

Creí que nadie estaba,
que nada respondía,
pero el amor velaba
todavía.
Y el viejo centinela,
en medio del desierto,
prendió infinitas velas
por los muertos.

Leyenda de los dos amantes

Como tiernas babosas de la campiña
ella y él se enroscaron húmedamente
y el dejó de ser hombre, como ella niña,
para ser uno sólo completamente.

Desde todos los puntos que los juntaban
se saborearon tanto y con tal delicia,
que las horas de vida que les quedaban
decidieron pasarlas en la caricia.

A menos de un suspiro del tibio abrazo
el resto de la historia se debatía
en átomos, galaxias y otros acasos
que encontraron certeza justo aquel día.

Y se hicieron leyenda los dos amantes
enroscados eterna y húmedamente.
Nada pudo tocarlos detrás de guantes.

Sólo pueden saberlo los igualmente.

Alabanzas

Alabada sea la mano
buena para remediar.
Alabado el olvidado
alabado el olvidado
en cualquier rincón del mar.

Alabado sea el dolor,
lumbre de profundidad.
Alabado el amor
aunque sea necesidad.

Cada vez
son más enanos los talvez
y crece la condenación
de los así será.
Los perdidos reinventan la ocasión
del colmillo animal.

Alabado el todavía
que me sirve una canción.
Alabado cada día
alabado cada día
de labor e ilustración.

Alabada la verdad
como material de luz.
Alabada mi ciudad
cuando baja de la cruz.


Poco amor:
el verdadero da dolor.
La voz de las antenas va
sustituyendo al dios.
Cuando finalice la mutación,
nueva edad media habrá.

Quien ayer me daba un beso
ahora me trata de usted.

Yo no quiero aprender eso
yo no quiero aprender eso
ni al derecho ni al revés.

Búsquenme la buena mano,
necesito el curador.
Después de haber sido hermano
es muy triste ser señor.

Letra de piel

Para que no se me olvide la letra,
voy a anotarla en tu piel.
Sé que jamás perderé esa libreta.
Sé que la conservaré.

Leo despacio: no eres común.
Luego será más lento aún.
Una palabra, otra después,
hasta que aprenda lo que no sé.

Para que no se me olvide la letra,
voy a anotarla en tu piel.
Sé que jamás perderé esa libreta.
Sé que la conservaré
y que la consultaré.

Sinuhé

Tomando en cuenta la santa inocencia,
voy a cantarle a la vieja Bagdad,
donde mis sueños bebieron esencias
y donde en noches de luminiscencia
de niño zarpaba siguiendo a Simbad.

Algo debiera hechizar portaviones,
alguien debiera apretar un botón
que reciclara metralla en razones
y poderío en conmiseración.

Qué solo está Sinuhé
de amor y de fe.
Qué solo está Sinuhé,
¿qué tal sigue usted?

Bajo las ruinas vagan inquilinos
de las leyendas que fueron maná.
Pasa la sombra infeliz de Aladino
sin una lámpara para el camino
y sin el secreto de Alí-Babá.

Algo debiera embrujar los misiles,
alguien debiera hacer estallar
el hongo de los derechos civiles
de los fantasmas que pueblan Bagdad.

Qué solo está Sinuhé
de amor y de fe.
Qué solo está Sinuhé,
¿qué tal sigue usted?

Ahora es escoria el papel sorprendente
de Sherezada en su lecho nupcial.
La orden de fuego la dio un disidente
de la cultura, la carne, la mente,
el sueño y la vida que no sea virtual.

Mil y una noches para la malicia,
mil y una noches de intimidación,
mil y una noches de fuego y codicia,
mil y una noches sin dios ni perdón.

Qué solo está Sinuhé
de amor y de fe.
Qué solo está Sinuhé,
¿qué tal sigue usted?

Cita con ángeles

al padre Raúl Suárez
Desde los tiempos más remotos
vuelan los ángeles guardianes
siempre celosos de sus votos
contra atropellos y desmanes.
Junto a las cunas infantiles,
junto a los tristes moribundos,
cuentan que velan los gentiles
seres con alas de otro mundo.

Cuando este ángel surca el cielo,
no hay nada que se le asemeje.
El fin de su apurado vuelo
es la sentencia de un hereje
no se distraiga ni demore,
todo es ahora inoportuno.
Va rumbo al campo de las flores
donde la hoguera espera a Bruno.

Se lanza un ángel de la altura,
caída libre que da frío.
La orden de su jefatura
es descender hasta Dos Ríos.
Es 19 y también mayo,
monte de espuma y madre sierra,
cuando otro ángel a caballo
cae “con los pobres de la tierra”.

Dicen que al filo de la una
un angelote compasivo
pasó delante de la luna,
sobrevolando los olivos.
Y cuentan que con mala maña
fue tiroteado su abanico,
justo a la hora que en España
se asesinaba a Federico.

Un bello arcángel aletea
junto a un gran pájaro de hierro.
Procura que un hombre lo vea
para ahuyentar cien mil destierros.
Pero el arcángel se sofoca
y un ala azul se le lastima
y el ave negra abre la boca
cuando atraviesan Hiroshima.

Dejando un surco luminoso
por sobre Memphis, Tennessee,
pasó volando presuroso
un ser alado en frenesí.
Iba vistiéndose de luto,
iba llorando el querubín
e iba contando los minutos
de Dios y Martin Luther King.

El ángel pasa bajo un puente,
después rodea un rascacielos.
Parque Central, lleno de gente,
no se da cuenta de su vuelo.
Cuánta utopía será rota
y cuánto de imaginación
cuando a la puerta del Dakota
las balas derriben a John.

Septiembre aúlla todavía
su doble saldo escalofriante
todo sucede un mismo día
gracias a un odio semejante.
Y el mismo ángel que allá en Chile
vio bombardear al presidente,
ve las dos torres con sus miles
cayendo inolvidablemente.

Desesperados, los querubes
toman los cielos de la tierra
y con sus lápices de nubes
pintan adioses a las guerras.
El mundo llena los balcones
y exclama al fin: esta es mi lucha,
pero el señor de los cañones
no mira al cielo ni lo escucha.

Pobres los ángeles urgentes
que nunca llegan a salvarnos.
¿Será que son incompetentes
o que no hay forma de ayudarnos?
Para evitarles más dolores
y cuentas del sicoanalista,
seamos un tilín mejores
y mucho menos egoístas.

Mi casa ha sido tomada por las flores

Pasa poco pero pasa, compadre.
Es difícil de ligar.
Y a ese güije que lo inventa, comadre,
lo debieran diputar.
Te despiertan los aromas perdidos,
los que olvida la ciudad,
y de pronto ves tu hogar invadido
por la luminosidad.

Mi casa ha sido tomada por las flores.
Traigan copas, traigan vasos
al derrame de colores.
Mi casa ha sido tomada por las flores.
Vengan almas y retazos:
voy a repartir canciones.

Flores fulgurantes y discretas,
timoratas y coquetas,
inmutables y sin paz.
Flores que rebosan las ventanas,
que se vierten y encaraman
sobre toda la ciudad.

Mi casa ha sido tomada por las flores.
Traigan copas, traigan vasos
al derrame de colores.
Mi casa ha sido tomada por las flores.
Vengan almas y retazos:
voy a repartir canciones.

Verónica del mar

Verónica del Mar
es una estrella
lúdica de un bar
del Malecón.
Verónica del Mar,
sinuosa y bella
como una espiral
de humo marginal.
Se va a volar
Verónica del Mar.

Verónica del Mar
se desvanece
y no se sabe cuál
se la llevó.
Verónica del Mar
desaparece
y un gorrión sin par
se posa sobre el bar.
¿Dónde va a dar
Verónica del Mar?

Dicen que fue un traductor del griego
quien le enseñó su mundo imaginario.
Tiempo después se había quedado ciego
y andaba en pos de un astrolabio.

Verónica del Mar
es una bruja
cariangelical
de corazón.
Verónica del Mar
tiene una aguja
bajo su pajar

(vedado registrar).
Puede cegar
Verónica del Mar.

Siempre va sola y como a la deriva.
La autoridad la ve pero la esquiva.
¿De dónde es?
¿Con quién está?
¿Regresa o se va?
Novela más de noche y de ciudad.

Verónica del Mar
sigue la ruta
oculta y fantasmal
del Malecón.
Verónica del Mar
es una fruta
para saborear
a espacio prudencial.
Se va a volar
Verónica del Mar.

Pedacito de papel al viento

A mis amigos Marcos Huerta
y Vicente Garrido,
en la eternidad

Pedacito de papel al viento
es la mariposa bailadora.
Danza que te gira embrujadora,
enjugando negros pensamientos.

Ido a sus colores, tomo asiento
fuera del espacio y de la hora.
Desde allí la vida se demora,
obra y gracia de su encantamiento.

Hacia el ocaso, ya hace mucho
que yace en mi camisa oscura
su luz multicolor abierta.

Si hubo un dolor, ya no lo escucho.
Y en la fragante noche pura
vuela la mariposa muerta.

Cuba Classics Vol. 1: Silvio Rodriguez Greatest Hits (Canciones Urgentes)

Nuestro tema

Nuestro tema está
cantado con arena,
espuma y aves del
amanecer
Nuestro tema está listo
para ser
brisa de las alas
migratorias
Nuestro tema es para
ver llover

Nuestro está desnudo
en un balcón
fotografiando espigas
de la mar
Nuestro está
viéndonos juntar
besos a las seis de la
mañana
Nuestro tema es para
recordar

Nuestro tema de amor
tiene quebranto,
pero su empeño
sana el dolor

Nuestro tema de amor
nos cuesta tanto
que ya es un sueño
y una canción

Nuestro tema está en
un solo de piano
y en el radio más
abrazador
Nuestro tema está en el
corredor
de un hotel que se ha
quedado sólo
Nuestro tema es
humedad de amor

Como esperando abril

Mucho más
allá de mi ventana,
las nubes de la mañana
son
una flor
que le ha nacido a un tren.
Un reloj
se transforma en cangrejo
y la capa de un viejo
da
con una tempestad de comején.

Mucho más
allá de mi ventana
algodones jugaban
a ser un jardín
en espera de abril.

Luego entro los ojos
chorreando esa luz de infinito,
y es cuando necesito
un perro, un bastón, una mano, una fe.
Y tú pasas tocando
el frío con suave silencio
y, ciego, te sentencio
a que nombres todo lo que ahora no sé.

Mucho más
allá de mi ventana,
las nubes de la mañana
son
una flor
que le ha nacido a un tren.
Un reloj
se transforma en cangrejo
y la capa de un viejo
da
con una tempestad de comején.

Mucho más
allá de mi ventana
algodones jugaban
a ser un jardín
en espera de abril.
Mucho más
allá de mi ventana
mi esperanza jugaba
a una flor,
a un jardín,
como esperando abril

Playa Girón

Compañeros poetas,
tomando en cuenta los últimos suceso
en la poesía, quisiera preguntar
me urge,
¿qué tipo de adjetivos se deben usar
para hacer el poema de un barco
sin que se haga sentimental, fuera de la vanguardia
o evidente panfleto,
si debo usar palabras como
Flota Cubana de Pesca y
«Playa Girón»?

Compañeros de música,
tomando en cuenta esas politonales
y audaces canciones, quisiera preguntar
me urge,
¿qué tipo de armonía se debe usar
para hacer la canción de este barco
con hombres de poca niñez, hombres y solamente
hombres sobre cubierta,
hombres negros y rojos y azules,
los hombres que pueblan el «Playa Girón»?

Compañeros de historia,
tomando en cuenta lo implacable
que debe ser la verdad, quisiera preguntar
me urge tanto,
¿qué debiera decir, qué fronteras debo respetar?
Si alguien roba comida
y después da la vida, ¿qué hacer?
¿Hasta donde debemos practicar las verdades?
¿Hasta donde sabemos?
Que escriban, pues, la historia, su historia,
los hombres del «Playa Girón»

Sueño con serpientes

Sueño con serpientes, con serpientes de mar,
con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo.
Largas, transparentes, y en sus barrigas llevan
lo que puedan arrebatarle al amor.

Oh, la mato y aparece una mayor.
Oh, con mucho más infierno en digestión.

No quepo en su boca, me trata de tragar
pero se atora con un trébol de mi sien.
Creo que está loca; le doy de masticar
una paloma y la enveneno de mi bien.

Oh, la mato y aparece una mayor.
Oh, con mucho más infierno en digestión.

Ésta al fin me engulle, y mientras por su esófago
paseo, voy pensando en qué vendrá.
Pero se destruye cuando llego a su estómago
y planteo con un verso una verdad.

Oh, la mato y aparece una mayor.
Oh, con mucho más infierno en digestión.

Causas y azares

Cuando Pedro salió a su ventana
no sabía, mi amor, no sabía
que la luz de esa clara mañana
era luz de su último día.
Y las causas lo fueron cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
poderoso, invencible.

Cuando Juan regresaba a su lecho
no sabía, oh alma querida
que en la noche lluviosa y sin techo
lo esperaba el amor de su vida.
Y las causas lo fueron cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
poderoso, invencible.

Cuando acabe este verso que canto
yo no sé, yo no sé, madre mía
si me espera la paz o el espanto;
si el ahora o si el todavía.
Pues las causas me andan cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se me viene enredando
poderoso, invencible.

No hacen falta alas

No hacen falta alas
para hacer un sueño
basta con las manos
basta con el pecho
basta con las piernas
y con el empeño.

No hacen falta alas
para ser más bellos
basta el buen sentido
del amor inmenso
no hacen falta alas
para alzar el vuelo.

Si...
Recojo fondos para pobres de amistad y de sonrisa
recojo cuanto haya de bien en lo que esconde tu camisa
acepto cuanto pueda ser útil al coro que compongo
siempre que quieras compartir un sueño ancho, largo y hondo.
Oh...

Recojo el hielo a la deriva de los poros congelados
luego con buena voluntad y mucha miel haré un helado
no le daré, no le daré al mentiroso y al cobarde
repartiré, repartiré sólo al que ama y al que arde.
Oh...

No hacen falta alas
para hacer un sueño
basta con las manos
basta con el pecho
basta con las piernas
y con el empeño.

No hacen falta alas
para ser más bellos
basta el buen sentido
del amor inmenso
no hacen falta alas
para alzar el vuelo.

Recojo fondos para pobres de amistad y de sonrisa
recojo cuanto haya de bien en lo que esconde tu camisa
acepto cuanto pueda ser útil al coro que compongo
siempre que quieras compartir un sueño ancho, largo y hondo.
Oh...

Recojo el hielo a la deriva de los poros congelados
luego con buena voluntad y mucha miel haré un helado
no le daré, no le daré al mentiroso y al cobarde
repartiré, repartiré sólo al que ama y al que arde.
Oh...

¡Vengan los buenos a comer de este helado gigante!

Oh Melancolía

Hoy viene a mi la damisela soledad
con pamela, impertinentes y botón
de amapola en el oleaje de sus vuelos.
Hoy la voluble señorita es amistad
y acaricia finalmente el corazón
con su más delgado pétalo de hielo.

Por eso hoy
gentilmente te convido a pasear
por el patio, hasta el florido pabellón
de aquel árbol que plantaron los abuelos.
Hoy el ensueño es como el musgo en el brocal
dibujando los abismos de un amor
melancólico, sutil, pálido cielo.

Viene a mí, avanza,
viene tan despacio,
viene en una danza
leve en el espacio.

Cedo, me hago lacio
y ya vuelo, ave.
Se mece la nave,
lenta como el tul,
en la brisa suave
niña del azul.

Oh melancolía, novia silenciosa,
íntima pareja del ayer.
Oh melancolía, amante dichosa,
siempre me arrebata tu placer.
Oh melancolía, señora del tiempo,
beso que retorna como el mar.
Oh melancolía, rosa del aliento,
dime quién me puede amar.

Canción urgente para Nicaragua

Se partió en Nicaragua
otro hierro caliente
con que el águila daba
su señal a la gente

Se partió en Nicaragua
otra soga con cebo
con que el águila ataba
por el cuello al obrero

Se ha prendido la hierba
dentro del continente
las fronteras se besan
y se ponen ardientes

Me recuerdo de un hombre
que por esto moría
y que viendo este día
-como espectro del monte-
jubiloso reía

El espectro es Sandino
con Bolívar y el Che
porque el mismo camino
caminaron los tres

Estos tres caminantes
con idéntica suerte
ya se han hecho gigantes
ya burlaron la muerte

Ahora el aguila tiene
su dolencia mayor
Nicaragua le duele
pues le duele el amor

Y le duele que el niño
vaya sano a la escuela
porque de esa madera
de justicia y cariño
no se afila su espuela

Andará Nicaragua
su camino en la gloria
porque fue sangre sabia
la que hizo su historia

Te lo dice un hermano
que ha sangrado contigo
te lo dice un cubano
te lo dice un amigo

La maza

Si no creyera en la locura
de la garganta del sinsonte
si no creyera que en el monte
se esconde el trino y la pavura

si no creyera en la balanza
en la razón del equilibrio
si no creyera en el delirio
si no creyera en la esperanza

si no creyera en lo que agencio
si no creyera en el camino
si no creyera en el sonido
si no creyera en mi silencio

qué cosa fuera
que cosa fuera la maza sin cantera
un amasijo hecho de cuerdas y tendones
un revoltijo de carne con madera
un instrumento sin mejores resplandores
qué lucecitas montadas para escena

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

un testaferro del traidor de los aplausos
un servidor de pasado en copa nueva
un eternizador de dioses del ocaso
júbilo hervido con trapo y lentejuela

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

si no creyera en lo más duro
si no creyera en el deseo
si no creyera en lo que creo
si no creyera en algo puro

si no creyera en cada herida
si no creyera en la que ronde
si no creyera en lo que esconde
hacerse hermano de la vida

si no creyera en quien me escucha
si no creyera en lo que duele
si no creyera en lo que quede
si no creyera en lo que lucha

qué cosa fuera
que cosa fuera la maza sin cantera
un amasijo hecho de cuerdas y tendones
un revoltijo de carne con madera
un instrumento sin mejores resplandores
qué lucecitas montadas para escena

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

un testaferro del traidor de los aplausos
un servidor de pasado en copa nueva
un eternizador de dioses del ocaso
júbilo hervido con trapo y lentejuela

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

Unicornio

Mi unicornio azul ayer se me perdió,
pastando lo deje y desapareció.
Cualquier información bien la voy a pagar.
Las flores que dejó
no me han querido hablar.

Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
no sé si se me fue,
no sé si extravió,
y yo no tengo más
que un unicornio azul.
Si alguien sabe de él,
le ruego información,
cien mil o un millón
yo pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

Mi unicornio y yo
hicimos amistad,
un poco con amor,
un poco con verdad.
Con su cuerno de añil
pescaba una canción,
saberla compartir
era su vocación.

Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
y puede parecer
acaso una obsesión,
pero no tengo más
que un unicornio azul
y aunque tuviera dos
yo solo quiero aquel.
Cualquier información
la pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

Sueño de una noche de verano

Yo soñé con aviones
que nublaban el día,
justo cuando la gente
más cantaba y reía,
más cantaba y reía.

Yo soñé con aviones
que entre sí se mataban
destruyendo la gracia
de la clara mañana
de la clara mañana.

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

En mi sábana blanca
vertieron hollín,
han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable
de tanto desastre
lo va a lamentar.

Anoche tuve un sueño
y anoche era verano
oh verano terrible
para un sueño malvado,
para un sueño malvado.

Anoche tuve un sueño
que nadie merecía
¿Cuánto de pesadilla
quedará todavía,
quedará todavía?

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

En mi sábana blanca
vertieron hollín,
han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable
de tanto desastre
lo va a lamentar.

Yo soñé un agujero
bajo tierra y con gente
que se estremecía
al compás de la muerte,
al compás de la muerte.

Yo soñé un agujero
bajo tierra y oscuro
y espero que mi sueño
no sea mi futuro,
no sea mi futuro.

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

En mi sábana blanca
vertieron hollín,
han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable
de tanto desastre
lo va a lamentar.

Canto arena

Hoy continué tomando rumbo a mi región
tomando señas, descifrando encrucijadas
mi cuerpo sigue practicando su cuestión
cruje mi hueso y se hace la palabra.
Hoy continué domesticando la razón
llena de asombro ante el día sucedido
proyecto un rápido boceto de la acción
trazo versiones que capturo del olvido.

Por eso canto arena
roca que luego es multitud del agua buena.
Y canto espuma
cresta que cuando logra ser ya no es ninguna.

He puesto filo al anhelante corazón
arrojo estrellas a mecharse contra vientos
el sueño ha desencadenado la canción
y la canción de hoy me sabe a juramento.
La prisa lleva maravilla y lleva error
pero viajamos sobre rueda encabritada
he despertado en el ojo del ciclón
cuento millones de agujeros en el alma.

Por eso canto arena
roca que luego es multitud del agua buena.
Y canto espuma
cresta que cuando logra ser ya no es ninguna.

Hoy continué tomando rumbo a mi región
con dulce látigo de abeja en la conciencia
hoy me perdí amar con planificación
pero gane a lo que partió con la prudencia.
Hoy continué dándole cuerda a mi reloj
con timbre atado sobre número invisible
poco me importa donde rompa mi estación
si cuando rompe está rompiendo lo imposible.

Por eso canto arena
roca que luego es multitud del agua buena.
Y canto espuma
cresta que cuando logra ser ya no es ninguna.

Descartes

Lo de más

Lo de menos son todos los secretos
que intuyo, huelo, toco y siempre te respeto.
Lo de menos es que jamás me sobres,
que tu amor me enriquezca haciéndome más pobre.
Lo de menos es que tus sentimientos
no marchen en horario con mi renacimiento.
Lo de menos es larga soledad,
lo de menos es cuánto corazón.

Lo que menos importa es mi razón,
lo de menos incluso es tu jamás,
mientras cante mi amor
intentando atrapar
las palabras que digan lo de más.

Amoroso, de forma que no mancha,
en verso y melodía recurro a la revancha.
Mi despecho te besará la vida
allá donde más sola o donde más querida.
Dondequiera que saltes o que gires
habrá un segundo mío para que lo suspires.
Es la prenda de larga soledad,
es la prenda de cuánto corazón.

Lo que menos importa es mi razón,
lo de menos incluso es tu jamás,
mientras cante mi amor
intentando atrapar
las palabras que digan lo de más.

Pajarillo, delfín de mis dos rosas,
espántame los golpes y no la mariposa.
Ejercita tu danza en mi cintura,
aroma incomparable, oh pan de mi locura.
Con tu cuerpo vestido de mis manos
haré una nueva infancia, al borde del océano.
Desde el mar te lo cuento en soledad,
desde el mar te lo lanza un corazón.

Lo que menos importa es mi razón
lo de menos incluso es tu jamás,
mientras cante mi amor
intentando atrapar
las palabras que digan lo de más.

Vida y otras cuestiones

Quiénes levantan las piedras que luego
son techos de historias disímiles
Quiénes construyen calzadas que enlazan
las islas y los continentes
Quiénes armaron las aves que nos posan
en mundos distantes
Quién vertebró
los sonidos que preñan mis manos
Cuánta faena invisible hace sol

Quiénes irán conmigo
quién fue feliz, quién perdió
solo y sin hijos
Después de cuántos resulto yo

Vida y otras cuestiones
acaso la ronda de nunca y de siempre
sea que percibo o que sueño
las sombras que animan al mundo latente
sea la justicia pospuesta
la suma que falta de lo diferente
o será una fiebre de ángeles
contraída accidentalmente

Dónde gateo, crezco
qué lecho usé para mi amor
qué vidrio roto fue ventanal
de una canción

Vida y otras cuestiones
acaso mi vicio más viejo y reciente
sea que vivo en país, latitud y universo
o sea comúnmente

Hoy se me ha muerto otro perro
esta vez de un infarto masivo

Como sabrá
la cerveza que el sepulturero
se beberá
cuando acabe de darme abrigo.

Romanza de la luna

Vuela el mundo sobre el techo
dicen el búho que cantando
todo mira, todo busca,
todo dice pregonando,
pregonando, ay, pregonando.

¿Dónde está la siempreterna
moraleja de la luna?
¿Dónde está que no la encuentro
yo, que no tengo ninguna
desde cuándo, ay, desde cuándo?

Cantar y cantar,
las lunas se van y se van.
Mas otras vendrán
porque éstas no están
ya no están.

Subo un monte en la mañana,
bajo un río por la tarde:
voy con tu mirada a cuestas,
sobre mi mente que arde
desde cuándo, ay, desde cuándo.

Paloma mía

Junto a tu cuello de porcelana
yo me tendiera, paloma mía.
Quién lo pudiera besar un día,
quién lo posara sobre tu cama.
Junto a tu boca de fina grana
yo me durmiera, paloma mía.
Si me quisieras, cuánto querría,
paloma rosa de mis mañanas.

Junto a tu cuello de porcelana
yo me tendiera, paloma mía.
Quién lo pudiera besar un día,
quién lo posara sobre tu cama.
Digo tu nombre todos los días.
Digo tu nombre paloma amada,
porque tu boca, la más soñada,
porque tu cuello y la lejanía.

Junto a tu cuello de porcelana
yo me tendiera, paloma mía.
Quién lo pudiera besar un día,
quién lo posara sobre tu cama.
Junto a tu boca de fina grana
yo me durmiera, paloma mía.
Si me quisieras, cuánto querría,
paloma rosa de mis mañanas.

El trovador de barro negro

En el pabellón de mis juguetes,
un pequeño trovador de barro negro su laúd ataca.
A veces no sé dónde se mete:
se hace amigo de las noches, de los perros, de las caminatas.

Pero por saberse preferido vuelve a mí,
con mañana y sol o con alba gris.
Vuelve de las sombras de un secreto que no sé;
vuelve de un quizás, vuelve de un tal vez...

Y para mi tañe el laúd
con melodía que parece azul;
y para mi cuenta su viaje
y la canción se estrena un traje...
Y para mi tañe el laúd
precipitándolo como un alud;
sospecho que su melodía llega de amar la poesía.

Suena su versión desesperada,
su versión de los misterios que lo animan,
su versión del alma.
Su canción de amor bate las alas;
su país o su emoción llega y camina:
su ilusión desarma.

Y una vez que acaba la canción queda esperar
que vuelva a partir, que vuelva a llegar.
Así me sorprende a ratos el amanecer;
soñando que aún siempre va a volver...

Y para mi tañe el laúd
con melodía que parece azul;
y para mi cuenta su viaje
y la canción se estrena un traje...
Y para mi tañe el laúd
precipitándolo como un alud;
sospecho que su melodía llega de amar la poesía.

Tu imagen

Tu imagen me llegó
a las seis menos diez
y no pude dormir
ni un instante después:
te confundías con mis sábanas,
te me enredabas en la sien.

Lucías tan real
que casi fui feliz,
pero a las seis y diez
me comprendí sin ti:
eran mis solitarias sábanas
y una habitual mañana gris...

Y tú eras mi viento, mas no a favor;
eras mi barca en el pedregal;
eras mi puerta sin tirador;
eras mi beso buscando hogar.

Y tú eras un parto de antigüedad,
maña de un diablo despertador;
eras espuma de soledad,
carne con llagas de desamor.

Y así fuiste la otra mitad
de amanecer
que no alumbró jamás

Esta es la vida

Esta que canta si sale el duende
y hace silencio donde ya no,
ésta es la vida que me sorprende,
ésta es la vida que me parió.

Esta es la vida,
ésta es la sal querida
que goza, que sangra mi amor.
Este es mi polvo y mi flor
y mi lluvia, rayo, golpe de viento:
ésta es mi cruz
y el alimento
de mi luz.

Esta es la vida que me enamora,
ésta es la vida que me da voz:
la que regaña cuando se atora,
la que no excusa siquiera Dios:

corazón que ha sabido amar llorando,
corazón que ha querido cantar verdad,
corazón que ha sabido morir andando,
corazón prisionero de libertad.

Esta es la vida,
ésta es la sal querida
que goza, que sangra mi amor.
Este es mi polvo y mi flor
y mi lluvia, rayo, golpe de viento:
ésta es mi cruz
y el alimento
de mi luz.

Lo que quisiste ser

¿Qué necesita un ser humano
para no apartarse de sí?
¿A qué distancia está mi mano
de la gente que conocí?
¿Qué le ha faltado a la verdad
para quererla disfrazar?
¿Por qué un bufón llena el lugar
donde hubo un sitio para amar?
¿Por qué fingimos confusión
hasta acabar con la razón?
En fin, no sé como decir
que todo ha vuelto a ser normal,
sólo si sé que no eres ya
lo que quisiste ser.

Cuando mis ojos se hacen aire
con tristeza pienso en el mar,
porque mi tiempo es la distancia
recorrida para olvidar.
Y veo un dibujo del amor
saltando a un cielo sin color,
buscando un mundo por rastrear
y una ansiedad y otra ansiedad.
Río del mar, hecho creyón
por quien aprende a dibujar.
En fin, no sé como decir
que se ha arruinado la canción,
sólo sí sé que no eres ya
lo que quisiste ser.

Veo tus brazos, que han llevado
mil adornos sobre su piel
y han olvidado hasta que fueron
una historia de amanecer.
Y tú, en función de relucir,
dejas la magia humana y vas
a interpretar otro papel,
fingiendo para diferir.
No sé si es desesperación
o humilde ya resignación,
en fin, no sé cómo llamar
a esa versión de un pavorreal,
sólo si sé que no eres ya
lo que quisiste ser.

A caballo

A caballo comienza el delirio de esta carrera
A caballo mi beso a caballo de la primavera
A caballo caemos al río
A caballo apagamos el frío
A caballo se saltan los broches
A caballo se alumbra la noche
A caballo el amor
A caballo bañado en sudor
A caballo llegamos al vicio
y juro que no es sacrificio.

A caballo querría contigo tener una vista
A caballo y temprano para que se alargue la pista
A caballo andarías segura
en la más saludable montura.
A caballo los santos pervierten
y dolor y tortura divierten
A caballo el amor
galopando hacia el premio mayor
A caballo pasando la liebre
y un trovador cantando de fiebre.

A caballo curando la baja presión de la sangre
A caballo borrando ignominias miserias y hambres
A caballo impartiendo justicia
reclamando el país con Alicia
A caballo sin discriminarnos
A caballo total para amarnos
A caballo el amor
desbocado a todo tambor
A caballo de tan necesario
me siento más revolucionario.

En busca de un sueño

En busca de un sueño
se acerca este joven
En busca de un sueño
van generaciones

En busca de un sueño
hermoso y rebelde
En busca de un sueño
que gana y que pierde

En busca de un sueño
de bella locura
En busca de un sueño
que mata y que cura

En busca de un sueño
desatan ciclones
En busca de un sueño
cuántas ilusiones

En busca de un sueño
transcurren los ríos
En busca de un sueño
se salta al vacío

En busca de un sueño
abrasa el amante
En busca de un sueño
simula el tunante

En busca de un sueño
tallaron la piedra
En busca de un sueño
Dios vino a la tierra

En busca de un sueño
partí con mi día
En busca de un sueño
que no hay todavía.

Las ruinas

Los caldeos, los asirios, la Roma del poder
supieron resumir mejor;
lo helenos, los egipcios, los hijos de Israel
ya estaban conversado del amor.
Hubo templos y ciudades sólo para adorar
el culto del alma y la piel;
hubo diosas seductoras y bosque para amar,
y hasta la guerra hubo por una mujer.

¿Qué te podría decir desde hoy?
¿Qué ceremonia podría venerar?
Siglos pesados como coliseos
aplastan cualquier invención.
Hay piedras, hay ruinas oyéndome hablar,
oyendo decir: te amo, te amo.
Palabras que han cruzado el desierto entre dos,
circundaron la tierra y volvieron del sol:
...te amo, te amo...

Después de pasado tanto, no puede importar
que ponga un dedo en el amor;
que me guste observarte a través del cristal
de un vaso dibujado con color.
Es lo que nos han dejado. Me debo conformar
con la simpleza de querer:
me dedico a poner flores alrededor de ti
y palmo a palmo a bendecir tu piel.

El siglo XX no da tiempo a más:
en su corriente se ahogan las ruinas.
Mas el torbellino se para a momentos,
y hay calma y hay contemplación.
Entonces las ruinas pueden escuchar,
pueden sonreír: te amo, te amo...

Cuelgan de las palabras
sargazos del mar.
Son cristales de la nieve y sabor de la sal.
...te amo, te amo...
Del polvo de las ruinas se levanta el amor:
polvo que se respira y de nuevo voló.

Por todo espacio, por todo tiempo

Cuando se duerman y sientan en sueños
que tocan a la puerta
como pidiendo entrar,
no se molesten, que acaso es mi sombra
que vaga algunas noches
buscando qué cosa amar.

Son a veces las seis,
y cuando sale el sol
yo me lo encuentro
y lo saludo
por aquí, por allá,
por mañana, por hoy,
por todo espacio, por todo tiempo.

Quién me halle entonces
me quitará frío
y no vale la pena
malgastar el calor:
soy distraído y mal agradecido
y mi frío se pega
y yo no sé,
mas da dolor.

Son a veces las seis,
y cuando sale el sol
yo me lo encuentro
y lo saludo
por aquí, por allá,
por mañana, por hoy,
por todo espacio, por todo tiempo.

Cuando yo pase y les toque a la puerta,
se entierran en la arena
como el avestruz.
Dejen que pase mi mala silueta
con su cañón despierto
y su velocidad de luz.

Son a veces las seis,
y cuando sale el sol
yo me lo encuentro
y lo saludo
por aquí, por allá,
por mañana, por hoy,
por todo espacio, por todo tiempo.

La tonada inasible

Hace quince segundos
que se murió el poeta
y hace quince siglos
que notamos su ausencia.
Creíamos entonces
que estabamos de vuelta,
cuando faltaba tanto
de ausencia y de poeta.

Hace quince milenios
se nos fugó el poeta
dejándonos sus viudas
y su niñita eterna.
Brindemos por su verbo,
por su roja cabeza,
hermanos de la sangre
vertida del poeta.

Por él sus adversarios
no olvidan, mas celebran,
y por él, sus amigos,
como quiera que hoy sean,
se juntan nuevamente
por sobre sus miserias
convocando a este muerto
de la salud perfecta.

Hace quince silencios
y otras muchas tristezas
quién sabe qué diría
su voz de inteligencia.
Por eso un cisne canta,
prófugo en la floresta,
la tonada inasible
que despertó el poeta.

Rosana

Ya te estoy recordando, Rosana,
aunque no te hayas ido,
el lucero que brilla mañana
es lo que te he querido.
Ya te estoy recordando, elegida,
como un reo en la sombra
resucita el color de la vida,
lo acaricia y lo nombra.

Ni un centavo te cuesta este beso,
pues mi alma lo paga.
Sólo espero lo mismo por eso,
hasta el fin de la saga.
Cuando escriban la vida los buenos,
al final vencedores,
se sabrá que no usamos veneno
como aroma de flores.

Brotará de la sangre ternura,
inocencia y espejos
donde irán a correr travesuras
nuevos niños y viejos.
Servirá de señal cada huella
de las horas felices.
Se sabrá tanto de las estrellas
como de cicatrices.

Y el camino que emprendas, Rosana,
será mejor a veces,
porque en otros momentos, cubana,
tu llorarás con creces.
Ya te vas. Yo no me quedo y no atino
a saber qué ha pasado.
Sólo sé que, por causa o destino,
ya no estas a mi lado.

La cosa esta en…

La cosa está en hallarlo a usted
el día menos pensado, en cualquier sitio,
casualmente, donde usted y yo
podamos ver a cuatro manos los alrededores.
La cosa está en lo improbable,
en lo difícil, en lo imposible.
La cosa ésta allí mismo, donde no debiera estar:
un paso más allá que el largo de las manos.

La cosa está en que un día
haya tiempo para todo:
para hablarnos sin apuros,
para compartir rocíos,
para ser fin de semana como si vivir
fuera tiempo libre, espacio para estar.
La cosa está en las cosas
que yo sé y que usted no sabe,
y en las cosas que usted sabe,
y yo no sé todavía,
y en los sueños que nos faltan para realizar
nuestros sueños, que son sueños de canción.

La cosa ésta en no enloquecer,
en no aceptar, en preguntar
para que sirven todos los juguetes
que nos han dado guerra desarmándolos y armándolos.
La cosa está en que no queda
remedio inteligente que no sea
usar las piezas que hay en los rompe-caminos,
e ir tirando por ahora, aunque más allá
persistamos en crear nuestra canción
con las piezas que queramos construir,
que serán igual.

Dias y flores

Esta canción

Me he dado cuenta
de que miento.
Siempre he mentido,
siempre he mentido.
He escrito tanta
inútil cosa
sin descubrirme,
sin dar conmigo.
No amar en seco,
con tanto dolor,
es quizás la última verdad
que quede en mi interior,
bajo mi corazón.

No se si fue
que malgasté mi fe
en amores sin porvenir,
que no me queda ya
ni un grano de sentir.

(Yo se que a nadie
le interesa
lo de otra gente,
con sus tristezas.)

Esta canción
es más que una canción,
que un pretexto para sufrir
y más que mi vivir
y más que mi sentir.

Esta canción es la necesidad
de agarrarme a la tierra al fin,
de que te veas en mi,
de que me vea en ti.

(Yo sé que hay gente
que me quiere.
Yo sé que hay gente
que no me quiere.)

Sueño con serpientes

Sueño con serpientes, con serpientes de mar,
con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo.
Largas, transparentes, y en sus barrigas llevan
lo que puedan arrebatarle al amor.

Oh, la mato y aparece una mayor.
Oh, con mucho más infierno en digestión.

No quepo en su boca, me trata de tragar
pero se atora con un trébol de mi sien.
Creo que está loca; le doy de masticar
una paloma y la enveneno de mi bien.

Oh, la mato y aparece una mayor.
Oh, con mucho más infierno en digestión.

Ésta al fin me engulle, y mientras por su esófago
paseo, voy pensando en qué vendrá.
Pero se destruye cuando llego a su estómago
y planteo con un verso una verdad.

Oh, la mato y aparece una mayor.
Oh, con mucho más infierno en digestión.

El Mayor

El hombre se hizo siempre
de todo material:
de villas señoriales
o barrio margina.
Toda época fue pieza
de un rompecabezas
para subir la cuesta del gran reino animal,
con una mano negra
y otra blanca mortal.

Mortales ingredientes
armaron al Mayor:
luz de terratenientes
y de Revolución:
destreza de la esgrima,
sucesos como un preso,
Amalia abandonada
por la bala,
la vergüenza, el amor;
o un fusilamiento,
un viejo cuento
modelaron su adiós.

Va cabalgando
El Mayor con su herida,
y mientras más mortal el tajo,
es más de vida.
Va cabalgando
sobre una palma escrita,
y a la distancia de cien años
resucita.

Trota sobre la espuma,
seguido por un mar
de negros en machete
y sin encadenar.
Ordena a su corneta
el toque de a degüello,
y a un siglo de distancia
entona nuestra canción
y con recia garganta
canta,
espanta
lejos la maldición.

Va cabalgando
El Mayor con su herida,
y mientras más mortal el tajo,
es más de vida.
Va cabalgando
sobre una palma escrita,
y a la distancia de cien años
resucita.

(1973)



Cuenta Silvio:
«Está dedicada a la memoria de Ignacio Agramonte, el Mayor General de nuestras primeras guerras de Independencia. Cayó muy joven y aun así, por sus méritos militares y políticos, ya era uno de los fundamentales ejes de la Revolución. Su lema era: "Que nuestro grito sea para siempre el de Independencia o Muerte";. Una vez le preguntaron con qué contaba para ganarles la guerra a los españoles y el respondió: "Con la vergüenza de los cubanos". Sus compañeros de armas lo llamaban cariñosamente el Mayor.»

Como esperando abril

Mucho más
allá de mi ventana,
las nubes de la mañana
son
una flor
que le ha nacido a un tren.
Un reloj
se transforma en cangrejo
y la capa de un viejo
da
con una tempestad de comején.

Mucho más
allá de mi ventana
algodones jugaban
a ser un jardín
en espera de abril.

Luego entro los ojos
chorreando esa luz de infinito,
y es cuando necesito
un perro, un bastón, una mano, una fe.
Y tú pasas tocando
el frío con suave silencio
y, ciego, te sentencio
a que nombres todo lo que ahora no sé.

Mucho más
allá de mi ventana,
las nubes de la mañana
son
una flor
que le ha nacido a un tren.
Un reloj
se transforma en cangrejo
y la capa de un viejo
da
con una tempestad de comején.

Mucho más
allá de mi ventana
algodones jugaban
a ser un jardín
en espera de abril.
Mucho más
allá de mi ventana
mi esperanza jugaba
a una flor,
a un jardín,
como esperando abril

Pequeña serenata diurna

Vivo en un país libre
cual solamente puede ser libre
en esta tierra, en este instante
y soy feliz porque soy gigante.
Amo a una mujer clara
que amo y me ama
sin pedir nada
—o casi nada,
que no es lo mismo
pero es igual—.
Y si esto fuera poco,
tengo mis cantos
que poco a poco
muelo y rehago
habitando el tiempo,
como le cuadra
a un hombre despierto.
Soy feliz,
soy un hombre feliz,
y quiero que me perdonen
por este día
los muertos de mi felicidad.

Playa Girón

Compañeros poetas,
tomando en cuenta los últimos suceso
en la poesía, quisiera preguntar
me urge,
¿qué tipo de adjetivos se deben usar
para hacer el poema de un barco
sin que se haga sentimental, fuera de la vanguardia
o evidente panfleto,
si debo usar palabras como
Flota Cubana de Pesca y
«Playa Girón»?

Compañeros de música,
tomando en cuenta esas politonales
y audaces canciones, quisiera preguntar
me urge,
¿qué tipo de armonía se debe usar
para hacer la canción de este barco
con hombres de poca niñez, hombres y solamente
hombres sobre cubierta,
hombres negros y rojos y azules,
los hombres que pueblan el «Playa Girón»?

Compañeros de historia,
tomando en cuenta lo implacable
que debe ser la verdad, quisiera preguntar
me urge tanto,
¿qué debiera decir, qué fronteras debo respetar?
Si alguien roba comida
y después da la vida, ¿qué hacer?
¿Hasta donde debemos practicar las verdades?
¿Hasta donde sabemos?
Que escriban, pues, la historia, su historia,
los hombres del «Playa Girón»

Días y flores

Si me levanto temprano,
fresco y curado,
claro y feliz,
y te digo: «voy al bosque
para aliviarme de ti»,
sabe que dentro tengo un tesoro
que me llega a la raíz.
Si luego vuelvo cargado
con muchas flores
(mucho color)
y te las pongo en la risa,
en la ternura, en la voz,
es que he mojado en flor mi camisa
para teñir su sudor.
Pero si un día me demoro, no te impacientes,
yo volveré más tarde.
Será que a la más profunda alegría
me habrá seguido la rabia ese día:
la rabia simple del hombre silvestre,
la rabia bomba —la rabia de muerte—,
la rabia imperio asesino de niños,
la rabia se me ha podrido el cariño,
la rabia madre por dios tengo frío,
la rabia es mío —eso es mío, sólo mío—,
la rabia bebo pero no me mojo,
la rabia miedo a perder el manojo,
la rabia hijo zapato de tierra,
la rabia dame o te hago la guerra,
la rabia todo tiene su momento,
la rabia el grito se lo lleva el viento,
la rabia el oro sobre la conciencia,
la rabia —coño— paciencia paciencia.

La rabia es mi vocación.

Si hay días que vuelvo cansado,
sucio de tiempo,
sin para amor,
es que regreso del mundo,
no del bosque, no del sol.
En esos días,
compañera,
ponte alma nueva
para mi más bella flor.

En el claro de la luna

En el claro de la luna
donde quiero ir a jugar,
duerme la reina fortuna
que tendrá que madrugar.

—Mi guardiana de la suerte,
sueña cercada de flor
que me salvas de la muerte
con fortuna en el amor.

—Sueña, talismán querido,
sueña mi abeja y su edad;
sueña y si lo he merecido,
sueña mi felicidad.

—Sueña caballos cerreros,
suéñame el viento del sur,
sueña un tiempo de aguaceros
en el valle de la luz.

—Sueña lo que hago y no digo
sueña en plana libertad
sueña que hay días en que vivo
sueña lo que hay que callar.

—Entre las luces más bellas
duerme intranquilo mi amor
porque en su sueño de estrellas
mi paso en tierra es dolor.

—Más si yo pudiera hacerle
miel de abeja en vez de sal
a que tentarle la suerte
que valiera su soñar.

—Suéñame pues cataclísmo
sueña golpe largo y sed
sueña todos los abismos
que de otra vida no sé.

—Sueña lo que hago y no digo
sueña en plana libertad
sueña que hay días en que vivo
sueña lo que hay que callar.

—Sueña la talla del día
del día del que fuí y del que soy
que el de mañana, alma mía,
lo tengo soñado hoy.

Santiago de Chile

Allí ame a una mujer terrible,
llorando por el humo siempre eterno
de aquella ciudad acorralada
por símbolos de invierno.
Allí aprendí a quitar con piel el frío
y a echar luego mi cuerpo a la llovizna,
en manos de la niebla dura y blanca,
en calles del enigma.

Eso no está muerto,
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.

Allí entre los cerros tuve amigos
que entre bombas de humo eran hermanos.
Allí yo tuve más de cuatro cosas
que siempre he deseado.
Allí nuestra canción se hizo pequeña
entre la multitud desesperada:
un poderoso canto de la tierra
era quien más cantaba.

Eso no está muerto,
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.

Hasta allí me siguió, como una sombra,
el rostro del que ya no se veía,
y en el oído me susurro la muerte
que ya aparecería.
Allí yo tuve un odio, una vergüenza:
niños mendigos de la madrugada,
y el deseo de cambiar cada cuerda
por un saco de balas.

Eso no está muerto,
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.

Yo digo que las estrellas

Yo digo que las estrellas
le dan gracias a la noche,
porque encima de otro coche
no pueden lucir tan bellas;

y digo que es culpa de ella
—de la noche— el universo,
cual son culpables los versos
de que haya noches y estrellas.

Yo digo que no hay quien crezca
más allá se lo que vale
—y el tonto que no lo sabe
es el que en zancos se arresta—;

y digo que el que se presta
para peón del veneno
es doble tonto y no quiero
ser bailarín de su fiesta.

Yo digo que no hay talante
más claro que ir desnudo,
pues cuando se tiene escudo
luego se quieren los guantes.

Y al que diga que me aguante
debajo de una sotana,
le encajo una caravana
de sentimientos gigantes.

Yo digo que no hay más canto
que el que sale de la selva
y que será el que lo entienda
fruto del árbol más alto.

Y digo que cuesta tanto
y que hay que cruzar la tundra,
pero al final la penumbra
se hace arco iris del canto.

La vergüenza

Tengo una mesa
que me alimenta,
que a veces tiene
hasta de fiesta.
Mas si tuviera
sólo una araña
burlona en mi despensa,
tendría la vergüenza.
¿A qué más?

Tengo zapatos,
tengo camisa,
tengo sombrero,
tengo hasta risa.
Mas si tuviera
en mi ropero
sólo las perchas vacías,
la vergüenza tendría.
¿A qué más?

Tengo billetes como de octava clase,
pero así viajo: contento de ir de viaje,
pues para un viaje me basta con mis piernas:
viajo si equipaje.
Más de una mano en lo oscuro me conforta
y más de un paso siento marchar conmigo,
pero si no tuviera, no importa:
sé que hay muertos que alumbran los caminos.

Tengo luz fría
y lavamanos,
cables, botones
casi humanos.
Pero si fuera,
ay, mi paisaje
sólo de ruinas intensas,
tendría la vergüenza.
¿A qué más?

Dominguez

Tema de los locos

«Antón, Antón, Antón Pirulero,
cada uno entiende su juego,
y el que no lo entienda
perderá una prenda...»
(Canción infantil)

Me quieren...

I

Me quieren enterrar los asesinos,
las comidas con sal y los espejos.
Ya me han querido sepultar los viejos
y algún que otro brioso nuevo pino.

Me quieren enterrar donde adivino
-siempre quisieron ocultarme lejos-.
Objeto de los fúnebres cortejos,
ayer u hoy, parece mi destino.

Ahórrense cumplidos y sudores,
pronósticos de ingenio o decadencia;
llevo mil años con enterradores

y sé de sus señuelos y ocurrencias.
Quien necesite hundirme entre las flores
sólo precisa un poco de paciencia.

II


Me quieren enterrar los homenajes
y ciertas melindrosas señoritas.
¿Por qué será que alguien necesita
ponerme velas, mandarme de viaje?

¿No se dan cuenta de que tal pasaje
le va mejor a la esperanza rota,
al sonido pulsado que se agota,
al arlequín consumidor del herraje?

Tiñosas, lagartijas, esperpentos,
aburridos batracios y loqueros.
aún corre la sangre en mi instrumento,

solavaya, aves de malagüero.
Mundo feroz, lo digo en juramento:
enterrarme le va a roncar el cuero.

Se demora

Me devora esta situación
me deplora tanta incomprensión
me acalora cada imposición
violenta
que posterga siempre mi ilusión
sedienta

No hay idioma para la verdad
no hay aroma como la amistad
Qué paloma sobre mi ciudad
planea
y se asoma para que mi edad
la crea

Se demora el trillo que va al cielo
se demora el día de mi vuelo
y yo me impaciento
y me sueño al viento

Se demora el pájaro cantor
se demora el verdadero amor
se demora
se demora
pero no olvidaré que hay aurora.

Me devora me deplora
me acalora se demora
mas hay aurora
mas hay.

Si seco un llanto

Un día, junto al mar,
la más triste canción
oyó llorar a un alma su dolor,
y a por el alma fue
vibrando la tonada,
conmovida y gentil,
maravillada.

¿Qué pena lloras tú
-le dijo la canción-
que me has trocado en gracia el corazón?

¿De qué me sirve a mí
-le respondió un sollozo-
la virtud, si no tengo un canto hermoso?

Sospecho que hoy empiezo a ser canción.
Y tengo la impresión
de que seré tu sol
si logro ser tu canto.
Sospecho que hoy empiezo a ser canción,
si seco un llanto.

Un día, junto al mar,
un alma halló su voz
y una tonada hallaba su razón.
Fue el día en que nació
la verdad hechizada:
la melodía y el alma enamoradas.

El alma con canción
iluminó su hogar,
y la canción con alma echó a volar.
Desde entonces las dos
vivieron más despacio,
a pesar de su tiempo y de su espacio.

Sospecho que hoy empiezo a ser canción.
Y tengo la impresión
de que seré tu sol
si logro ser tu canto.
Sospecho que hoy empiezo a ser canción,
si seco un llanto.

El viento eres tú

A veces entra en el bosque un silbido veloz
que recorre fugaz la penumbra y la luz,
y los árboles fríos del bosque soy yo.

Todas las copas se postran a fin de existir;
de no hacerlo, deshechas habrían de morir,
y ese viento que trae la muerte eres tú.

Eres la llama que abraza la flor
y la violencia del fiero huracán,
la sombra oscura que sigue mi amor.
Por qué, por qué tú sigues, di,
matando este amor que dejas.

Reino de todavía

Viene girando un ángulo planetario,
golpeando las paredes del infinito,
descascarando el nácar del inventario,
violentando el remanso de lo prescrito.

Ciertas presiones altas vienen girando,
en los celajes arremolinaciones,
travesuras del tiempo traspapelando:
vienen antecedentes de los ciclones.

Lloran viejos obscenos, moralizantes,
almas crucificadas en los cincuenta,
con las lenguas sumidas en anhelantes
saliveos al sexo de los noventa.

Lloran niños dormidos, bien arropados
en la eterna ilusión de salir mejores,
pero nadie se salva del pie forzado:
hay que crecer bailando con sinsabores.

Balseros, navidades, absolutismo,
bautismos, testamentos, odio y ternura.
Nadie sabe qué cosa es el comunismo
y eso puede ser pasto de la censura.
Nadie sabe qué cosa es el comunismo
y eso puede ser pasto de la ventura.

De entre todo lo triste y lo perdido
se aproximan girando las estrellitas.
Nadie las ve avanzando por sobre el ruido
de las tiendas legales y las proscritas.

El sistema invisible tendrá su precio,
su frontera y tamaño, su analogía.
Dios le llaman algunos, otros Comercio,
mas para mi es el Reino de Todavía.

Balseros, navidades, absolutismo,
bautismos, testamentos, odio y ternura.
Nadie sabe qué cosa es el comunismo
y eso puede ser pasto de la censura.
Nadie sabe qué cosa es el comunismo
y eso puede ser pasto de la ventura.

Hacia el porvenir

Hacia el porvenir partieron sombras.
Rumbo a mañana algo de oscuridad
fue a sobrevivir, porque el sol de hoy
no pudo más.

No estarán completas las auroras.
Quejas de mí lucirá la claridad,
porque lo que yo tanto pretendí
demorará.

Por más que quise bendecirme
y más purificarme,
yo era carne,
yo era yo.
Lo que con amor hacía una mano
lo rompía con otra el desamor.
Yo no creo que haya sido en vano,
pero pudo ser mucho mejor.

Hacia el porvenir partieron sombras.
Cuando no alcance, sólo podré alertar.
Si alguien me oye allí, no se olvide pues
de iluminar.

Canción del trovador errante

Fui un trovador errante
sombra por caminos sin alas

Mis riquezas
fueron aquellos sitios
donde aprendían mis canciones
quienes me las mostraban
vagabundos alrededor de sus hogueras
iluminaciones de cirqueros y perros
donde me convertía en una chispa transitoria
disuelta en las remotas
antífonas que saben las cigarras

Mi patria era la intemperie
los acosados campos de clorofila elemental
y fauna en eclosión
pero también era ceniza
miércoles de lloviznas masticando
la hogaza sucia y nutritiva que comparte
el proscrito ordinario
risueño y colosal
entre las tibias ocasionales
piernas de un cisne amaestrado

Fui un trovador errante
y ahora
tras el paso del tiempo
soy quien enciende las hogueras
quien convoca luciérnagas
y sabe el nombre de la chispa que salta
de la crepitación hacia la noche
cometa de un universo diminuto
donde mi mano es la de Dios
quiero decir
la de un colosalmente viejo vagabundo
con la mirada puesta en los senderos
con la memoria abierta a la única
riqueza que le espera

Susurraré mi historia a un trovador errante
sombra en busca de almas
para que la reparta junto a los fuegos
ocasionales tibios que depara el camino
a todos quienes sueñan con un cisne
salvaje.

Soltar todo y largarse

Soltar todo y largarse, qué maravilla,
atesorando sólo huesos nutrientes,
y lanzarse al camino pisando arcilla,
destino a las estrellas resplandecientes.

Pantalones raídos, zapatos viejos,
sombrero de ventisca, ojo de garra,
escudriñando enigmas en los espejos
y aprendiendo conciertos de las cigarras.

Con amores fugaces e inolvidables,
con parasiempres grávidos como espuma
y el acero afilado de los probables
colgado vigilante junto a la luna.

Soltar todo y largarse. Qué fascinante
volver al santo oficio de la veleta,
desnudando la vida como un bergante
y soñando que un día serás poeta.

Ala de colibrí

Hoy me propongo fundar un partido de sueños,
talleres donde reparar alas de colibríes.
Se admiten tarados, enfermos, gordos sin amor,
tullidos, enanos, vampiros y días sin sol.

Hoy voy a patrocinar el candor desahuciado,
esa crítica masa de Dios que no es pos ni moderna.
Se admiten proscritos, rabiosos, pueblos sin hogar,
desaparecidos deudores del banco mundial.

Por una calle
descascarada
por una mano
bien apretada.

Hoy voy a hacer asamblea de flores marchitas,
de deshechos de fiesta infantil, de piñatas usadas,
de sombras en pena -del reino de lo natural-
que otorgan licencia a cualquier artefacto de amar.

Por el levante,
por el poniente,
por el deseo,
por la simiente.

por tanta noche,
por el sol diario,
en compañía
y en solitario.

Ala de colibrí,
liviana y pura.
Ala de colibrí
para la cura.

Paladar

Llego al club de los cincuenta
y una mano trae la cuenta.
Llama la atención la suma
desde hoy hasta mi cuna.
Cada fuego, cada empeño,
cada día, cada sueño,
viene con importe al lado,
a pesar de lo pagado.

Me pregunto qué negocio es éste
en que hasta el deseo es un consumo.
¿Qué me haré cuando facture el sol?
Pero vuelvo siempre el rostro al este
y me ordeno un nuevo desayuno
a pesar del costo del amor.

Vengan deudas, inflaciones,
vales, multas, recesiones.
Pruebe a arrancarme el ratero
el sabor de mi bolero.
Sea quien sea el gerente,
me lo cobre diligente
(ya sabrá esa mano cruenta
cuando le pase mi cuenta).

Me pregunto qué negocio es éste
en que hasta el deseo es un consumo.
¿Qué me haré cuando facture el sol?
Pero vuelvo siempre el rostro al este
y me ordeno un nuevo desayuno
a pesar del costo del amor.

Caballo místico

Erase un caballo con dos alas
que subía que volaba
como volaría el amor

érase un caballo con un cuerno
en la nariz que en primavera
se hizo buen galopador

érase un caballo con un hombre
y un arquero todo junto
con un solo corazón

érase que un beso era el olimpo
érase que abril era a las cinco

y las patas del animal místico
se enredaban en el aire
con su galope magnífico

y era que te había conocido
con tu nombre que volaba
con tu pequeño vestido.

El hombre extraño

No basta

Cuando te juegas bien
(no sólo vida, sino buscando
latitud y nombre),
comienzas a ganar la gran partida
lejos del animal, cerca del hombre.

No basta presentar el pecho al plomo;
no basta enarbolar feroces lemas:
la justicia azotar debe tu lomo
hasta llevarte allá, donde más quema.

A veces defender a un compañero
de la calumnia, es más que ir a la guerra.
A veces la verdad de largo vuelo
es lo más cotidiano de la tierra.

Parte del tiempo (nuevo)

El nuevo tiempo trae nuevas cruces
y resulta ser nuevo tiempo duro;
tiempo de certidumbres, como luces
que van nombrando el sol desde lo oscuro.

El nuevo tiempo exige su alimento
con menos humo sobre nuestras calles,
homosexuales por el firmamento
y ballenas felices en sus valles.

El nuevo tiempo se simula encueros
pintándose la piel sobre el vestido.
El nuevo tiempo no es un tiempo nuevo:
es sólo tiempo, viejo conocido.

El nuevo tiempo espera por canciones
que iluminen e inflamen desde abajo,
pero no hay más
hoguera en las razones
que la vieja lumbrera del trabajo.

De nuevo un tiempo
nuevo impugna dioses
y quizá sobreviva a su cinismo,
siempre que no
termine en las atroces
y amargas estaciones de egoísmo.

El nuevo tiempo planta su derecho
humano y natural
contra el absurdo
y yo, con poca voz, pero de pecho,
canto porque el
derecho sea más zurdo.

El hombre extraño

Era extraño aquel hombre,
o por tal lo tomaron,
porque besaba todo
lo que hallaba a su paso.
Besaba a las personas,
al perro, al mobiliario
y mordía dulcemente
la ventana de un cuarto.

Cuando salía a la calle
le iba besando al barrio
las esquinas, aceras,
portales y mercados,
y en las noches de cine
(también las de teatro)
besaba su butaca
y las de sus costados.

Por estas y otras muchas
los cuerdos lo llevaron
donde nadie lo viera,
donde no recordarlo,
y cuentan que en su celda
besaba sus zapatos,
su catre, sus barrotes,
sus paredes de barro.

Un día sin aviso,
murió aquel hombre extraño
y muy naturalmente
en tierra lo sembraron.
En ese mismo instante,
desde el cielo, los pájaros
descubrieron que al mundo
le habían nacido labios.

Dos historias

Los dos fueron extranjeros
en una misma ciudad.
Los dos fueron la verdad
que para el otro hizo fuego.

Los dos cantaron los nombres
de los sublimes ardores.
Los dos regaron con flores
la mejor rabia del hombre.

Se conocieron en años
jóvenes de la promesa.
Los dos llenos de sorpresas
para sufrir menos daños.

Después, bien juntos, se fueron
cada cual a sus memorias
como eran dos historias, ambas tenían derrotero.

Los dos mataron a pelo
los días que más amaron
y como prueba dejaron
besos en un aguacero.

Versos de guardia

Un poema voló de madrugada
por sobre la ciudad, enamorado,
rozándome la frente de pasada
y dejando una voz a mi cuidado.

Pajarito cantor de vieja noche:
tráfico de un deber y mil senderos:
página misma en la que cabe un broche
y un cotidiano hacer de compañeros;
Tiempo de una canción desabrigada;
autos, horas vigilia que reseño;
gatos a los que cuento que mi empeño
en esta soledad con madrugada,
es un poema que te vela el sueño.

Voy y no es todo

Cuando quiero beber
voy y no es sed.

Cuando quiero soñar,
voy y no es nube.

Cuando quiero llorar
voy y no es muerte.

Cuando quiero vivir,
voy y no es todo.

Dices que la canción

¿Dices que la canción va en mi bolsillo?
Barbaridades tiene la ignorancia.
Nunca llevo otra cosa que distancia,
eco de un sol y un pájaro sencillo.

Acaso porté vértigo con brillo
de los que falta por hacer y añoro.
Ese es simple, pálido tesoro
que no es metal y menos amarillo.

Este asunto no vale de querella
y te voy a curar el desatino:
una mujer me ha dado este camino:
una mujer de solitaria estrella.

Te puedo asegurar que mi destino
sólo es andar en el bolsillo de ella.

El día que no importaba

Mi peor día en el mundo,
no fue el que tú me dabas
el día peor, inmundo
fue el día que no importaba.

Ese día quedé ciego,
inválido, mudo, yerto
sin insultos y sin ruegos
sin estar vivo ni muerto.

Si alguna vez tienes día
cela tu propio sentido,
porque la luz se vacía
en la aurora del olvido.

En Vivo en Argentina

Por quien merece amor

Te molesta mi amor,
mi amor de juventud,
y mi amor es un arte
en virtud.

Te molesta mi amor,
mi amor sin antifaz,
y mi amor es un arte
de paz.

Mi amor es mi prenda encantada,
es mi extensa morada,
es mi espacio sin fin.
Mi amor no precisa fronteras;
como la primavera,
no prefiere jardín.

Mi amor no es amor de mercado,
porque un amor sangrado
no es amor de lucrar.
Mi amor es todo cuanto tengo;
si lo niego o lo vendo,
¿para qué respirar?

Te molesta mi amor,
mi amor de humanidad,
y mi amor es un arte
en su edad.

Te molesta mi amor,
mi amor de surtidor,
y mi amor es un arte
mayor.

Mi amor no es amor de un solo,
sino alma de todo
lo que urge sanar.
Mi amor es una amor de abajo
que el devenir me trajo
para hacerlo empinar.

Mi amor, el más enamorado,
es del más olvidado
en su antiguo dolor.
Mi amor abre pecho a la muerte
y despeña su suerte
por un tiempo mejor.
Mi amor, este amor aguerrido,
es un sol encendido,
por quien merece amor.

Unicornio

Mi unicornio azul ayer se me perdió,
pastando lo deje y desapareció.
Cualquier información bien la voy a pagar.
Las flores que dejó
no me han querido hablar.

Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
no sé si se me fue,
no sé si extravió,
y yo no tengo más
que un unicornio azul.
Si alguien sabe de él,
le ruego información,
cien mil o un millón
yo pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

Mi unicornio y yo
hicimos amistad,
un poco con amor,
un poco con verdad.
Con su cuerno de añil
pescaba una canción,
saberla compartir
era su vocación.

Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
y puede parecer
acaso una obsesión,
pero no tengo más
que un unicornio azul
y aunque tuviera dos
yo solo quiero aquel.
Cualquier información
la pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

Historia de las sillas

En el borde del camino hay una silla
la rapiña merodea aquel lugar.
La casaca del amigo esta tendida
el amigo no se sienta a descansar.
Sus zapatos de gastados son espejos
que le queman la garganta con el sol
y a través de su cansancio pasa un viejo
que le seca con la sombra el sudor.

En la punta del amor viaja el amigo
en la punta más aguda que hay que ver.
Esa punta que lo mismo cava en tierra
que en las ruinas, que en un rastro de mujer.
Es por eso que es soldado y es amante
es por eso que es madera y es metal
es por eso que lo mismo siembra rosas
que razones de bandera y arsenal.

El que tenga una canción tendrá tormenta
el que tenga compañía, soledad.
El que siga un buen camino tendrá sillas
peligrosas que lo inviten a parar.
Pero vale la canción buena tormenta
y la compañía vale soledad
siempre vale la agonía de la prisa
aunque se llene de sillas la verdad.

Oleo de mujer con sombrero

Una mujer se ha perdido
conocer el delirio y el polvo,
se ha perdido esta bella locura,
su breve cintura debajo de mí.
Se ha perdido mi forma de amar,
se ha perdido mi huella en su mar.

Veo una luz que vacila
y promete dejarnos a oscuras.
Veo un perro ladrando a la luna
con otra figura que recuerda a mí.
Veo más: veo que no me halló.
Veo más: veo que se perdió.

Una mujer innombrable
huye como una gaviota
y yo rápido seco mis botas,
blasfemo una nota y apago el reloj.
Que me tenga cuidado el amor,
que le puedo cantar su canción.

La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores,
ni a historias, se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar.

Una mujer con sombrero,
como un cuadro del viejo Chagall,
corrompiéndome al centro del miedo
y yo, que no soy bueno, me puse a llorar.
Pero entonces lloraba por mí,
y ahora lloro por verla morir.

Te doy una canción

Cómo gasto papeles recordándote
Cómo me haces hablar en el silencio
Y cómo no te me quitas de las ganas
Aunque nadie me vea nunca contigo

Y cómo pasa el tiempo
Que de pronto son años
Sin pasar tú por mí
Detenida

Te doy una canción
Si abro una puerta
Y de las sombras sales tú

Te doy una canción
De madrugada
Cuando más quiero tu luz

Te doy una canción
Cuando apareces
el misterio del amor

Y si no lo apareces
No me importa
Yo te doy una canción

Si miro un poco afuera
Me detengo
La ciudad se derrumba
Y yo cantando

La gente que me odia
Y que me quiere
No me va a perdonar
Que me distraiga

Creen que lo digo todo
Que me juego la vida
Porque no te conocen
Ni te sienten

Te doy una canción
Y hago un discurso
Sobre mi derecho a hablar

Te doy una canción
Con mis dos manos
Con las mismas de matar

Te doy una canción
Y digo: Patria
Y sigo hablando para ti

Te doy una canción
Como un disparo, como un libro
Una palabra, una guerrilla
Como doy el amor

Erase que se era

El dia en que voy a partir

No te muevas.
Quiero conservar este instante así,
tú junto a la ventana como a contraluz,
yo echado en el lecho, queriendo mirar
los ojos profundos del sol
detrás de tu cuerpo feliz
desnudo, desnudo, ya es
el día en que voy a partir.

No te muevas.
Si puede estar quieta la felicidad,
si puede volverse de piedra el amor,
convierte en estatuas los días y el mar.
Quizás te comprenda mejor
o al menos conforme ya esté
repleto de piedras sin ser,
el día en que voy a partir.

No te muevas.
Y dime si es hora de irse a dormir.
Mañana me espera un sabor de mujer.
Lo tengo guardado en los ojos, y sé
que un beso muy frío será,
el beso que no me darás,
las noches los días, después
del día en que voy a partir.

Terezín

Una pesadilla blanca
de chimeneas quemando sangre
para hijos de Judea
con rara estrella y rostro de hambre.

En invierno y verano es igual
tras alambres no hay estación.
Terezin de los niños jugar
con la muerte común
mientras pintaban el cielo azul,
mientras soñaban con corretear,
mientras creían aun en el mar,
y los llevaban a caminar para no regresar.

Terezin, pelota rota.

Sed de tardes ya increíbles
saltaron locas las altas tapias,
y el amor, irreductible,
quedo colgado en alambradas de Terezin.

Terezin, pelota rota

Fusil contra fusil

El silencio del monte va
preparando un adiós.
La palabra que se dirá
in memoriam será
la explosión.

Se perdió el hombre de este siglo allí,
su nombre y su apellido son: fusil contra fusil.
Se quebró la cáscara del viento a sur
y sobre la primera cruz despierta la verdad.

Todo el mundo tercero va
a enterrar su dolor.
Con granizo de plomo hará
su agujero de honor,
su canción.

Dejarán el cuerpo de la vida allí,
su nombre y su apellido son: fusil contra fusil.
Cantarán su luto de hombre y animal
y en vez de lágrimas echar, con plomo llorarán.
Alzarán al hombre de la tumba al sol
y el nombre se repartirán: fusil contra fusil.

Palabras

Cuando se ande descalzo, paso a paso de viento,
cuando venga del polvo la ciudad destruida,
que alguien cante una estrofa a las manos de un muerto,
que alguien diga algún verso a su espacio de vida.

Puede ser
que sus restos no se distingan en la ciudad,
que la perfección de la piedra no luzca piel.
Puede ser que su sangre no mueva una astronave,
puede ser que sus huesos no sirvan para torres,
puede ser que una estrella brille más que su voz.
Ha pasado que el llanto se convierte en palabras,
ha pasado que un hombre se convierte en palabras,
palabras, palabras, palabras a granel.

Cuando la muerte sea inalcanzable y rara,
cuando un mohoso grillete repose en la vitrina,
que se dé a cada hijo una flor y una bala,
que se sepa que el mundo va sembrado de vidas.

Se sabrá
que este ir y venir de piedras no se quedó,
que una lluvia lejana fue a mojar la ciudad.
Fijaremos con clavos las ventanas, los sueños,
los pedazos de tierra, la limpieza y el lodo,
las guitarras, las sillas, las piedras y el amor.
Porque ha pasado que historia se convierte en palabras,
ha pasado que el mundo se convierte en palabras,
ha pasado que todo se convierte en palabras,
palabras, palabras, palabras a granel.

Judith

No puedo dejarte de ver
arañando el silencio con tus ojos,
tratando de decir algo
algo que las palabras
nunca hubieran dicho mejor.
Aquella mirada era el resumen
de la noche posada en tus ojos,
con su lluvia, su viento y tu miedo al mar
de aquel sueño que te conté.

No puedo dejarte de ver
describiendo una estrella descubierta por mi
en tu erótica constelación, que no cabe
en los mapas del cielo.
Tu mano, dibujando en el aire,
era capaz de ponerle color
al espacio vacío, que se llenaba
con la luz de la estrella brillante.

Cuida bien tus estrellas, mujer,
cuida bien tus estrellas.

No puedo dejar de decir
que hay idiomas perfectos por descubrir
y que son olvidados frecuentemente
en el tedio del tiempo. Y que hay que buscarlos,
porque los barcos y las piedras
tienen abecedarios mejores
para demostrar que son bellos sencillamente,
sin palabras o esquemas.

No puedo dejar de decir
que esta triste canción
a tu lado oscurece,
que quizá este sea el ultimo misterio
que mirarán tus ojos nacer de mis manos
pues es tarde quizás para mi
y Cain me ha marcado sobre la frente.
Pero quiero alertarte de un gran peligro
y quisiera encenderte esta frase en la mente:

Cuida bien tus estrellas, mujer,
cuida bien tus estrellas
y que nunca las pierdas

Una mujer

Una mujer
Una mujer
Una mujer con cristales de mar
Viaja dentro de mí coloreando mi sangre
Quitando el carbón
Que ha tapado mi buen corazón
Que ha tapado mi buen corazón

Una mujer
Una mujer
Una mujer
Que no es celestial
Sobre un potro partió
Hacia todos los pueblos
Que habitan en mí
Y ha tenido un camino feliz
Y ha tenido un camino feliz

Pobre de mí
Pobre de ti
Pobre de todos los que amen así
Sobre un potro que vuela
Añorando barrancos
Tan cercanos que lucen mortajas
De blanco

Pobre de mí
Pobre de ti
Pobre montura que cuelga el amor
Sobre tantos desastres y canciones
Y mangos sobre tanta cansada emoción
Qué desgaste

Una mujer
Una mujer
Una mujer no esperada por mí
Cabalgando llegó
A cavar en mi tierra
Su nombre y canción
Y a soltar bajo fianza el amor
Y a soltar bajo fianza el amor

El papalote

Será por tu vivienda
hecha de ruinas
y de misterios,
porque partías la roca
para ganarte un par de medios,
o por tus tirapiedras,
los mas famosos de la loma,
de la mejor horqueta
de la guayaba, y duras gomas.
Será por todo esto
que mi memoria
se empina a ratos,
como tus papalotes,
los invencibles,
los más baratos;
y te levanta en peso,
Narciso el Mocho,
para ponerte
entre los elegidos:
los que no caben
en la muerte.

El papalote cae, cae, cae, cae, cae
el papalote cae, cae, cae, cae, cae
se va a bolina la imaginación
buena cuchilla lo picó

Una vez de tus manos
un coronel salió brillando.
Qué pájaro perfecto,
cuántos colores,
qué lindo canto.
Ninguno de nosotros
iba a volarlo
ya se sabía
era un encargo caro
del que mandaba,
del que tenía.
Llevabas en el puño
aquel dinero
de la tristeza,
dinero de aguardiente,
del sol de Cuba,
de la cerveza;
y te seguimos todos
a celebrarlo
sucios y locos:
para ti Carta Oro
y caramelos
para nosotros.

El papalote cae, cae, cae, cae, cae
el papalote cae, cae, cae, cae, cae
se va a bolina la imaginación
buena cuchilla lo picó

Una noche respeto
bajó y te puso
bella corona.
Respeto de mortales
que muerto al fin
te hizo persona
pobre del que pensó
pobre de toda,
aquella gente,
que el día mas importante
de tu existencia
fue el de tu muerte.

El papalote cae, cae, cae, cae, cae
el papalote cae, cae, cae, cae, cae
se va a bolina la imaginación
buena cuchilla lo picó.

Hoy es la víspera de siempre

Hoy es la víspera de siempre,
los días, eternamente
no me dejan definir.
Y siempre estoy como esperando
que cuando, al fin, pase algo
aún me quede por decir,
por sentir,
por retener,
un pedazo siquiera de mí.

¡Qué tal, tú!
Hoy es la víspera de siempre.
Da igual,
hoy ha salido el sol
por ese lugar
en que suele aparecer.

¡Qué tal, tú!
Es delicioso conocerte
y me da igual
verme de pronto en un recodo,
y total,
volver a desaparecer.

¡Ay, la vida!
que se llena de instantes,
que se llena de gentes,
que se llena de igual.

¡Ay, la vida!
con su víspera muda,
con su infancia desnuda
con su ocaso fugaz.

Por muchos lugares

Por muchos lugares pasaba la historia.
Tu leías a Whitman, con estilo triste.
Tus alrededores ya estaban poblando
de sed las palabras que usaste esta tarde.
Entonces ya estaban previstos tus gustos:
cada vieja fecha posee esas artes.

Por eso no es raro que muchos no entiendan,
pues muchos supimos de los mismos rumbos.
Por eso no es raro que nadie domine
la riendas de todos sus mundos.

Por muchos lugares pasaba la historia.
El antiguo Egipto ya nos condenaba.
Todos conspiraron para reprimirnos
y como las lluvias vinieron las guerras.
Y el tiempo ha llorado detrás de estructuras,
pues nada se salva del orden perfecto.

Por eso no es raro que muchos no entiendan,
pues muchos supimos de los mismos rumbos.
Por eso no es raro que nadie domine
la riendas de todos sus mundos.

Por muchos lugares pasaba la historia.
Ya cada palabra era una duda
y elegir la clave de cada conciencia.
y a ti tan pequeña y resumen del mundo,
todo te tenia que arder cuando viste
moros en las costas de cada palabra.

Por eso no es raro que muchos no entiendan,
pues muchos supimos de los mismos rumbos.
Por eso no es raro que nadie domine
la riendas de todos sus mundos.

Por muchos lugares pasaba la historia.
El mundo era un vasto sembrado de huesos
y las hortalizas un día crecieron
nutridas del jugo vital de los cuerpos
y supe que escombros regados por tierra
pueden fecundarle mañana la entraña.

Por eso no es raro que muchos no entiendan,
pues muchos supimos de los mismos rumbos.
Por eso no es raro que nadie domine
la riendas de todos sus mundos.

Cuántas veces al día

¿Qué silencio es culpable de la muerte de un hombre?
¿Qué silencio en nosotros ha colgado inocentes?
¿Qué silencio maldito ha cegado algún nombre?
¿Cuántas veces al día merecemos la muerte?

No busquen más alrededor.
Ustedes son, no busquen más.
No es el de atrás, ustedes son.
No es el de al lado, no,
eres tú mismo, sí,
el que sonríe bien, el que sabe callar.

¿Cuántas veces al día merecemos la muerte?
¿Qué silencio aprendido nos preserva la vida?
¿Qué silencio oportuno nos convierte en prudentes?
¿Qué silencio asesino nos llena la barriga?
¿Cuántas veces al día merecemos la muerte?

El barquero

Un buen día quizás un barquero
se lanzo tras el mar del recuerdo
Era un barco pequeño en el tiempo
pero había fe,
pero había un raro esplendor en sus ojos,
pero había un místico afán de por que,
pero había fe.

Una dársena es solo una entraña;
mar de invierno es tal vez la mañana;
barco chico es quizás alma clara;
y aunque haya fe,
y aunque haya un flujo de amor en mi frente,
tanto se hunde mi rostro en la gente,
que ya no se.

Ya me canso de tanto hablar,
si esta dicho todo hasta el fin.
Que mas ruido que el de escuchar
de la vida, todo el trajín.
Tanto espacio entre mi voz
y el oído que ha de esperar.
Nada tengo que decir yo
miren todo y me escucharan.

Un buen día quizás un barquero
se lanzo tras el mar del recuerdo
De su barco, entre grito y silencio
aun no se sabe
cual de las tantas ha sido su suerte:
si hallo la vida o se fue con la muerte
o simplemente se perdió.

Discurso fúnebre

Ayer mataron a un lobo
en la puerta de mi casa
con la cabeza vencida
sobre la acera soñada.

Observaba la bodega
donde peleaba y dormía,
con la pupila vidriosa
miraba pasar el día.

Y los niños de su mundo
hablaban en voz muy baja
de su mirada.

Para el resto de la tierra
allí había un perro muerto,
un perro que en unas horas
estaría descompuesto.

Había que limpiar la acera
de aquella mancha oscura.
Para el resto de la tierra
un perro muerto es basura.

Pero los niños jugaban
y volvían a su lado
siempre callados.

Lobo, yo sí te recuerdo
echado al camino
con el sol curándote el lomo deshecho.
Te andará la noche
batallando con tus enemigos.

Lobo, yo sí te recuerdo,
yo también sabía
dónde, cómo y cuándo dormías tu sueño.
Para esos asuntos
no he crecido mucho todavía.

Cómo no iba a recordarte
si estás ahí desde mi niñez
en un paisaje diferente pero igual,
si a todos nos pasó una vez

Cómo no iba a recordarte
si tu misterio es más feliz
que muchas cosas que tenemos que contar
a costa de una cicatriz,
como de un hierro caliente
que deja la memoria ardiente
sin la nobleza de tu muerte
y sin un beso con más suerte
que no sea la de maldecir.

Epistolario del subdesarrollo (o No tengo que cerrar los ojos)

No
No tengo que cerrar los ojos para ver
Para ver aquella tarde en que Noel y yo cantábamos
Y nos interrumpían pidiéndonos
Canciones de Manzanero

No
No tengo que cerrar los ojos para ver
Para ver las servilletas del Hotel Nacional
Decorando el Congreso Cultural
Que las pusieron lindas casi psicodélicas y todo
Pero ahora se han descosido
Las puntas y ya no es fresco comer ahí

No
No tengo que cerrar los ojos para ver
Para ver las medias de hilo tan mal hechas
Que se hacen las muchachas
Que no pueden ir a Londres a comprarlas

No
No tengo que cerrar los ojos para ver
Para ver a los pobres muchachitos
Que arreglan como pueden sus pantalones
Y los convierten en campanas
Sordas o sórdidas

No
No tengo que cerrar los ojos para ver
Lo mal que tiñen nuestros tintes
Que se le caen de la ropa a las muchachas
De cintas que quisieran ser tan brillantes
Como el eastman-color
Porque quien que haya visto
Juega de masacre no ama el color para siempre

No
No tengo que cerrar los ojos para ver
No tengo que cerrar los ojos para ver
Lo que es nuestra moda a go-go
Nuestros peinados
Nuestros estilos de bailar siempre a la
Retaguardia de cualquier extranjero

No
No tengo que cerrar los ojos para ver
No tengo que cerrar los ojos para ver
Que nuestros jóvenes
Quieren esas cosas
Que para verlas tengo que cerrar los ojos
Y pensar el futuro
No tengo que cerrar los ojos para ver
No tengo que cerrar los ojos para verlos
Ahora a ustedes apenas dentro del pequeño espacio
De mi guitarra rompiéndose el alma y las manos
Para vivir en un país de buenas servilletas
Pantalones de campanas sonoras
Y colores que hagan palidecer a Europa
A Europa misma, sí
A Europa
¡No tengo que cerrar los ojos para ver!

Después que canta el hombre

Después que canta, el hombre queda solo,
solo en la soledad de su cabeza,
solo en la soledad de las butacas
y una mortaja de aire hace silencio.
Sabe que ahora, de pronto, se hace luego,
aunque después que cante quede ciego.

Se mira entonces la guitarra y se le guiña un ojo.
Qué no sabrá del abandono la guitarra.

Después que canta el hombre queda solo,
pues cada uno regresa a sus pisadas.
Le dejan las palabras en la alfombra.
La hora de la palabra fue la escena.
Sabe que ahora, de pronto, se hace luego,
aunque después que cante quede ciego.

Se mira entonces la guitarra y se le guiña un ojo.
Qué no sabrá del abandono la guitarra.

Después que canta, el hombre queda solo,
sobreviviendo a igual incertidumbre.
Pero de nuevo ordena sus conciertos
como un ágel postizo que insistiese.
Sabe que ahora, de pronto, se hace luego,
aunque después que cante quede ciego.

Se mira entonces la guitarra y se le guiña un ojo.
Qué no sabrá del abandono la guitarra.

Más de una vez

Más de una vez me han echado a la calle
por reír donde debo estar llorando,
por llorar donde debo estar riendo,
por callar donde debo estar hablando,
por hablar donde debo estar callado,
por hablar en voz baja de la fe,
por hablar en voz alta del amor.

Más de una vez al año hago
algo que no se puede hacer:
pateo una piedra, levanto polvo
que da deseos de toser.
Me lleno entonces de optimismo,
algo solemne quiero hablar,
pero la piedra me cae encima
y nunca puedo terminar.

Más de una vez me han echado a la calle
por no sentir respeto por las flores,
por derramar comida en los manteles,
por darle de mi alcohol a algunos niños,
por desnudar deprisa a mis mujeres.
Más de una vez no tengo diversión:
más de una vez no tengo invitación.

Más de una vez al año hago
algo que no se puede hacer:
pateo una piedra, levanto polvo
que da deseos de toser.
Me lleno entonces de optimismo,
algo solemne quiero hablar,
pero la piedra me cae encima
y nunca puedo terminar.

Más de una vez me han echado a la calle
por correr donde duermen los enfermos,
por fumar en los palcos del teatro,
por hacerle una mueca a mi maestro,
por llevar la cicuta en el bolsillo
desde que iba al colegio con un perro,
desde que me rompían la cabeza
por hablar demasiado del horror
y decirle asesino a un pescador.

Más de una vez al año hago
algo que no se puede hacer:
pateo una piedra, levanto polvo
que da deseos de toser.
Me lleno entonces de optimismo,
algo solemne quiero hablar,
pero la piedra me cae encima
y nunca puedo terminar.

Que levante la mano la guitarra

Sufrir, ¿que forma tiene, que cabeza?
Al dolor, ¿que matices lo acompañan?
¿Con que ojos nos busca la tristeza?
¿De que color pinto su paz extraña?
¿Como camina la tristeza?

Hable quien conozca su patria.
Quien la define, donde vive,
¿que mujer tuvo esas entrañas?
¿Que quiere de nosotros nuestra sombra?

Que levante la mano la guitarra.

Martianos


Yo soy un grano de arena,
una hoja más en un árbol
y cada ola me enseña
y cada brisa trae algo.

No he visto todas las tierras,
no he visto todos los mares,
pero he sentido la guerra
silbando por todas partes.

Cuando nací me dijeron:
naciste por la esperanza.
Así le digo a mi hijo
y parto hacia la matanza.

Quiero que pare la muerte,
yo quiero que pare el frío
para poder dedicarme
a flor, a viento y a río.

El mundo me dio las manos,
dos reinos que hacen suerte.
Llevo una flor en la diestra
que es el reino de la muerte.

De amor yo vivo y de espada,
de boca y puertas abiertas.
Hay que vivir de una bala.
Hay que morir de una fiesta.

Qué duras son esas noches
en que queremos ser buenos
y hay que matar sollozando
y hay que morir sonriendo.

El matador

Siento un hilo profundo
que atraviesa el espacio
-de tiempo en tiempo llega
despacio-.
Siento olor de llanuras
llenas de peregrinos
-la llanura se llama
camino-.

Siento de pronto el gusto
de un raro mineral,
me siento a veces hombre
y muchas animal.
Se confunde el deseo
de calentar la piel
con rugidos lejanos
que recuerdan mujer.

Y en una playa angosta caen del cielo
estas reminiscencias de veneno.
Yo no sé, pero hay días sin reposo
que lo que tenga cerca lo destrozo
muy primitivamente, casi salvajemente,
con odio, con desprecio, con rencor,
con palabras hirientes, con garras y con dientes,
con rabia, con violencia, con horror.

Le he cantado a la muerte
como nadie con vida,
mas yo dijera siempre:
querida.
Junto a cada palabra
hay cuerpos de millones
y los maté yo mismo:
perdonen.

A veces se me olvida
que mato por vivir
y olvido los entierros
y no quiero dormir.
El día que me acusen
no me defenderé:
esta culpa es muy vieja, de todos la heredé.

Y en una playa angosta caen del cielo
estas reminiscencias de veneno.
Yo no sé, pero hay días sin reposo
que lo que tenga cerca lo destrozo
muy primitivamente, casi salvajemente,
con odio, con desprecio, con rencor,
con palabras hirientes, con garras y con dientes,
con rabia, con violencia, con horror.

La cancion de la trova

Aunque las cosas cambien de color,
no importa pase el tiempo,
las cosas suelen transformarse
siempre al caminar.
Pero tras la guitarra habra siempre una voz
mas vista o mas perdida por la incomprension
de ser uno que siente, como en otro tiempo
fue tambien

Hay tambien corazones que hoy se sienten detenidos.
Aunque sean otros tiempos hoy,
y mañana sera tambien:
se sigue conversando con el mar.

Aunque las cosas cambien de color,
no importa pase el tiempo,
no importa la palabra
que se diga para amar,
pues siempre que se cante con el corazon
habra un sentido atento para la emocion de ver
que la guitarra es la guitarra
sin envejecer.

Nunca he creido que alguien me odia

Nunca he creido que alguien me odia,
aunque me hallan querido matar.
Tras mis asesinos se esconde otra fuerza
que si es mi enemiga mortal.
Todos los tipos de muerte hacen cola
ante mi puerta esperando su hora.
El instrumento es quien cambia de rostro,
pero yo se que hay un unico odio.

Se que todas las palabras
con que le canto a la vida
vienen con muerte tambien.
Se que el pasado me odia
y que no va a perdonarme
mi amor con el porvenir.
Por eso manda verdugos
con todos los uniformes
mi asesino es el pasado,
aunque con mano de hombre.

Siempre que un hombre le pega a otro hombre
no es al cuerpo al que le quiere dar.
En ese puño va el odio a una idea
que lo agrede, que lo hace cambiar.
Cuando lo quieto se siente movido
todo cambia de sentido.
Y en la medida en que todo acelera
sigue cambiando la esfera.

Siempre tendre un enemigo
con el semblante arrugado
y mas cansado que yo.
Los que a lo largo de su sombra
quieren cortar la medida
de toda revolucion.
Y ya se dijo que es mas grande,
que el mas grande de nosotros.
Y ya se dijo que se hace para otros.

Oda a mi generación

A los veintisiete días de mayo del año setenta
un hombre se sube sobre sus derrotas,
pide la palabra momentos antes de volverse loco.
No es un hombre, es un malabarista de una generación.
No es un hombre, es quizás un objeto de la diversión,
un juguete común de la historia
con un monograma que dice bufón.
Ese hombre soy yo.

Pero debo decir que me tocó nacer en el pasado
y que no volveré.
Es por eso que un día me vi en le presente,
con un pie allá, donde vive la muerte,
y otro pie suspendido en el aire, buscando un lugar,
reclamando tierra de futuro para descansar.
Así estamos yo y mis hermanos,
con un precipicio en el equilibrio
y con ojos de vidrio.

Ahora quiero hablar de poetas,
de poetas muertos y poetas vivos,
de tantos muchachos hijos de esta fiesta
y de la tortura de ser ellos mismos,
porque hay que decir que hay quien muere
sobre su papel,
que vivirle a la vida su talla tiene que doler.
Nuestra vida es tan alta, tan alta
que para tocarla casi hay que morir,
para luego vivir.

Yo no reniego de lo que me toca,
yo no me arrepiento pues no tengo culpa,
pero hubiera querido poderme jugar
toda la muerte allá, en el pasado,
o toda la vida en el porvenir
que no puedo alcanzar.
Y con esto no quiero decir que me pongo a llorar.
Sé que hay que seguir navegando,
sigan exigiéndome cada vez más
hasta poder seguir o reventar.

Todo el mundo tiene su Moncada

Menos mal que existen
los que no tienen nada que perder,
ni siquiera la muerte.
Menos mal que existen
los que no miden que palabra echar,
ni siquiera la última.

Se arriman
a la noche y al día
y sudan
si hay calor y si hay frío se mudan.

No esperan
echar sombra o raíces
pues viven
disparando contra cicatrices.

Escuchan
se proyectan y lloran
debajo
de sus huellas con tanto trabajo.

Se mueren
sin decir de que muerte
sabiendo
que en la gloria también se está muerto.

Menos mal que existen
menos mal que existen
menos mal que existen
para serlo.

Menos mal que existen
los que no tienen nada que perder,
ni siquiera la historia.

Menos mal que existen
los que no dejan de buscarse así
ni siquiera en la muerte
de buscarse así.

No aparezcas más sin avisar

No me escribas más sin avisar,
no me escribas más de cosas que no vuelven,
no me escribas más así que me abandono,
no me escribas más, si después no vuelves,
no me escribas más, si después no vuelves.

No me digas más lo que pasó,
no me digas más que me enseñaste un río,
no me digas más que me suenan los dientes,
no me digas más que ya tengo frío,
no me digas más que ya tengo frío.

No te quiero ver sin corazón,
no te quiero ver como una cosa más,
no te quiero ver de nuevo brevemente,
no te quiero ver y después llorar,
no te quiero ver y después llorar.

No aparezcas más lejos de mí,
no aparezcas más, que tu sombra de palma,
no aparezcas más, que siempre me derrumbas,
no aparezcas más, tengo con tu fantasma,
no aparezcas más, tengo con tu fantasma.

Déjame cantar, como cante,
déjame cantar, dame un poco de tiempo,
déjame cantar fuera de tus fronteras,
déjame cantar a los cuatro vientos,
déjame cantar como si no te viera.

Érase que se era

Eramos una vez un grupo de nueve o diez
que coincidía cada noche:
una suerte de sueños que hacían cuadrilla,
unos buenos muchachos riendo juntos.
Érase que se era una vez...

Por esa época se amaba tanto, qué sé yo:
¡qué época tanta de amores!
Desfilábamos juntos, se hacían poemas,
y las calles que buenos gustos tenían.
Érase que se era una vez...

De uno
en fondo
pasábamos
por la misma canción:
era uno,
eran dos,
eran tantos qué sé yo,
pero era
bonito
mirarnos, vernos sufrir.
Érase que se era una vez...

Era
imposible
pasar
un sólo día sin morir,
sin gritar,
sin reír,
sin comprender, sin amar.
Qué desastre
de gente
que no podía estar en paz.
Érase que se era una vez...

Yo no sé si fue el tiempo
que lo vuela todo,
o si fuimos nosotros
detonando el tiempo,
pero nos fragmentamos
como una granada.
Érase que se era una vez...

Yo no sé si ha llovido
una lluvia que moje
cada esquirla en el sitio
en que haya caído,
si hay guardada una tarde
común en el tiempo.
Érase que se era una vez...

Yo no sé si ha servido
de algo o de nada
que haya habido pasado
y que quede recuerdo.
Yo no sé si mañana
pensaré lo que hoy vivo.
Érase que se era una vez...

Expedición

Sortilegio

Qué se hace una mañana
cuando ves amanecer
y la vida es una larga
caminata por hacer

Qué se hace si esa hora
fuera rara y familiar
y al oído te confiara
todo lo que va a pasar

Qué se hace si el recuerdo
se parece al porvenir
Qué se hace si el adentro
te pregunta si salir

Qué se hace si las nubes
te dibujan por doquier
sortilegios que supiste
sortilegios por saber

Sortilegio sortilegio
de la copa a la raíz
sortilegio sortilegio
cada calle es tu país

Sortilegio sortilegio
de la tribu a la nación
sortilegio sortilegio
cada día es tu canción

Tolerancia tolerancia
palabrita en el mantel
pocos platos se la sirven
muchas bocas a comer

Veintiuno veintiuno
firmamento del dos mil
en el cielo la paloma
va en la mira del fusil

Qué se hace una mañana
en que todo lo que fue
te parece una migaja
de lo que pudiera ser

Qué se hace qué se hace
sino acaso respirar
y con tu sorbo de aire
levantarte y caminar

Sortilegio sortilegio
de la copa a la raíz
sortilegio sortilegio
cada calle es tu país

Sortilegio sortilegio
de la tribu a la nación
sortilegio sortilegio
cada día es tu canción

Ese hombre (memorándum)

Ese hombre que por hechos o por dichos
es respetado tanto
ese hombre que por dichos o por hechos
es festejado tanto
debiera olvidar que casi iba solo
cuando desnudó aquella emoción
que ahora es de todos
debiera olvidar que casi iba solo
cuando conquistó el cetro que hoy
le ciñen a coro

Ese hombre que por hechos o por dichos
es escuchado tanto
ese hombre que por dichos o por hechos
es contemplado tanto
recuerde por qué, por qué es que le quieren
recuerde que ha partido de sí
en pos de otros seres
recuerde por qué, por qué es que le quieren
recuerde que dar con una razón
impone deberes

Ese hombre que por hechos o por dichos
es amado tanto
ese hombre que por dichos o por hechos
es alabado tanto
se cuide de sí, se cuide de él sólo
porque hay un placer perverso en creer
merecerlo todo
se cuide de sí, se cuide de él sólo
porque el mismo don que lo levantó
puede ahogarlo en lodo

Tiempo de ser fantasma

Mientras la noche viajaba
lentamente hacia su fin,
vimos caer a emisarios del alba
arrojando tizones hacia el porvenir,
para encender las almas.

Hoy que la sombra engorda
como un voraz tambor,
nadie común se asombra
de no mirar el sol.

Entra un milenio con sus cadenas
poniendo música al andar,
como un fantasma de viejas penas
y nueva sed de degollar.

Tiempo de ser fantasma,
tiempo de maldecir
y no entregar el alma,
para sobrevivir.

Una vez más acompaña la muerte:
es hora de siempre.
Una vez más el espacio se adunca:
es hora de nunca.

Hoy es tiempo de ser fantasma,
tiempo de no entregar el alma.

Tiempo de ayer,
tiempo de hoy,
tiempo de igual.

Quédate

Cuando este sol se apague
tú partirás de mí.
Seguiré solo con mi dolor
y llanto y llanto.
Mi convicción es no querer
ya nunca más, porque
la misma historia es otra vez
y otra vez y otra vez y otra vez.

Quédate,
quédate para poder vivir sin llanto,
sin llanto.

Cuando me desengañe
no sé si viviré,
porque es muy triste tener tan sólo
llanto y llanto,
y mil renuncias en el corazón
que implora
que alguna vez alguien se quede
y llora.

Mi convicción es no querer
ya nunca más, porque
la misma historia es otra vez
y otra vez y otra vez y otra vez.

Quédate,
quédate para poder vivir sin llanto,
sin llanto.

La mancha

Había una mancha en la pared
que era un dibujo años atrás.
Hoy con un trapo la borré:
después lo iba a lamentar.

Me volví: tras de mí
la pared sin borrón,
pero entonces sentí
frío en el corazón.

Había borrado mi niñez
y aquellos sueños de ir al sol.
Era algo bueno del amor,
pero de pronto lo olvidé.

Me volví: tras de mí
la pared sin borrón,
pero entonces sentí
frío en el corazón.

Qué inexplicable, mas no vi
aquel dibujo en el borrón.
¿Mis ojos han cambiado en mí
o lo que cambia es la razón?

Atención, atención:
no borrar, no tirar.
Sería horrible botar
la vida en un latón.

Anoche fue la orquesta

"Cocuyito Cocuyano,
ven a la luz de tus hermanos"
- invocación infantil -

Anoche fue la orquesta
a despedir el río,
la fauna y la floresta
del pueblecito mío.
Los vivos se mezclaban
con los fantasmas viejos.
Los árboles lloraban
su natural espejo.
Cocuyito Cocuyano
parpadeando de sed.

Anoche un aguacero
bajó a besar la herida
donde dormían luceros
cuando corría la vida.
A punto de estar vivos
rondaban transparentes
biajacas y catibos,
a pesar de la gente
que crecía y olvidaba
el don de agradecer.

Anoche fue la orquesta
y, mientras llovía,
la luna reía
soñando otra vez.

Anoche fue la orquesta
de la naturaleza
a detener la siesta,
a encocuyar cabezas
con relámpagos de infancia
y humedad de niñez.

Universo
que no descansa,
universo
con el rocío.
Universo
de la esperanza,
universo
para mi río.

El baile

La sala nos espera
con ademán triunfante
para estrenar y aplaudir
el baile de la sangre.

Acuden las estrellas,
la prensa y los glaciales,
felices de compartir
el brindis de la sangre.

Velándonos, silbándonos
hay coro de carámbanos.
Rondándonos, cercándonos
para inmovilizarnos.

No voy, no vas
al juego del disfraz,
corista tú y amor de este arlequín
romántico –al menos hasta el fin–,
imposmodernizable.

La corte nos espera
a derramar la sangre,
pero no vamos a ir
a tan odioso baile.

Expedición

Viajamos entre la tormenta,
después de la explosión de Dios.
Cada relámpago nos muestra
fantasmagóricos de amor.
A cada paso se hunde el lodo,
salta un reptil, acechan diez.
Cada segundo es como el cobro
de lo que resultamos ser.

A bordo de esta expedición
va un loco, un albañil,
un nigromante, un ruiseñor
y un beso espadachín.
Nos falta un día, un niño, un don
para sobrevivir.

Primero fuimos los heraldos
llevando buenas del Señor,
pero excedimos su mandato
cargando el peso del dolor.
Hoy somos ángeles caídos
junto al que fuimos a curar.
Temen que a nuestros propios hijos
les enseñemos a volar.

A bordo de esta expedición
va un loco, un albañil,
un nigromante, un ruiseñor
y un beso espadachín.
Nos falta un día, un niño, un don
para sobrevivir.

Amanecer

Qué musa maravillosa
habrá bajado a besarte
y qué delicia tortuosa
habrá sentido al dejarte.

Tú te diste a musicarla
con violines de ambrosía
y a la hora de guardarla
viste tus manos vacías.

Pobre insensato pintor,
paleta en mano tinta de amanecer,
rompiendo sombras, inventando el color
que sólo tú podías, sólo tú creías ver.

Así voló tu memoria
aún más allá que tus años.
Siempre es noticia una historia
de besos y desengaños.

Desde que hallaste la musa
que te llevó a la locura,
canta tu línea inconclusa
la misma recta sin cura.

Totí

En el cuello de un totí
carboncito de coral,
una tarde me subí
cuando aquel echó a volar,
cuando aquel echó a volar.

Un gajito de galán
y del romerillo flor
tuve tiempo de llevar,
para sentirme mejor.

Y me fui en un copo de oscuridad
como un jinete del ventarrón,
con perfume de la nocturnidad
sobre mi azabache de tornasol.

Bello totí fulígeno,
lienzo del universo,
recreo, postigo,
fantasma inverso,
saeta de un diablo divino.

Hace no sé qué tiempo ya

Hace no sé qué tiempo ya
que no le digo a alguien te quiero.
Qué extraño es todo por donde he estado,
qué días más lejos del amor.

Hace no sé qué tiempo ya
que estoy sentado maldiciendo,
sumando noches, restando sueños,
maldito por mi maldición.

Nunca he servido para lo que
me ha tocado, desde que no sé
qué causa te alejó.
Puede que fuera causa mía,
pero quién recuerda causas
cuando el tiempo es más dolor.

Mis labios se han endurecido
para decir palabras bellas.
Qué crudo es todo lo que yo digo,
qué suave todo lo que sueño
hace no sé qué tiempo ya...

20ma. canción, fines de octubre de 1969.

Fronteras

No cuento más que fronteras
hacia cualquier dirección.
Mi estrella fue de tercera,
no mi sol.

Mi cuerpo reta mil leyes
para cambiar de lugar.
Mi sueño, rey entre reyes,
echa a andar.

Tengo un paraíso de fantasía,
sin embargo prescindo del mundo en que vivo.
Cada confín es un agravio a mi visión, mi verso, mi sangre.

Fronteras de tierra,
fronteras de mares,
fronteras de arena,
fronteras de aire.
Fronteras de sexo,
fronteras raciales,
fronteras de sueños
y de realidades.

Fronteras famosas,
fronteras quemantes,
fronteras de fastuosas,
fronteras de hambre.
Fronteras de oprobio,
fronteras legales,
fronteras de odio,
fronteras infames.

Mi país es pobre, mi piel mejunje,
mi gobierno proscrito, mis huestes utópicas.
Mi voz no cuenta en las campanas de información,
por no ser globable.

Fronteras de rejas
y de libertades,
fronteras de bienes
que a veces son males.
Lo mismo perpetuas
que provisionales,
me envuelven fronteras
por todas mis partes.

Ineditas

Las nubes

Las nubes, ya viejas,
de sentirme mirar
me regalan visiones
que no se expresar.
Y murmuran entre ellas,
con antigua emocion:
ahi va el hombre de nuevo
a buscar su amor.

Un guerrero gana una batalla
y repira antes de regresar,
levanta los ojos, ve las nubes,
que desde pequeño ve pasar.
Vuelve a distinguir aves muy blandas,
rocas como en peregrinacion,
mujeres quitandose las sayas,
dioses a caballo bajo el sol.

Y las nubes, ya viejas,
de sentirlo mirar
le regalan visiones
que no se expresar.
Y murmuran entre ellas,
con antigua emocion:
ahi va el hombre de nuevo
a buscar su amor.

El barrendero termino temprano su calle
y cerrando el laton, antes de irse a bañar,
levanta los ojos, ve las nubes,
que desde pequeño ve pasar.
Y ve correr como a 79 elefantes,
catedrales de cera y algodon,
paraguas, molinos, la vecina de al lado,
hombres del oeste, que se yo.

Y las nubes, ya viejas,
de sentirlo mirar
le regalan visiones
que no se expresar.
Y murmuran entre ellas,
con antigua emocion:
ahi va el hombre de nuevo
a buscar su amor.


Nubes de alivio

Que contento me puse
hoy cuando desperte
y el cielo era de nubes
viajeras como ayer.

A ratos me parece
que no habra despertar,
que no vere las nubes
pasando nunca mas.

Veo navegando nubes
de alivio,
que alivio la infinita
viajera en la vision.

Veo navegando nubes
de alivio,
que alivio pasajera
de la brisa tu cancion

Las nubes me acompañan
desde cuando las vi
y a su marcha encantada
me invitan a subir.

Las nubes me revelan
algo de eternidad:
con su paso en el viento
de siempre y de jamas.

Todo lo que me falta,
todo lo que no se,
lo aparecen las nubes
y lo esconden tambien.

Cuando ya no despierte
me volvere algodon
y me ire con las nubes
en busca de mi amor.

De la ausencia y de ti

Ahora sólo me queda buscarme de amante
la respiración
No mirar a los mapas, seguir en mi mismo
No andar ciertas calles,
olvidar que fue mio una vez cierto libro
O hacer la canción
Y decirte que todo esta igual
la ciudad, los amigos y el mar
esperando por ti,
esperando por ti.

Sigo yendo a Teté semana por semana
te acuerdas de allá
Hoy habló de fusiles despidiendo muertos
Yo se que ella me ama
Es por eso tal vez que te siento en su sala,
aunque ahora no estás.
Y se siente en la conversación,
o será que tengo la impresión,
de la ausencia y de ti,
de la ausencia y de ti.

No quisera un fracaso en el sabio delito
que es recordar.
Ni en el inevitable defecto que es
la nostalagia de cosas pequeñas y tontas
Como en el tumulto pisarte los pies
Y reir y reir y reir,
Madrugadas sin ir a dormir.
Si, es distinto sin ti.
Muy distinto sin ti.

Las ideas son balas hoy dia y no puedo
usar flores por ti.
Hoy quisera ser viejo y muy sabio y poderte decir
lo que aquí no he podido decirte,
hablar como un arbol
con mi sombra hacia ti.
Como un libro salvado en el mar,
como un muerto que aprende a besar,
para ti, para ti,
para ti, para ti.

Se cuenta de ti

Se cuenta de ti
que puedes hacer un vivo de mí.
Yo pienso de ti,
que acaso es mejor que sigas allá:
jugando a poderte soñar.

Quizás es mejor
que quedes así: lejana, irreal.
Me ha sido difícil
siempre continuar un sueño después
que lo he podido realizar.

Quizás soy difícil
y yo no lo sé; y tú lo descubras y duela después.
Quizás no soportes
mi paso que es largo,
mi sed de insaciable y mis ojos sin párpado.

Hoy los sueños se paran
al borde de mí y no siguen adentro
temiendo se puedan lograr.

Quizás sea muy joven uno de los dos
o alguien llegó tarde y no se advirtió.
Quizás lo mejor es ni averiguar,
no sea que sea nada este intento de amar.

Se piensa de ti
que acaso seas bien, que acaso seas mal.
Da miedo saber
que al cabo el amor
nos diga por señas que hay rato que trata de hablar.

Da miedo temer,
da miedo poder volver a nacer,
da miedo saber, por una mujer,
que está comenzando el final:
tu propio final.

Paula

Debiera bastar con inventar tus ojos,
debiera bastar con hacerlos vivir.
Tus ojos abiertos son como tu historia:
van solos contando mil cosas de ti.

Los veo cual si viera la esfera de un brujo,
les veo paises y escenas de amor,
mas donde debieran quedar los jardines
yacen instrumentos de hacer la labor.

Paula,
pequeña hermanita, niña sin jardín,
por no tener flores sembraste una en ti.
Paula,
yo pudiera darte un inmenso jardín
si pudiera darte todo mi pais.

Yo sé de las cientos de suertes que corren
las flores silvestres, la flor sin jardín,
pero también sé que sequías y piedras
no pueden con una razón de vivir.

Paula,
pequeña hermanita, niña sin jardín,
por no tener flores sembraste una en ti.
Paula,
yo pudiera darte un inmenso jardín
si pudiera darte todo mi pais.

Emilia

Emilia, tus ruinas las lei con buena voz,
tienen puertas como tu.
Que ridiculas mis cartas,
Que ridiculas las sombras de mis sueños.
Que bien te recuerdo llorando.
Emilia, has ido junto con cada cancion,
escondida en un baul
como un signo inevitable,
y hay anecdotas tirandome del ceño.
Que bien te recuerdo llorando.

Que dira tu instinto cuando sienta esta cancion
y que diras tu,que te acercas
a la maxima distancia entre nosotros.
Quien conoce que un soldado moribundo te cantaba,
que hubo olores de una selva,
que habia cines,
que llovia.
Vallejo asi nos descubrio,
Byron estaba en su lugar.
Todo pasaba con nosortros.
Emilia, que horriblemente hermoso
era aquel tiempo.

Emilia, que pasa,
cual resaca nos llevo al silencio,
a recordar.
Algun viento nos ha dado
y en sus puntas discutimos con la muerte:
que no te sorprenda llorando,
Emilia.

Blancanieves

Mi alma crecio silenciosa y normal
hasta cuando cumpli cinco años
crecia yo en mi pueblo natal
anhelando lo nuevo y lo extraño
Fue entonces cuando hubo domingo
para una matine infantil
era marzo, era abril
era el color
y era una luz del asombro
ilustrando el amor... el amor
Soy de provincia y por eso tal vez
el seguro de mi alma es tan leve
confieso que bien pasados los dias
volvi al cine tras mi blancanieves
Aun me estremece inmaculada
frente a la infamia y el horror
fue mi primer amor
y fue tambien
la unica excusa
para un "ama y losa" que mientras vivio
dio a blancanieves su leve, su primer amor.

America, te hablo de Ernesto

Con una mano larga
para tocar las estrellas
y una presion de dios en la huella,
paso por tu cintura,
por tu reves y derecho
el curador de hombres estrechos.
Preparando el milagro
de caminar sobre el agua
y el resto de los sueños
de las dolencias del alma,
vino a rajar la noche
un emisario del alba.

Y con voz tan perfecta
que no necesita oido
hizo un cantar que suena a estampido.
En todos los idiomas el emisario
va a verte:
en todos los idiomas
hay muerte.
Aunque lo entierren hondo,
aunque le cambien la cara,
aunque hablen de esperanza
y brille la mascarada,
llegara su fantasma
bien retratado en las balas.

Mientras tanto

Al que le disguste mi sincero afan
de decir la vida en mi cancion,
solo le dire que cuando pueda
colgare mi voz de algun lugar comun,
que cuando pueda dejare mi forma de pensar,
que cuando pueda mi guitarra ira a parar al mar.
Pero mientras tanto,
yo tengo que hablar, tengo que vivir,
tengo que decir lo que he de pensar.
Mientras tanto,
yo tengo que hablar, cantar y gritar
la vida, el amor, la guerra, el dolor.
Y mas tarde
guardare la voz.

Al que se disguste con mi proceder
de esta gran mania de soñar,
solo le dire que cuando pueda
hare un gran bulto de canciones y me ire,
que cuando pueda sere viejo y ya no cantare,
que cuando pueda mi guitarra no acariciare.
Pero mientras tanto,
yo tengo que hablar, tengo que vivir,
tengo que decir lo que he de pensar.
Mientras tanto,
yo tengo que hablar, cantar y gritar
la vida, el amor, la guerra, el dolor.
Y mas tarde
guardare la voz.

Bienvenido seas octubre

Octubre,
octubre había llegado como llega siempre,
mojando la acera de lluvia y paciente,
cargando de sombra las nubes que llevaban brisa,
poniéndole un tono salubre al sabor de la brisa.
Octubre terrible del 62,
llegaste derecho a parar el reloj.
Y no reparaste en que en esta región
tutear a la muerte era ya tradición
y octubre se marchó por donde mismo entró.

Fueron los tiempos duros para el amor,
fueron tiempos de estrellas y soledad,
como un adolescente que abandona la casa paternal
y descubre que tiene el poder de su verdad.

Fueron los tiempos duros de la amistad,
y aprenderlo bien caro nos costó,
pero mucho aprendemos uno y por hoy,
cuando resbala con antifaz
que deja ver el rostro de la ambición
de la prisión.

Octubre,
de nuevo nos muestra su rostro de cuarto menguante,
pero en esta fecha se siente un calor sofocante,
se siente que siempre he crecido destruyendo mitos,
cambiando mil nuevos ciclones con menos amigos.

Ahorita llegamos al 72
y cumple diez años aquella lección
que se une a mis nuevas carencias de Dios
que a veces dan risa a veces dan tos.

¡Oh! bienvenido seas octubre de mi amor.

Preludio a Girón

(Preludio es la primera de tres partes de una obra conjunta que habla de la invasión de Playa Girón. Las otras dos, "Batalla" y "Victoria", fueron compuestas por Eduardo Ramos y Sara González respectivamente.)

El aire toma forma de tornado
y en él van amarrados
la muerte y el amor.
Una columna oscura se levanta
y los niños se arrancan
los juegos de un tirón.
Abuela tus tijeras son rurales
y cortan otros males
pero este viento, no.
Guárdate tu oración, amigo viejo,
e invoca a Peralejo,
que nos viene mejor.

Nadie se va a morir, menos ahora
que esta mujer sagrada inclina el ceño.
Nadie se va a morir, la vida toda
es un breve segundo de su sueño.
Nadie se va a morir, la vida toda
es nuestro talismán, es nuestro manto.
Nadie se va a morir, menos ahora
que el canto de la Patria es nuestro canto.

Delante de la columna, al frente,
donde ha viajado siempre
la mira del fusil,
que hable la fértil puntería,
que esa garganta envía
mi forma de vivir.

Con la muerte todas las cosas ciertas
grabaron una puerta
en el centro de abril.
Con la Patria se ha dibujado
el nombre del alma de los hombres
que no van a morir.

Ay! la marea

La luna está
hinchándole el pecho al mar.
No salgas hoy,
no salgas hoy en tu barco.
No salgas hoy
si no quieres zozobrar,
que el mar está,
que el mar está respirando.

¡Ay! La marea.
¡Ay! Respirando.

Lo que te dé
Lo que te dé para ti
píntalo azul,
píntalo pálido y blando.
Que lo que doy,
que lo que doy una vez,
si no lo doy
por dentro me va acabando.

Fuera de mí
un astro ensaya su luz.
Dentro de mí,
la noche es resplandeciente.

Fuera de mí
un astro ensaya su luz.
Dentro de mí,
el mar se vuelve impaciente.

Todo el mundo tiene su Moncada

Menos mal que existen
los que no tienen nada que perder,
ni siquiera la muerte.
Menos mal que existen
los que no miden que palabra echar,
ni siquiera la última.

Se arriman
a la noche y al día
y sudan
si hay calor y si hay frío se mudan.

No esperan
echar sombra o raíces
pues viven
disparando contra cicatrices.

Escuchan
se proyectan y lloran
debajo
de sus huellas con tanto trabajo.

Se mueren
sin decir de que muerte
sabiendo
que en la gloria también se está muerto.

Menos mal que existen
menos mal que existen
menos mal que existen
para serlo.

Menos mal que existen
los que no tienen nada que perder,
ni siquiera la historia.

Menos mal que existen
los que no dejan de buscarse así
ni siquiera en la muerte
de buscarse así.

Yo te invito a caminar conmigo

Yo voy a amarte sin palabras,
Sin una coma, sin puntuacion.
Quiero sumarte a mi bandada
De cuervos muertos, sin hilacion
Y hacer historia con mis actos llenos
Y repetir la misma escena luego
Para poder decir mañana
No fui malo, ni fui bueno
Estoy en deuda con lo nuevo
Con la verdad, con la aventura y el placer
Siento una rabia que me enfermo
Cuando me dicen lo que debo hacer
Con el oportunismo tengo un duelo
Con las cabezas como el hierro viejo
Y sin embargo estoy amando
Y abro un trllo sobre el fango

Quisiera ahora desgajar
Mi larga rama de palabras
Y echarlas todas a rodar
Sobre las almas de las almas
Y que estallen y que muerdan
Y que sus semillas prendan
Y que todo sea mejor

Yo voy amarte como un puerto
Y como un disco volador
Solo podras cantar conmigo
Pues no hacer, algo mejor
Pero recuerda que yo odio y quiero
Que tengo un prisma de colores ciegos
Y que me ire a soñar a un trueno
de un pais desconocido.

Yo te invito a caminar conmigo.

Al final de la segunda luna

Esta va a ser mi cancion mas sencilla
Que no hablara de nada, que hablara de todo
No es necesario mencionar la vida
Para que se sienta su presencia en los ojos
Al final de la segunda luna
Empece a no hacer nada con las manos
Solo por un momento
Y entonces tuve ganas
De hablar al ancho justo
De la palabra humana
De la palabra humana

Como si no tuviera ningun nombre
Y no existiera historia de los hombres
Mas alla del atavico pasado
Del presente y futuro deseado
Sin nigun compromiso con el mundo
Como si todo fuese este segundo
Cual si todo naciera con mis labios
Cual si todo muriera con mis labios

Ay otra dimension desconocida
Mas fuerte que la muerte y que la vida
Mas sustancial que el mundo y su belleza
Que nace y muere siempre donde empieza
Estar como se esta, como se siente
Es mas claro y mas negro que decirlo
Que tratar de explicarlo
Por eso ya no sigo
Solo quise decir:
Que es tremendo estar vivo
Que es tremendo estar vivo

Que levante la mano la guitarra

Sufrir, ¿que forma tiene, que cabeza?
Al dolor, ¿que matices lo acompañan?
¿Con que ojos nos busca la tristeza?
¿De que color pinto su paz extraña?
¿Como camina la tristeza?

Hable quien conozca su patria.
Quien la define, donde vive,
¿que mujer tuvo esas entrañas?
¿Que quiere de nosotros nuestra sombra?

Que levante la mano la guitarra.

Que duro ha de ser para el poeta

Que duro ha de ser para el poeta llegar al paraiso
mirar para abajo, para arriba y ver que nada pasa
solo que sus libros en pieles estan
encuadernados en la biblioteca fichados de blanco

Que duro ha de ser para el poeta llegar a los infiernos
mirar para arriba o para abajo y ver pasar la gente
buscandole prejuicios y chismes entrelineas
y anecdotas y viajes y tristezas del mismo color

Que duro puede ser para el poeta haber hablado de los rios
cuando llegue el tiempo en que los rios, no sirvan para nada
y cuando los caminos se llenen de andadores
y ya las cosas del poeta no sean, jamas poesia.

Defensa del trovador

Por donde estan los amigos y desconocidos
Que esperaban debajo de mis labios
Los que esperaban sus gritos
Reunidos saliendo por mi unica garganta con agravios
Los que ahora dicen que ya no soy yo
que hago cojines de una cancion.
Los que bien tienen derecho a opinar
pero no saben que rumbo tomar
Los que esperaban sentados en casa
por dos guitarrazos que hicieran temblar

Aquel que espera de mi poesia
con una cuchara bien llena de mi nombre
cuando es que ira a comenzar
a esperar del derecho que tengo a vivir como un hombre.
Pues si mi canto es azul ven traicion
Y si es de piedra tambien hay traicion
Viejos y jovenes creen que un cantor
Es un payaso con diablo y con dios
Pero cantar es dificil porque hay que querer
La verdad mucho mas que la misma cancion

¿Quien va a jugarse la cara,
jugarse las manos,
jugarse la sonrisa y la guitarra?
¿Quien da derecho a aceptar o a negar
que no sean mis propias palabras?
Esos pepillos, ¿que quieren de mi?
Y aquellos viejos, ¿que esperan de mi?
Quien quiera que lo defienda de si
empiezen por defenderse de mi.
Y quien no quiera escuchar se levante
y se marche o me tape la boca sin mas.

Solo me siento sonrisa y me siento tristeza
y me siento pedazo del destino.
Solo me siento saludo y adios
y es preciso que entiendan que todo es producto del camino.
Pues la verdad no ha existido jamas,
todo depende de la hora de hablar.
Y cuando acabe este canto a pensar cada cual
lo que le de su real gana, sea bien o sea mal,
porque si no para que es que se canta
si no es para revolver todo al cantar.

Acerca de los padres

Cuando venia de la escuela
y alguien le quitaba un medio al niño
su padre le pegaba haciendolo salir
Tenia que romperle la cara sin llorar
Si se ponia a dibujar sus casas y soles
le hacia trizas
Los machos juegan a las bolas y a pelear
Buscate un papalote y deja de soñar

No pudo decir que tuvo miedo
No pudo decir que le dolia
No pudo decir que era salvaje lo que hacia
No pudo llorar como pensaba
No pudo pedir ayuda alguna
No pudo sino tragar en seco su amargura.

¿Quien?
¿Quien tiene un hijo en las entrañas?
¿Quien le esta dando el desayuno
para cobrarselo mañana?
¿Quien? ¿Quien? ¿Quien? ¿Quien?
¿Quien juguetea con alquimia?
¿Quien quiere fabricar cerebros
y solo esta sembrando muertos?

Y la erosion le trajo un sexo
Y una presencia ante la vida
Sellados por un fuerte cordon umblical
Pues por su filiacion sexual le juzgaran
Hoy los archivos se desbordan
de sicopatas y prejuicios,
de mutiladas fantasias del horror,
de remendados en la frente y el amor.
De nada le sirve ser amigo,
de nada le sirve ser hermano.
El sexo es el hueso universal del ser humano
Y si eres mujer no pidas ni agua
si cambias de hombre por semana.
El odio te sigue inevitable cama a cama

¿Quien?
¿Quien tiene un hijo en las entrañas?
¿Quien le esta dando el desayuno
para cobrarselo mañana?
¿Quien? ¿Quien? ¿Quien? ¿Quien?
¿Quien juguetea con alquimia?
¿Quien quiere fabricar cerebros
y solo esta sembrando muertos?
¿Quien? ¿Quien? ¿Quien? ¿Quien?
¿Quien? ¿Quien? ¿Quien? ¿Quien?

No vayas a cerrar los ojos

No vayas a cerrar los ojos cuando hagamos el amor
Si somos de pan, de pan de harina ,harina fina
Que verde luce tu silencio que viene de tu pudor
Tu mano buscara mi mano con la vida
Quiero mirarte en el espacio, sonreir
Quiero tener mil aventuras que decir
Y hacerme un traje con tu cuerpo y sucumbir
No, no, no vayas a cerrar los ojos cuando hagamos el amor
Cierra ventanas, que no se vaya tu olor
Desarma el timbre de la puerta, el telefono, el reloj
Que nada suene mas que un beso por favor
Sabanas blancas van volando sobre el mar
Niñas y niños se disponen a jugar
Cuerpos oscuros se desvisten para amar
No, no, no vayas a cerrar los ojos cuando hagamos el amor
Quiero colores de pupilas y emocion
Suelta tu pelo en abanicos sobre el blanco de la tela
Suelta el espiritu a sentir y ve que vuela
Yo soy capaz de algo especial por verte asi
Con tu sonrisa de temblor llegando aqui
Dejar la luz del sol abierta para mi
No, no vayas a cerrar los ojos cuando hagamos el amor
Piensa que es tarde para vivir del ayer
No te acostumbres con las mañas tan cristianas del pudor
Entrega el beso y abre brazos y al placer
Van a decir que pornografico sentir
Pero ellos mismo nos hicieron ser asi
Mientras discuten ven y desabrochate hasta la vida
Si desabrochate la vida ,no, no te me dejes nada encima
Si desabrochate la vida ,ah, no te me dejes nada encima
No te me dejes nada encima

Que distraccion

Hoy mis ojos se van en el polvo del fondo
de un rio que va a todo correr,
como si el amor, como todo en mi,
no fuera a pasar.
¡Que distraccion!

Mi guitarra que esta tras la vieja ventana
de palidecer, ve un pedazo de luz
y aleteando esta desde su prision.
Casi se me va.
¡Que distraccion!

Que distancia, mi amor, de mi a la vida,
que callada cancion me llama, vencida.
Soy un viejo que duerme entre sus losas,
soy un niño que sueña tantas cosas.

Que distancia, mi amor,
que distraido estoy
por buscar, por creer.
Asi soy.

En la espuma que esta desnudando la playa,
fundiendose al mar, se desliza una flor
que era para mi.
Me la arrebato el viento y la sal.

Que lamentable distraccion,
que irreparable distraccion,
que imperdonable distraccion,
que distraido estoy.

Me va la vida en ello

Cierto que huí de los fastos y los oropeles
y que jamás puse en venta ninguna quimera
siempre evité ser un súbdito de los laureles
porque vivir era un vertigo y no una carrera

Pero quiero que me digas amor
que no todo fue naufragar
por haber creido que amar era el verbo mas bello
dimelo, me va la vida en ello
me va la vida en ello

quiero que me digas amor
que no todo fue naufragar
por haber creido que amar
era el verbo mas bello

dimelo,

me va la vida en ello

Cierto que no prescindí de ningun laberinto
que amenazare como un callejon sin salida
ante otro mas de lo mismos creyendo en lo distinto
porque vivir era busqueda y no una guarida

pero, quiero que me digas amor ......

Cierto que cuando aprendi que la vida era en serio
quise quemarla deprisa jugando con fuego
y me abraze defendiendo mi propio criterio
pero quiero q me digas amor.. .

pero quiero qur me digas amor
que no todo fue naufragar
por haber creido que mar
era el verbo mas bello

dimelo

quiero que me digas amor
que no todo fue naufragar
por haber creido que amar

Mano a Mano

Pequeña serenata diurna

Vivo en un país libre
cual solamente puede ser libre
en esta tierra, en este instante
y soy feliz porque soy gigante.
Amo a una mujer clara
que amo y me ama
sin pedir nada
—o casi nada,
que no es lo mismo
pero es igual—.
Y si esto fuera poco,
tengo mis cantos
que poco a poco
muelo y rehago
habitando el tiempo,
como le cuadra
a un hombre despierto.
Soy feliz,
soy un hombre feliz,
y quiero que me perdonen
por este día
los muertos de mi felicidad.

Te doy una canción

Cómo gasto papeles recordándote
Cómo me haces hablar en el silencio
Y cómo no te me quitas de las ganas
Aunque nadie me vea nunca contigo

Y cómo pasa el tiempo
Que de pronto son años
Sin pasar tú por mí
Detenida

Te doy una canción
Si abro una puerta
Y de las sombras sales tú

Te doy una canción
De madrugada
Cuando más quiero tu luz

Te doy una canción
Cuando apareces
el misterio del amor

Y si no lo apareces
No me importa
Yo te doy una canción

Si miro un poco afuera
Me detengo
La ciudad se derrumba
Y yo cantando

La gente que me odia
Y que me quiere
No me va a perdonar
Que me distraiga

Creen que lo digo todo
Que me juego la vida
Porque no te conocen
Ni te sienten

Te doy una canción
Y hago un discurso
Sobre mi derecho a hablar

Te doy una canción
Con mis dos manos
Con las mismas de matar

Te doy una canción
Y digo: Patria
Y sigo hablando para ti

Te doy una canción
Como un disparo, como un libro
Una palabra, una guerrilla
Como doy el amor

¿Qué hago ahora?

¿Dónde pongo lo hallado?
En las calles, los libros
La noche, los rostros
En que te he buscado

¿Dónde pongo lo hallado?
En la tierra, en tu nombre
En la Biblia, en el día
Que al fin te he encontrado

¿Qué le digo a la muerte tantas veces llamada a mi lado
Que al cabo se ha vuelto mi hermana?

¿Qué le digo a la gloria vacía de estar sano
Haciéndome el triste, haciéndome el lobo?

¿Qué le digo a los perros que se iban conmigo
En noches pérdidas de estar sin amigos?

¿Qué le digo a la luna que creí compañera
De noches y noches sin ser verdadera?

¿Qué hago ahora contigo?
Las palomas que van a dormir a los parques
Ya no hablan conmigo

¿Qué hago ahora contigo?
Ahora que eres la luna, los perros
Las noches, todos los amigos

Unicornio

Mi unicornio azul ayer se me perdió,
pastando lo deje y desapareció.
Cualquier información bien la voy a pagar.
Las flores que dejó
no me han querido hablar.

Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
no sé si se me fue,
no sé si extravió,
y yo no tengo más
que un unicornio azul.
Si alguien sabe de él,
le ruego información,
cien mil o un millón
yo pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

Mi unicornio y yo
hicimos amistad,
un poco con amor,
un poco con verdad.
Con su cuerno de añil
pescaba una canción,
saberla compartir
era su vocación.

Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
y puede parecer
acaso una obsesión,
pero no tengo más
que un unicornio azul
y aunque tuviera dos
yo solo quiero aquel.
Cualquier información
la pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

El necio

Para no hacer de mi ícono pedazos,
para salvarme entre únicos e impares,
para cederme un lugar en su Parnaso,
para darme un rinconcito en sus altares.
me vienen a convidar a arrepentirme,
me vienen a convidar a que no pierda,
mi vienen a convidar a indefinirme,
me vienen a convidar a tanta mierda.

Yo no se lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino.
Yo me muero como viví.

Yo quiero seguir jugando a lo perdido,
yo quiero ser a la zurda más que diestro,
yo quiero hacer un congreso del unido,
yo quiero rezar a fondo un hijonuestro.
Dirán que pasó de moda la locura,
dirán que la gente es mala y no merece,
más yo seguiré soñando travesuras
(acaso multiplicar panes y peces).

Yo no se lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino.
Yo me muero como viví.

Dicen que me arrastrarán po sobre rocas
cuando la Revolución se venga abajo,
que machacarán mis manos y mi boca,
que me arrancarán los ojos y el badajo.
Será que la necedad parió conmigo,
la necedad de lo que hoy result anecio:
la necedad de asumir al enemigo,
la necedad de vivir sin tener precio.

Yo no se lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino.
Yo me muero como viví.

Ojalá

Ojalá que las hojas no te toque el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabé la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

Monólogo

Favor, no se molesten,
que pronto me estoy yendo;
no vine a perturbarles
y menos a ofenderlos.
Vi luz en las ventanas
y oí voces cantando
y, sin querer, ya estaba tocando.
Yo también me alegraba
entre amigos y cuerdas,
con licores y damas,
mas ¿de eso quien se acuerda?
Una vez fui famoso,
siempre andaba viajando:
aquí traigo una foto,
actuando.

Me recordaron tiempos
de sueños e ilusiones.
Perdonen a este viejo,
perdonen.

Ya casi me olvidaba
pero, para mañana,
van a dar buen pescado,
hoy nos llegaron papas
y verduras en latas
al puesto del mercado.
En cuanto llegue y coma
me voy para la zona,
por lo de la basura.
Como la noche avanza
los dejo con la danza,
el canto y la cultura.

Disculpen la molestia,
ya me llevo mi boca.
A mi edad la cabeza
a veces se trastoca.
En la alegría de ustedes
distinguí mis promesas
y todo me parece
que empieza.
Favor, no se molesten,
que casi me estoy yendo;
no quise perturbarles
y menos ofenderlos.
Vi luz en las ventanas
y oí voces cantando
y, sin querer, ya estaba soñando.
Vivo en la vieja casa
de la bombilla verde.
Si por allí pasaran,
recuerden.

Mariposas

Esta primavera

La primavera se demora tanto
que voy a olvidar que estuvo ayer,
cuando regrese su emoción de árbol
no me acordaré de florecer.

Confundiré tus senos con su trino
y en vez de cantar te besaré
tu cuerpo me parecerá un suicidio
y de fecundarlo moriré.

Jamás sabré si soy dichoso
si maravilloso o si terrible,
y no sabré lo que termina
o recién camina o lo imposible.

Esta primavera puede hacerme enloquecer.

Y tantos huesos chocarán

Veré los gallos esconderse,
las palabras reducirse,
las miradas apagarse,
todo eso...

Veré una piedra humedecerse,
las cenizas calentarse,
los silencios acusarse,
todo eso,
y aun más.

Cuando se llegue al tiempo de la vida
y haya un segundo para detenerse
y nos sentemos con igual frescura
que las piedras de un arroyo viejo.
Cuando juzguemos hazaña por hazaña,
sin otros vicios que no sea lo cierto
ya la guitarra será blanca y negra
llena de humo en el extremo firme.

Y tantos huesos chocarán, rugiendo,
desmembrando el alma para siempre.

Veré los mitos desnudarse
con su banda descompuesta
por un golpe de cabeza
todo eso...

Veré los pájaros alzarse
en vuelo raso sobre el polvo
descargando sus gargantas
todo eso,
y mucho más.

Cuando las voces del clamor guardado
sean el ruido natural del mundo.
Cuando se junte el pie con la cabeza
pese a la biología persistente
y cada casa sea un cayo verde,
como una torre para todo el mundo,
y en mí repose una cabeza hermosa
larga y redonda como un buen océano.

Y tantos huesos chocarán, rugiendo,
desmembrando el alma para siempre.
Para siempre,
para siempre.

Como quien dice

Hoy volví a bailar contigo
volví a enseñarte mis amigos,
regresé sin ton ni son.

Luego vi en el pensamiento
a este verano en que te vi,
de nuevo me senté contento
y agotado junto a ti.

Hoy estuve en la mañana
de cantos de sinsontes,
de sol en la ventana,
de amanecer de montes,
de sábanas saciadas.

Hoy volví a tener destino
del torpe caminante,
de sueños enemigos,
de idioma navegante,
de rey de mendigos,
de rey y de mendigo.

Hoy volví de entre los muertos
silbando extraño tu canción,
tirando notas y recuerdos
como quien dice un adiós.

Días y flores

Si me levanto temprano,
fresco y curado,
claro y feliz,
y te digo: «voy al bosque
para aliviarme de ti»,
sabe que dentro tengo un tesoro
que me llega a la raíz.
Si luego vuelvo cargado
con muchas flores
(mucho color)
y te las pongo en la risa,
en la ternura, en la voz,
es que he mojado en flor mi camisa
para teñir su sudor.
Pero si un día me demoro, no te impacientes,
yo volveré más tarde.
Será que a la más profunda alegría
me habrá seguido la rabia ese día:
la rabia simple del hombre silvestre,
la rabia bomba —la rabia de muerte—,
la rabia imperio asesino de niños,
la rabia se me ha podrido el cariño,
la rabia madre por dios tengo frío,
la rabia es mío —eso es mío, sólo mío—,
la rabia bebo pero no me mojo,
la rabia miedo a perder el manojo,
la rabia hijo zapato de tierra,
la rabia dame o te hago la guerra,
la rabia todo tiene su momento,
la rabia el grito se lo lleva el viento,
la rabia el oro sobre la conciencia,
la rabia —coño— paciencia paciencia.

La rabia es mi vocación.

Si hay días que vuelvo cansado,
sucio de tiempo,
sin para amor,
es que regreso del mundo,
no del bosque, no del sol.
En esos días,
compañera,
ponte alma nueva
para mi más bella flor.

Olivia

Olivia despertó por la mañana
como suele hacer la gente
más o menos con el sol.

Era un sábado más en su ventana,
era otra invitación para la suerte,
era otra semejanza del amor
con que trenzaba hijas y calor
con la soledad,
era la soledad,
salía el sol.

Olivia en su península poblada
por la lentitud del día,
por el tiempo sin hacer.

Sobre su condición iba parada
como una diosa de la luna fría
que las estrellas quiere conocer
y da una piedra errante de comer
con su soledad,
era la soledad,
y vio llover.

Olivia no sabía que la noche
tiende puentes de aguacero
para llegar a su umbral.

Olivia no sabía que hay un coche
y un precipicio al borde del cochero
y oyó decir que un astro guía en el mar
y salió de su isla a caminar
con su soledad,
era la soledad,
y oyó cantar.

Tu sonrisa ha cambiado

El polvo y tiempo acumulados
sobre tu esperanza
se olvidaron de ser.
Se han ido fugando
de tus ojos
dándole el sitio luces
propias de una mujer.

Por eso
tu sonrisa ha cambiado
algo en este invierno
que ya no pasará
sin luz
-como todos los inviernos-
tenaz
-como todos los inviernos-
fugaz
-como todos los inviernos-
estás desafiando la ciudad.
Aquella señora
que hace bien el papel
al manso marido
que despierta a las seis
y al tonto reloj

No sabes cuanto de subversivo
vive en una sonrisa
que no quiere comprar
y cuanto de muerte hacia el pasado
que se incrusta en los dedos
cual resto de humedad.

La historia
choca contra tu saya
y se hacen remolinos
que huyen del amor,
como se dice que huyen los demonios
de las estancias crueles para el odio.
Bendita está tu risa.
Amén.

Al final de la segunda luna

Esta va a ser mi canción mas sencilla
Que no hablará de nada, que hablará de todo
No es necesario mencionar la vida
Para que se sienta su presencia en los ojos
Al final de la segunda luna
Empecé a no hacer nada con las manos
Sólo por un momento
Y entonces tuve ganas
De hablar al ancho justo
De la palabra humana
De la palabra humana

Como si no tuviera ningún nombre
Y no existiera historia de los hombres
Mas allá del atávico pasado
Del presente y futuro deseado
Sin ningún compromiso con el mundo
Como si todo fuese este segundo
Cual si todo naciera con mis labios
Cual si todo muriera con mis labios

Ay otra dimensión desconocida
Más fuerte que la muerte y que la vida
Más sustancial que el mundo y su belleza
Que nace y muere siempre donde empieza
Estar como se está, como se siente
Es más claro y más negro que decirlo
Que tratar de explicarlo
Por eso ya no sigo
Sólo quise decir:
Que es tremendo estar vivo
Que es tremendo estar vivo

Derecho humano

Pido que no me miren bien,
pido que no me miren mal.
Yo pido, pues, que no me admiren
yo pido, pues, que no me sigan
que sólo estoy cantando un poco
por cantar.
Pido una noche bien sencilla,
pido una noche bien humilde
para mí.
Pido una noche bien pequeña
para estar
solo.

Quién me lo iba a decir
cuando buscaba junto al mar
caracoles de dolor.
Si me llegan a conocer
por aquel tiempo
¡Ay, de mí!
Hubiera sido hazmerreír
y no yo.
Y todo es culpa de mis manos
-no han visto de cerca mis manos-
aún son de metal
duro y blando como yo.

Quién quiere hoy venirme a ver,
quién quiere sentirme dormir,
quién me quiere conocer,
quién me va a decir que me conoce
y pondrá sus manos al fuego
para quemarse hasta el recuerdo.

Quién quiere feria con desastre,
quién quiere un beso del recelo,
quién quiere más
y me deja luego en paz.
Ya.

Qué esperan del hombre inferior,
qué esperan del hombre común
que no sabe del amor.
Si sólo somos espejismos
resumen en efervescencia,
besos prohibidos a la puerta del sol.
Qué esperan, pues, de una sombrilla
con colores de pesadilla.
Fuera de mí
y no miren para atrás.
Fuera de aquí
y no miren para mí.
Más.

Viñeta

Hablo del fondo del agua de un charco
que está estancada en la calle común
a ese arco iris de aceite de autos
después de la lluvia que vino del sur.

Un remolino levanta unas hojas
que desaparecen muy verdes aún
y una silueta en silencio que va
llena de sombras de sí.

Pasa la calle, detiene su andar
en la vidriera de un viejo almacén
y los libros viejos parecen querer
arrastrarle muy dentro del polvo, y después
cruza otra calle y se vuelve a parar
frente a un viejo florero con flores de sal.

Va a respirarlas y cuenta se da
que son flores sintéticas, ríe y se va,
y esa silueta en silencio que va
llena de sombras de sí,
va penetrando en el atardecer
bajo su cielo que insiste en llover.

Sin hijo ni arbol ni libro

¿Quién lo ayuda a ir al cielo?, por favor
¿Quién puede asegurarle la otra vida?
Apiádense del hombre que o tuvo
Ni hijo, ni árbol, ni libro

Sé quien pasó la vida maldiciendo
Recorriendo en silencio viejas calles
De mujer en mujer como un mendigo
Sin hijo, ni árbol, ni libro
Sin hijo, ni árbol, ni libro
Los hombres sin historia son la historia
Grano a grano se forman largas playas
Y luego viene el viento y las revuelve
Borrando las pisadas y los nombres
Sin hijo, ni árbol, ni libro

Quiero un día saber que un guardaparques
Se sentaba cansado en algún banco
Pobre hombre de arena, campesino
Borracho de las sombras de mi calle
Sin hijo, ni árbol, ni libro

Díganlo todo un día alguna vez
Cuando no haya miserias y desastres
Apiádense del hombre que no tuvo
Ni hijo, ni árbol, ni libro

El que apretó una tuerca con acierto
El que dijo de pronto una palabra
El que no le importaba ser un hombre
Sin hijo, ni árbol, ni libro
Sin hijo, ni árbol, ni libro

Sueño valseado

Una vez me entretuve con un sueño
lo tomé, lo solté, le dimos vueltas,
lo aprendí, me lo puse, fui su dueño,
y pensé que era cosa ya resuelta.

Y soñando que un sueño era mi traje
comencé la canción, la poesía,
y aquel sueño aprendió todo el mundo de mí
e iba yo sin saber que él sabía, que él sabía.

Y así fui, por la tierra, por los mares,
por los cielos, las noches y los días,
los amores, los templos y los bares,
así fui con mi sueño que sabía.

Y aquel sueño que yo soñaba puesto
comenzó a soñar que él me soñaba
y un buen día aprendí todo el mundo de él.
y ahora somos pareja en la sala
e inventamos un vals que bailamos para soñar.

Sueño que bailo con mi vals,
y el sueño bailando que con su hombre
bailando va.
Sueño y soy sueño, soy vals
que viene y va,
que viene y va.

Alguien

Alguien se vuelve sobre mi quejosa soledad,
algún respiro alguien me da con despreocupación.
Forcado sobre mis papeles no he reparado, viene un alguien que se va...

Alguien es sólo un buen objeto,
una mirada, un buen recuerdo,
a veces es un candil,
o un camisón de dormir,
una cigarra un nuevo cielo,
una palabra desde lejos.
alguien lo es todo a la vez
y todo pasa después.

Mas yo sé que alguien me buscó tanteando un baño gris,
Yo sé que alguien suavizó mi forma de vivir.
Y esta querida tempestad que en mi bolsillo va sufriendo por la luz.

Alguien es sólo un buen objeto,
una mirada, un buen recuerdo,
a veces es un candil,
o un camisón de dormir,
una cigarra un nuevo cielo,
una palabra desde lejos.
alguien lo es todo a la vez
y todo pasa después.

Mariposas

Hoy viene a ser como la cuarta vez que espero
desde que sé que no vendrás más nunca
he vuelta a ser aquel caudal del aguacero
que hizo casi legal su abrazo a tu cintura
y tu apareces por mi ventana
suave y pequeña, con alas blancas
yo ni respiro pra que duermas
y no te vayas.

Qué maneras más curiosas
de recordar tiene uno.
Qué maneras más curiosas
Hoy recuerdo mariposas
que ayer sólo fueron humo
Mariposas, mariposas,
que emergieron de lo oscuro
bailarinas silenciosas.

Tu tiempo es ahora una mariposa
navecita blanca, delgada, nerviosa
Siglos atrás inundaron un segundo
debajo del cielo, encima del mundo

Así eras tú en aquella tarde, divertida
Así eras tú de furibunda compañera
Eras como esos días en que eres la vida
y todo lo que tocas se hace primavera
¡Ay mariposa!, tu eres el alma
de los guerreros que aman y cantan
y eres el nuevo ser que hoy se asoma
por mi garganta.

Qué maneras más curiosas
de recordar tiene uno.
Qué maneras más curiosas
Hoy recuerdo mariposas
que ayer sólo fueron humo
Mariposas, mariposas,
que emergieron de lo oscuro
bailarinas silenciosas.

Tu tiempo es ahora una mariposa
navecita blanca, delgada, nerviosa
Siglos atrás inundaron un segundo
debajo del cielo, encima del mundo

Quien tiene viejo el corazón

Dejando su lugar
entre las cosas que se dan amor,
quien tiene viejo el corazón
se va.

Huye a su habitación
llevándose lo que jamás llegó,
lo que ya nunca llegará:
su amor.

Hasta las altas sombras de la noche
la luz de su ventana brilla en vela.
La madrugada, que bien lo conoce,
dice que todo el tiempo sólo espera.

Van la luna y su corte a su guarida.
Canta de horror un pájaro en la güira.
Mira el gato con ojo incandescente.
Se siembra más el corazón de muerte.

La luna saca allí todos sus dientes
con una claridad indiferente.
La luna, la culpable, la viajera,
la luna de una muerta primavera.

Hasta las altas sombras de la noche
la luz de su ventana brilla en vela.
La madrugada, que bien lo conoce,
dice que todo el tiempo sólo espera.

Mujeres

Aceitunas

Tus piernas de 3 a 6 de la tarde
En la memoria de pronto me arden
Y cuando quiero aliviar mi locura
Sólo me calma comer aceitunas

Una aceituna mordida le ha
Vuelto la vida a todo tu sabor
Maravillado, respiro y siento tu olor

O yo deliro, o me corta tu filo
Hasta el límite de la ilusión
Como despacio, y alargo el espacio
Entre el beso inicial y el de adiós

Una aceituna mordida le ha
Vuelto la vida a todo tu sabor
Maravillado, respiro y siento tu olor

Y aquí me tienes, bien aferrado
A la semilla, cómo colgando de ti

Tus piernas de 3 a 6 de la tarde
En la memoria de pronto me arden
Y cuando quiero aliviar mi locura
Sólo me calma comer aceitunas

Río

Hoy se que no hay nada imposible
Anoche supe la verdad
Creí a mi alma inservible
Pero era cansancio vulgar, nada más

Tú eres un don de la brisa
Un ser de la resurrección
Un pájaro con una risa
Capaz de arrastrar a la noche hasta el sol

Río, río, río
Río de verdad
Como un animal
Que ha sido puesto en libertad

Río
Me dejo ir en mano alegre, voy previendo
Porque mañana, a lo mejor, hay un entierro
Y una mordida de pantera en lo más mío

Río
Y no es un desafío
A la vida del sueño
Es que vivo camino al cementerio

Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol

Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol
Hoy quisiera estrechar mi ciudad sumergida
Boca de los corales, alma de las esponjas
Dureza de las piedras que se encuentran a veces
Ojos de las estrellas de mar y los peces

Hoy te quiero cantar más allá
Más allá de donde ha de llegar la canción

¿Cómo voy a cambiarle el color a una ola?
¿Qué se puede querer, si todo es horizonte?
¿Qué le voy a enseñar a la suma del viento?
¿Qué le puedo objetar a una noche estrellada
Con mi vela amarilla y mi proa emparchada?

Hoy te quiero cantar más allá
Más allá de donde ha de llegar la canción

Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol
Cada rizo del suelo es un sueño contado
Algo como un recuerdo, una imagen, un beso
Y en la espalda del día se queda ese algo
Hoy no quiero estar lejos de la casa y el árbol

Hoy te quiero cantar más allá
Más allá de donde ha de llegar la canción

Mujeres

Me estremeció la mujer que empinaba a sus hijos
Hacia la estrella de aquella otra madre mayor
Y como los recogía del polvo teñidos
Para enterrarlos debajo de su corazón

Me estremeció la mujer del poeta, el caudillo
Siempre a la sombra y llenando un espacio vital
Me estremeció la mujer que incendiaba los trillos
De la melena invencible de aquel alemán

Me estremeció la muchacha
Hija de aquel feroz continente
Que se marchó de su casa
Para otra de toda la gente

Me han estremecido un montón de mujeres
Mujeres de fuego, mujeres de nieve

Pero lo que me ha estremecido
Hasta perder casi el sentido
Lo que a mi más me ha estremecido
Son tus ojitos, mi hija, son tus ojitos divinos

Me estremeció la mujer que parió once hijos
En el tiempo de la harina y un kilo de pan
Y los miró endurecerse mascando carijos
Me estremeció porque era mi abuela además

Me estremecieron mujeres
Que la historia anotó entre laureles
Y otras desconocidas, gigantes
Que no hay libro que las aguante

Me han estremecido un montón de mujeres
Mujeres de fuego, mujeres de nieve

Pero lo que me ha estremecido
Hasta perder casi el sentido
Lo que a mi más me ha estremecido
Son tus ojitos, mi hija, son tus ojitos divinos

En estos días

En estos días
En estos días, todo el viento del mundo sopla en tu dirección
La osa mayor corrige la punta de su cola
Y te corona con la estrella que guía: la mía

Los mares se han torcido con no poco dolor hacia tus costas
La lluvia dibuja en tu cabeza la sed de millones de árboles
Las flores te maldicen muriendo, celosas

En estos días no sale el sol, sino tu rostro
Y en el silencio, sordo del tiempo, gritan tus ojos
¡Ay!, de estos días terribles
¡Ay!, de lo indescriptible

En estos días no hay absolución posible para el hombre
Para el feroz, la fiera que ruge y canta ciega
Ese animal remoto que devora y devora primaveras

En estos días no sale el sol, sino tu rostro
Y en el silencio, sordo del tiempo, gritan tus ojos
¡Ay!, de estos días terribles
¡Ay!, del nombre que lleven
¡Ay!, de cuantos se marchen
¡Ay!, de cuantos se queden

¡Ay!, de todas las cosas
Que hinchan este segundo
¡Ay!, de estos días terribles
Asesinos del mundo

Ya no te espero

Ya no te espero
Llegarás, pero más fuerte
Más violenta la corriente
Dibujándose en el suelo
De mi pecho, de mis dedos
Llegarás con mucha muerte

Ya no te espero
Ya eché abajo ayer mis puertas
Las ventanas bien despiertas
Al viento y al aguacero
A la selva, al sol, al fuego
Llegarás a casa abierta

Ya no te espero
Ya es el tiempo que fascina
Ya es bendición que camina
A manos del desespero
Ya es bestia de los potreros
Saltando a quien la domina

Ya no te espero
Ya estoy regresando solo
De los tiempos venideros
Ya he besado cada plomo
Con que mato y con que muero
Ya se cuándo, quién y cómo

Ya no te espero
Ya he liberado a tu patria
Hija de una espera larga
Ya hay un primero de enero
Que funda a sus compañeros
Con la sed de mi garganta

Ya no te espero
Porque de esperarte hay odio
En un noche de novios
En los hábitos del cielo
En madre de un hijo ciego
Ya soy ángel del demonio

Ya no te espero

¿Qué hago ahora?

¿Dónde pongo lo hallado?
En las calles, los libros
La noche, los rostros
En que te he buscado

¿Dónde pongo lo hallado?
En la tierra, en tu nombre
En la Biblia, en el día
Que al fin te he encontrado

¿Qué le digo a la muerte tantas veces llamada a mi lado
Que al cabo se ha vuelto mi hermana?

¿Qué le digo a la gloria vacía de estar sano
Haciéndome el triste, haciéndome el lobo?

¿Qué le digo a los perros que se iban conmigo
En noches pérdidas de estar sin amigos?

¿Qué le digo a la luna que creí compañera
De noches y noches sin ser verdadera?

¿Qué hago ahora contigo?
Las palomas que van a dormir a los parques
Ya no hablan conmigo

¿Qué hago ahora contigo?
Ahora que eres la luna, los perros
Las noches, todos los amigos

Te doy una canción

Cómo gasto papeles recordándote
Cómo me haces hablar en el silencio
Y cómo no te me quitas de las ganas
Aunque nadie me vea nunca contigo

Y cómo pasa el tiempo
Que de pronto son años
Sin pasar tú por mí
Detenida

Te doy una canción
Si abro una puerta
Y de las sombras sales tú

Te doy una canción
De madrugada
Cuando más quiero tu luz

Te doy una canción
Cuando apareces
el misterio del amor

Y si no lo apareces
No me importa
Yo te doy una canción

Si miro un poco afuera
Me detengo
La ciudad se derrumba
Y yo cantando

La gente que me odia
Y que me quiere
No me va a perdonar
Que me distraiga

Creen que lo digo todo
Que me juego la vida
Porque no te conocen
Ni te sienten

Te doy una canción
Y hago un discurso
Sobre mi derecho a hablar

Te doy una canción
Con mis dos manos
Con las mismas de matar

Te doy una canción
Y digo: Patria
Y sigo hablando para ti

Te doy una canción
Como un disparo, como un libro
Una palabra, una guerrilla
Como doy el amor

Cierta historia de amor

Yo era un muchacho tranquilo
Hasta que di con mi sueño más dorado
Que era una mujer algo mayor que yo
Ella tenía 35 y yo 18 para mi favor
(Favor dudoso)

Empezó por regalarme
Dos camisas y un vestido
Para que yo se los diera a mi mamá
A eso le siguió una lluvia de pequeños regalitos para mí
(Para mí entierro)

Hasta me froté las manos
Cuando supe que vivía sola
Desde que por fin se divorcio
Y en su casa hice meriendas, comidas y desayunos hasta engordar
(Casi reviento, como verán)

Lo tenía todo, y me puse ocioso
Me pasaba el día de la lectura al amor
¿Qué quiere mi dueño? ¿Qué quiere mi encanto?
Me decía con voz azucarada si me iba a mover

Mi amigos comentaban
Que yo si eran un bárbaro del diablo
Y la fama de conquistador nació
Las pepillas me buscaban, yo me pellizcaba el brazo para ver
(Si era soñando)

Aprendí, de un buen amigo
A pegarle a mi mujer
A llevar los pantalones, como es la tradición
Y ella iba a mi trabajo, para sorprenderme en algo ilegal
(Era normal)

Me di cuenta que las cosas
Ya no estaban es su sitio
Cuando me empezó a coser la ropa encima, al salir
Después vino la algazara, las denuncias y los llantos al dormir
(Y pasó el tiempo)

Decidí dejarla cuando una noche
Desperté y la vi que se lanzaba sobre mí
Con unas tijeras de podar sus matas
Mientras me juraba que no iba a ver a otra mujer jamás

Me puse las botas y salí corriendo
Entre amenazas que no puedo repetir
Me puse las botas y salí corriendo
Sin sueños dorados, pero a salvo el honor

Y nada más

Esta extraña tarde
desde mi ventana
Trae la brisa vieja
de por la mañana

No hay nada aquí:
sólo unos días que se aprestan a pasar,
sólo una tarde en que se puede respirar
un diminuto instante inmenso en el vivir.
Después mirar la realidad
Y nada más, y nada más.

Ahora me parece
que hubiera vivido
Un caudal de siglos
por viejos caminos

No hay nada aquí:
sólo unos días que se aprestan a pasar,
sólo una tarde en que se puede respirar
un diminuto instante inmenso en el vivir.
Después mirar la realidad
Y nada más, y nada más.

Esto no es una elegía

Tú me recuerdas el prado de los soñadores
El muro que nos separa del mar, si es de noche
Tú me recuerdas sentada, ciertos sentimientos
Qué nunca se sabe que traen en las alas
Si vivos o muertos, si vivos o muertos

Me quito el rostro y lo doblo encima del pantalón
Si no he de decir tu nombre, si ajeno se esconde
No quiero expresión
Suelen mis ojos tener como impresos sus sueños, risueños

Tú me recuerdas las calles de La Habana Vieja
La Catedral sumergida en su baño de tejas
Tú me recuerdas las cosas, no se, las ventanas
Donde los cantores nocturnos cantaban
Amor a La Habana, amor a La Habana

Esto no es una elegía, ni es un romance, ni un verso
Más bien una acción de gracias
Por darle a mis ansias razón para un beso
Una modesta corona encontrada en la aurora

Tú me recuerdas el mundo de un adolescente
Un seminiño asustado, mirando a la gente
Un ángel interrogado, un sueño acostado
La maldición, la blasfemia de un continente
Y un poco de muerte, y un poco de muerte

¿A donde van?

¿A donde van las palabras que no se quedaron?
¿A donde van las miradas que un día partieron?
¿Acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón?
¿O se acurrucan, entre las endijas, buscando calor?
¿Acaso ruedan sobre los cristales, cual gotas de lluvia que quieren pasar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo? ¿acaso se van?
¿Y a donde van? ¿a donde van?

¿En que estarán convertidos mis viejos zapatos?
¿A donde fueron a dar tantas hojas de un árbol?
¿Por donde están las angustias, que desde tus ojos saltaron por mí?
¿A donde fueron mis palabras sucias de sangre de abril?
¿A donde van ahora mismo estos cuerpos, que no puedo nunca dejar de alumbrar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo? ¿acaso se van?
¿Y a donde van? ¿a donde van?

¿A donde va lo común, lo de todos los días?
¿El descalzarse en la puerta, la mano amiga?
¿A donde va la sorpresa, casi cotidiana del atardecer?
¿A donde va el mantel de la mesa, el café de ayer?
¿A donde van los pequeños terribles encantos que tiene el hogar?
¿Acaso nunca vuelven a ser algo? ¿acaso se van?
¿Y a donde van? ¿a donde van?

Oh melancolía

Con un poco de amor

Con un poco de amor sobrevivo,
sobrevivo pecado, castigo.
Con un poco de amor yo me salvo,
sólo un poco de amor y soy algo.

Con un poco de amor tanto me enriquecí
que gastaba y siempre quedaba mi poco de amor.

Con un poco de amor me levanto
a mi diario de sed y de espanto.
Con un poco de amor yo progreso
canto himnos, me odian, voy preso.

Con un poco de amor tanto me enriquecí
que gastaba y siempre quedaba…

Con un poco de amor fue tejida mi piel
y el cincel de mis huesos fue un poco de amor.
Con un poco de amor soy yo mismo,
soy tú, soy aquel.

Con un poco de amor deberé continuar
a pesar de que sumo mil pocos de amor
Con un poco de amor
trabajando por un poco más.

Con un poco de amor sobrevivo
sobrevivo pecado, castigo.
Con un poco de amor yo me salvo,
sólo un poco de amor y soy algo.

Con un poco de amor tanto me enriquecí
que gastaba y siempre quedaba mi poco de amor.

Yo soy de donde hay un río

Yo soy de donde hay un río,
de la punta de una loma,
de familia con aroma
a tierra, tabaco y frío.
Soy de un paraje con brío
donde mi infancia surtí
y cuando después partí
a la ciudad y la trampa
me fui sabiendo que en Tampa
mi abuelo habló con Martí.

Supo la gran aventura,
supo la estación más triste,
supo el dolor que se viste
de redención la cintura;
supo la traición más dura,
luego el silencio, el rumor,
luego el murmullo, el clamor,
y al fin supo del aullido,
y del último estallido
mi abuelo supo el amor.

Así lo sé, porque quiero echarme
en su misma fosa,
sin oración y sin losa,
hueso con hueso viajero;
lo sé como el aguacero
sabe que acaba en la orilla;
lo sé como sé su silla,
su cuchillo, su mascada,
y su corona nevada,
cual sé también su rodilla.

Cuando yo era un enano

Cuando yo era chiquito todo quedaba cerca cerquita,
para llegar al cielo no más bastaba una subidita.
El sueño me alcanzaba para ir tan lejos como quería,
cuando yo era chiquito yo si podía, yo si podía.

Libertad, libertad, libertad para mi niño.
Libertad, libertad, libertad, libertad.

Cuando yo era vejigo me iba p'al río porque era hermoso,
aunque estaba prohibido por peligroso, por peligroso.
Como jagüey y ceiba, como la palma y la yadruma.
Cuando yo era vejigo yo era del monte y soñaba espuma.

Libertad, libertad, libertad para mi niño.
Libertad, libertad, libertad, libertad.

Cuando yo era un enano viví pasiones tan memorables
con los zapatos rotos y la sonrisa menos amable.
Tierra bajo las uñas, manos sin pena tocando mundo
cuando yo era un enano era profundo, era profundo.

Eva

Eva no quiere ser para Adán
la paridora pagada con pan.
Eva prefiere también parir,
pero después escoger donde ir.
Por eso adquiere un semental
y le da uso sin dudas normal.
Eva cambio la señal.

Eva sale a cazar en celo
Eva sale a buscar semillas
Eva sale y remonta vuelo
Eva deja de ser costilla

Eva no intenta vestir de tul,
Eva no cree en un príncipe azul.
Eva no inventa falso papel
el fruto es suyo con padre o sin él.
Eva se enfrenta al que dirán
firme al timón como buen capitán
y encoge hombros Adán.

Locuras

Hay locuras para la esperanza,
hay locuras también del dolor.
Y hay locuras de allá,
donde el cuerdo no alcanza,
locuras de otro color.

Hay locuras que son poesía,
hay locuras de un raro lugar.
Hay locuras sin nombre,
sin fecha, sin cura,
que no vale la pena curar.

Hay locuras que son
como brazos de mal:
te sorprenden, te arrastran,
te pierden y ya.

Hay locuras de ley,
pero no de buscar.
Hay locuras que son la locura:
personales locuras de dos.

Hay locuras que imprimen
dulces quemaduras,
locuras de Diosa y de Dios.
Hay locuras que hicieron el día,
hay locuras que están por venir.

Hay locuras tan vivas,
tan sanas, tan puras,
que una de ellas será mi morir.

Verbos en juego

Si tu signo es jugar, juégalo todo:
tu camisa, tu patio, tu salud;
si tú debes jugar de cualquier modo
juega bien, con virtud.
Pero, ay amor, ay amor
no te juegues el corazón,
ay amor, ay amor.

Pon el verbo azul, corazón
Pon el verbo cien, corazón
pon el verbo tú,
pero pon el verbo que te haga bien.

Si tu signo es arder, arde con todo:
tu camisa, tu patio, tu salud;
si tú debes arder de cualquier modo
arde bien, con virtud.
Pero, ay amor, ay amor,
no te quemes el corazón,
ay amor, ay amor.

Pon el verbo azul, corazón
Pon el verbo cien, corazón
pon el verbo tú,
pero pon el verbo que te haga bien.

Si tu signo es cantar, cántalo todo:
tu camisa, tu patio, tu salud;
si tú debes cantar de cualquier modo
canta bien, con virtud.
Pero, ay amor, ay amor,
canta siempre de corazón,
ay amor, ay amor.

Pon el verbo azul, corazón
Pon el verbo cien, corazón
pon el verbo tú,
pero pon el verbo que te haga bien.

El jardín de la noche

En el jardín de la noche
hay una rosa, luminosa,
que me mira fijamente a los ojos,
parpadea y me quiere decir cosas,
tantas cosas que no sé, que no sé.
Y es cuando alargo los brazos
para llevarle mis manos tan abiertas
que casi me siento llegar con el pie.

Pero yo,
quiero ser de noche el dueño
de los ojos, de la altura,
y he de fundir la montura
para galopar mi sueño.

Volaré,
tengo que domar el fuego
para cabalgar seguro
en la bestia de futuro
que me lleve a donde quiero.

En el jardín de la noche
hay una rosa, luminosa,
que me mira fijamente a los ojos,
parpadea y me quiere decir cosas,
tantas cosas que no sé, que no sé.
Y es cuando alargo los brazos
para llevarle mis manos tan abiertas
que casi me siento llegar...

Volaré,
volaré al jardín del cielo,
en un pájaro violento,
en un corredor del viento,
en un caballo de fuego.

Volaré,
quiero ser de noche el dueño
de los ojos de la altura
y he de fundir la montura
para galopar mi sueño.

Amigo mayor

Amigo pude ser quien bien repara
en la musa o engendro que yo aporte.
Amigo, sí, es también quien me soporte,
pero amigo mayor es quien me ampara.

No me cures, hermano, de delirio,
de aullido, desmesura o arrebato.
Déjame arder en el amor ingrato
o en la inefable luz de otro martirio.

Pero cuando haga daño, aunque inocente,
corre hacia mi blandiendo el pecho abierto
y descorre las nubes de mi mente
sé amigo manantial en mi desierto;
que yo sabré recompensar tu acierto
con mayor amistad para la gente.

El extraño caso de las damas de África

El otro día fuimos al parque
a ver la galería de arte,
y cuando terminó la mañana
pasamos a comprar africanas.

Cargué con un cartucho
contento para casa
y lo guardé en el frío
porque el calor abraza,
y vaya usted a saber lo que pasa...

Anoche tuve una visita:
un matrimonio y su vejiguita,
y como era ocasión apropiada
quise brindarles mis africanas.

Cuando encontré la bolsa,
después de buscar mucho,
la sacudí en mi oído diciendo:
nada escucho.
Adentro hallé no más que cartucho.

¿Quién se comió mi africana?

Si no fue Juana,
ni fue su hermana,
que alguien me diga quién se ha comido mis africanas.

Es concebible,
y no imposible,
que yo sujete mis africanas con imperdibles.

Una pepilla,
me hacía cosquillas
interrogando sádicamente a la giraldilla.

señor Abate,
no se arrebate
si usted encuentra tanta ricura de chocolate.

¿Quién fue?
¿Quién fue?
¿Quién se comió, quién se comió,
quién se comió mi africana.?

Jerusalén, año cero

De mano en mano se pasa la verdad
y en cada mano olvidará
algo de cierto y también se llevará
de cada mano el parecer.
Si camináramos calendario atrás,
todo estaría al revés.

Algunos dicen que es falso
y otros repiten que es cierto,
que entró en Jerusalén siendo de día,
se dice que su túnica era blanca,
que iba posada en sus ojos
un ave del mediodía.

Aquel fue tiempo de tumbas,
aquel fue tiempo de flautas,
de mercaderes, de Legión Romana.
Se dice que la chusma lo seguía
que en su palabra sencilla
se lavaba la mañana.

El Rey de los judíos,
el hijo de los hombres,
El Cristo, El Nazareno
lo llamaban.

Jerusalén año cero y se cambió
la suerte con lo que pasó.
Jerusalén, año cero y Nazaret
y el caserío de Belén.
Jerusalén año cero fue el lugar
donde ocurrió, o donde no.

Fue enemigo del Imperio
y amigo de la palabra,
decía que todo era para todos:
se dice que enseñaba a los pastores
a compartir las ovejas
y a cuidarse de los lobos.

Tanta enseñanza hizo ruido
en el poder de los templos
y en la madera lo clavaron recio.
Se dijo que por mago o hechicero,
pero si la historia es cierta
fue porque hiciera silencio.

El Rey de los judíos,
el hijo de los hombres,
El Cristo, El Nazareno
lo llamaban.

Oh Melancolía

Hoy viene a mi la damisela soledad
con pamela, impertinentes y botón
de amapola en el oleaje de sus vuelos.
Hoy la voluble señorita es amistad
y acaricia finalmente el corazón
con su más delgado pétalo de hielo.

Por eso hoy
gentilmente te convido a pasear
por el patio, hasta el florido pabellón
de aquel árbol que plantaron los abuelos.
Hoy el ensueño es como el musgo en el brocal
dibujando los abismos de un amor
melancólico, sutil, pálido cielo.

Viene a mí, avanza,
viene tan despacio,
viene en una danza
leve en el espacio.

Cedo, me hago lacio
y ya vuelo, ave.
Se mece la nave,
lenta como el tul,
en la brisa suave
niña del azul.

Oh melancolía, novia silenciosa,
íntima pareja del ayer.
Oh melancolía, amante dichosa,
siempre me arrebata tu placer.
Oh melancolía, señora del tiempo,
beso que retorna como el mar.
Oh melancolía, rosa del aliento,
dime quién me puede amar.

La prisión

La prisión termina,
la prisión malvada,
pero continúa
la prisión del alma, del alma.

La prisión se deja,
la prisión del hombre,
pero continúa
la prisión insomne, insomne.

La prisión se aleja,
la prisión amarga,
pero continúa
la prisión del alba, del alba.

La prisión acaba,
la prisión de hierro,
pero continúa
la prisión del sueño, del sueño.

Bolero y habaneras

Tú la perdiste pero aquí se queda
al fin y al cabo está con un obrero
conozco un caso que me da más pena:
una muchacha de por El Cotorro
por una chapa HK en febrero
torció camino y se perdió de El Morro.

En todo caso las sabrás presente,
latiendo aún para las nobles cosas,
y no partida y con el alma inerte.
Lo que te falta te abandona menos,
sólo mudo de cuidador la rosa,
no se trocó la flor por el dinero.

Quien hace altar de la ganancia pierde
la condición, la latitud, el puesto.
Y pierde amor, pues la codicia muerde
jamás en yo y siempre allá en el resto.

Por otra parte detener amores
es pretender parar el universo.
Quien lleva amor asume sus dolores
y no lo para el sol ni su reverso.

Tú la perdiste pero aquí se queda
al fin y al cabo está con un obrero
conozco un caso que me da más pena:
una muchacha de por El Cotorro
por una chapa HK en febrero
torció camino y se perdió de El Morro.

Vaya con suerte quien se cree astuto
porque ha logrado acumular objetos,
pobre mortal que desalmado y bruto
perdió el amor y se perdió el respeto.

Por otra parte detener amores
es pretender parar el universo.
Quien lleva amor asume sus dolores
y no lo para el sol ni su reverso.

En todo caso las sabrás presente,
latiendo aún para las nobles cosas,
y no partida y con el alma inerte.
Lo que te falta te abandona menos
sólo mudo de cuidador la rosa
no se trocó la flor por el dinero.

Entre el espanto y la ternura

Entre le espanto y la ternura
transcurre todo.
Un hombre sabio con la moldura,
la mano, el codo.

Entre el espanto y la ternura
crece la hiedra.
En sano juicio con la locura,
la flor, la piedra.

Entre el espanto y la ternura
la vida canta.
Una tonada clara y oscura,
profana y santa.

Entre el espanto y la ternura
corre la suerte,
con el abajo y con la altura,
con vida y muerte,
con vida y muerte.

Entre el espanto y la ternura
ayer y hoy día.
Manzanas verdes y las maduras
hay todavía, hay todavía,
hay todavía.

Entre el espanto y la ternura
hora temprana,
trabaja el hombre
entre locura
para mañana, para mañana.

Hay quien precisa

Los años pasan, sí, la vida no;
el mundo estalla hermoso alrededor.
Si el corazón mortal me deja de latir,
en ese instante hay quien saltó a vivir.

Los años pasan, sí, el fuego no;
el fuego volverá en los hijos del sol.
si el pecho se apagó, por un soplo senil,
el gran incendio acudirá en cien mil.

Hay quien precisa una canción de amor,
hay quien precisa un canto de amistad,
hay quien precisa remontarse al sol,
para cantar la mayor libertad.

Hay quien precisa una canción de paz,
hay quien precisa el canto de un fusil,
hay quien precisa una evidencia más,
para tener la razón de vivir.

Los años pasan, sí, lo bello está;
lo bello está invitando a irlo a tomar.
Si el sueño envejeció, fue triste para él,
lo bello nunca más será de aquel.

Rabo de Nube

Vamos a andar

Vamos a andar
En verso y vida atentos
Levantando el recinto
Del pan y la verdad

Vamos a andar
Matando el egoísmo
Para que por lo mismo
Reviva la amistad

Vamos a andar
Hundiendo al poderoso
Alzando al perezoso
Sumando a los demás

Vamos a andar
Con todas las banderas
Trenzadas de manera
Que no haya soledad

Vamos a andar
Para llegar
A la vida

El día feliz que está llegando

Se está arrimando un día feliz
como hace un barco tras sus meses.
Se está arrimando un día de abril,
un día de abril se va a arrimar
a los finales de noviembre.

Y yo me apego más al mar,
me hermano doble de los peces.
Yo enciendo leña en el hogar
que vio brillar la tempestad
que guía el curso de estos meses.

Se está arrimando un día de sol,
un día de duendes en añejo.
Se acerca un pájaro feroz
zumbando al goce de tu olor:
se acerca un tiempo de conejos.

Y a mí me escarba la ansiedad,
me escarba hondo, acá, en lo blando;
me escarba simple, de escarbar,
como para que se hunda más
el día feliz que está llegando.

Rabo de nube

Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube,
un torbellino en el suelo
y una gran ira que sube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube,
que se llevara lo feo
y nos dejara el querube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

Te amaré y después

Te amaré, te amaré como al mundo
Te amaré aunque tenga final

Te amaré, te amaré en lo profundo
Te amaré como tengo que amar

Te amaré, te amaré como pueda
Te amaré aunque no sea la paz

Te amaré, te amaré lo que queda
Te amaré cuando acabe de amar

Te amaré, te amaré si estoy muerto
Te amaré el día siguiente además

Te amaré, te amaré como siento
Te amaré con adiós, con jamás

Te amaré, te amaré junto al viento
Te amaré como único ser

Te amaré hasta el fin de los tiempos
Te amaré y después, te amaré

Que ya viví, que te vas

Dejé pasar unas horas
por si se huía tu sueño.
Durmiendo la veladora
tu tiempo se entró en mi tiempo
y, en fin, la guitarra sola
gira contigo en el centro.

Creo que la luna ya es muy alta
y en la caricia falta
un viaje a la humedad.
Creo que de noche me despierto
con frío, al descubierto,
tantenado oscuridad.
Creo que la lluvia está cayendo
y no voy sonriendo
dejándome mojar.
Creo que me va a quitar el sueño
un dedo aquí,
un labio allá,
que te perdí,
que ya no estás,
que ya viví,
que te vas.

Dejé pasar unas horas,
pupila veladora,
por si me daba igual.
Tu tiempo se metió en mi tiempo,
momentos y momentos
que no quieren pasar.
Y he aquí que la guitarra
vuelve a soltar amarras,
canta y gime al volar.

Creo que me va a quitar el sueño
un dedo aquí,
un labio allá,
que te perdí,
que ya no estás,
que ya viví,
que te vas.

Con diez años de menos

Si fuera diez años más joven, qué feliz
y qué descaminado el tono de decir:
cada palabra desatando un temporal
y enloqueciendo la etiqueta ocasional.

Los años son, pues, mi mordaza, oh mujer;
sé demasiado me convierto en mi saber.
Quisiera haberte conocido años atrás
para sacar chispas del agua que me das,
para empuñar la alevosía y el candor
y saber olvidar mejor.

Esta mujer propone que salte y me estrelle
contra un muro de piedras que alza en el cielo
y como combustible me llena de anhelos,
de besos sin promesa y sentencias sin leyes.

Esta mujer propone un pacto que selle
la tierra con el viento, la luz con la sombra;
invoca los misterios del tiempo y me nombra.
Esta mujer propone que salte y me estrelle
sólo para verle,
sólo para amarle,
sólo para serle,
sólo y no olvidarle.

Con diez años de menos, no habría esperado
por sus proposiciones y hubiera corrido
como una fiera al lecho en que nos conocimos,
impúdico y sangriento, divino y alado.

Con diez años de menos, habría blasfemado
con savia de su cuerpo quemaría los templos
para que los cobarde tomaran ejemplo.
Con diez años de menos, hubiera matado
sólo para verle,
sólo para amarle,
sólo para serle,
sólo y no olvidarle.

Imagínate

Imagínate
que desde muy niño
te llevaba flores
te daba mi abrigo.

Imagínate
que soy el amigo
de tu mismo barrio
que lleva tus libros.

Imagínate
que soy de tu calle
que siempre pasé
por donde miraste.

Imagínate
que hasta mi perro
me busca en tu puerta
cuando me le pierdo.

Imagínate
que eres mi dama
mi último sueño
mi más roja flama

Imagínate
que somos nosotros
tú y yo para siempre
que no eres de otro.

Testamento

Como la muerte anda en secreto
y no se sabe qué mañana,
yo voy a hacer mi testamento,
a repartir lo que me falta
pues lo que tuve ya está hecho,
ya está abrigado, ya está en casa.
Yo voy a hacer mi testamento
para cerrar cuentas soñadas.

Le debo una canción a la sonrisa,
a la sonrisa de manantial, esa que salta:
le debo una canción a toda prisa
para que quede que estuvo cerca, agazapada.

Le debo una canción a lo que supe,
a lo que supe y no pudo ser más que silencio:
le debo una canción, una que ocupe
la cantidad de mordazamor de un juramento.

Les debo una canción a los pecados,
a los pecados que no gasté, los que no pude:
les debo una canción, no como hermano,
sólo de sal que el delectador también alude.

Le debo una canción a la mentira,
a la mentira pequeña, frágil, casi salva:
le debo una canción endurecida,
una canción asesina, bruta, sanguinaria.

Le debo una canción al oportuno,
al oportuno mutilador de cuanta ala:
le debo una canción de tono oscuro
que lo encadene a vagar su eterna madrugada.

Le debo una canción a las fronteras,
a las fronteras humanas, no a las del misterio:
les debo una canción tan poco nueva
como la voz más elemental de los colegios.

Le debo una canción a una bala,
a un proyectil que debió esperarme en una selva:
le debo una canción desesperada,
desesperada por no poder llegar a verla.

Le debo una canción al compañero,
al compañero de riesgos, al de la victoria:
le debo una canción de canto nuevo,
una bandera común que vuele con la historia.

Le debo una canción, una, a la muerte,
una a la muerte voraz que se comerá tanto:
le debo una canción en que hunda el diente
y luego esparza con la explosión fuegos del canto.

Le debo una canción a lo imposible,
a la mujer, a la estrella, al sueño que nos lanza:
le debo una canción indescriptible
como una vela inflamada en vientos de esperanza.

Fábula de los tres hermanos

De tres hermanos el más grande se fue
Por la vereda a descubrir y a fundar
Y para nunca equivocarse o errar
Iba despierto y bien atento a cuanto iba a pisar

De tanto en esta posición caminar
Ya nunca el cuello se le enderezó
Y anduvo esclavo ya de la precaución
Y se hizo viejo, queriendo ir lejos, con su corta visión

Ojo que no mira más allá no ayuda el pie
Óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú

De tres hermanos el de en medio se fue
Por la vereda a descubrir y a fundar
Y para nunca equivocarse o errar
Iba despierto y bien atento al horizonte igual

Pero este chico listo no podía ver
La piedra, el hoyo que vencía a su pie
Y revolcado siempre se la pasó
Y se hizo viejo, queriendo ir lejos, a donde no llegó

Ojo que no mira más acá tampoco fue
Óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú

De tres hermanos el pequeño partió
Por la vereda a descubrir y a fundar
Y para nunca equivocarse o errar
Una pupila llevaba arriba y la otra en el andar

Y caminó, vereda adentro, el que más
Ojo en camino y ojo en lo por venir
Y cuando vino el tiempo de resumir
Ya su mirada estaba extraviada entre el estar y el ir

Ojo puesto en todo ya ni sabe lo que ve
Óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú

Rodriguez

Del sueño a la poesía

Un mundo de contrahechos
se esparce en la cartulina,
bordado con punta fina
como los pelos del pecho.
País en que los deshechos
son amados todavía,
es la comarca sombría
donde la luz se perdona,
porque allí van las personas
del sueño a la poesía.

En un sofá diminuto
posa minúscula gente.
Unos sonríen al lente,
otros cuentan los minutos.
Bichejos de rostro enjuto
se asoman a celosías
y carroñeras arpías
prestan garras al retablo,
mientras hace redonda el diablo
del sueño a la poesía.

Un pavorreal se pasea
por un desván en penumbras
y a su paso, que deslumbra,
la oscuridad se voltea.
¿Qué transformó pluma en tea
de apariciones umbrías?
¿Qué pasión, qué melodía
tocó el corazón humano
para conducir la mano
del sueño a la poesía?

La vida

La vida de un pájaro en vuelo
la vida de un amanecer
la vida de un crío
de un bosque y de un río
la vida me ha hecho saber.

La vida del sordo y del ciego
la vida que no sabe hablar
la del triste loco
la que sabe a poco
la vida me ha hecho soñar.

La vida voraz que se enreda
la vida que sale a jugar
la vida consciente que queda
la vida que late en el mar.

La vida que brota de un muerto
la vida que no se murió
la de los desiertos
la de un libro abierto
la vida me ha hecho cual yo.

La vida que alumbra en el trueno
la vida final de un adiós
la vida goteando de un seno
la vida secreta de un dios.

La vida que pende de todo
la vida de cada emoción
la vida en exceso
la vida de un beso
la vida me ha hecho canción.

Desnuda y con sombrilla

Tú sentada en una silla
yo de pie con expresión de lord
tu desnuda y con sombrilla
yo vestido pero con calor.

Tú con uñas y con dientes
mirándome de frente
con brillo de matar.
Yo retrocediendo un poco
llenándome de un loco
deseo de sangrar.

Tú besando tus rodillas
yo discreto pero sin rubor
tú creando maravillas
yo soñándome esquimal sin sol.

Tú con un ritmo tan lento
buscando un alimento
frotado con alcohol.
Yo de pronto ensimismado
mirándote alelado
colmada de licor.

Tú ardiente y sin capilla
yo quitándome el sombrero alón
tú dispuesta la vajilla
yo al filo de mi pantalón.

Yo a punto del delirio
extraigo un solo cirio
que poso ante tu flor.
Tú susurrando un misterio
de un no sé qué venéreo
me das un protector.

Tocando fondo

Tocando fondo
Tocando fondo nací un buen día,
tocando fondo ando todavía.
Menos hermosos que como fuera,
menos odioso que de otra manera.

Me declaro imperfecto
pateando la sombrilla.
Prefiero ser abierto
a pasearme anunciando
que soy la maravilla.

Me publico completo,
me detesto probable.
Si uno no se desnuda
se transfigura en reto
todo lo desnudable.

Tocando fondo, como ir cantando,
es algo hondo, que no anda esperando.
No tocar duro nuestras verdades
levantando muros, pudre capitales.

Quizás sea inoportuno
o acaso delirante.
Soy de tantas maneras
como gente pretenda
nomás calificarme.

Asumirse los fueros
es no dictaminarse.
Me publico completo,
me espero mejorable
desde mi parlamento
de guitarra sonante.

Tocando fondo nací un buen día,
tocando fondo ando todavía.

Debo

Debo escuchar otra vez la guitarra del barrio
y recorrer mi ciudad para reconocerla
debo volverme a encantar como supe de niño
y despertar como un dios que alargara la sienta.

Debo leer en el mar la lección de lo inmenso
y renombrar el color que la vida me enseña
debo saber respirar un oxígeno fresco
y regresar a ese sol que contigo me espera.

Debo aprender que mañana es un mundo habitable
lleno de instantes, promesas y besos y sueños
debo encontrar la semilla del hijo y del padre
debo bañarme otra vez en el claro deseo
en el hondo deseo, deseo.

Debo ponerme a brillar con la luna entreabierta
y recostarme en la paz que humedece tu abrigo
debo saberle cantar a una noche tan nueva
como aquella que una vez estrenaras conmigo.

Canción de Navidad

El fin de año huele a compras,
enhorabuenas y postales
con votos de renovación;
y yo que sé del otro mundo
que pide vida en los portales,
me doy a hacer una canción.
La gente luce estar de acuerdo,
maravillosamente todo
parece afín al celebrar.
Unos festejan sus millones,
otros la camisita limpia
y hay quien no sabe qué es brindar.

Mi canción no es del cielo,
las estrellas, la luna,
porque a ti te la entrego,
que no tienes ninguna.

Mi canción no es tan sólo
de quien pueda escucharla,
porque a veces el sordo
lleva más para amarla.

Tener no es signo de malvado
y no tener tampoco es prueba
de que acompañe la virtud;
pero el que nace bien parado,
en procurarse lo que anhela
no tiene que invertir salud.

Por eso canto a quien no escucha,
a quien no dejan escucharme,
a quien ya nunca me escuchó:
al que su cotidiana lucha
me da razones para amarle:
a aquel que nadie le cantó.

Mi canción no es del cielo,
las estrellas, la luna,
porque a ti te la entrego,
que no tienes ninguna.

Mi canción no es tan sólo
de quien pueda escucharla,
porque a veces el sordo
lleva más para amarla.

Flores nocturnas

Se abren las flores nocturnas de quinta avenida
para esos pobres señores que van al hotel
flores que rompen en la oscuridad
flores de guiños de complicidad
flores silbando suicidios
flores de aroma fatal.

Qué jardinero ha sembrado la quinta avenida
con variedad tan precisa de nocturnidad
cuál es su especie y cuál su país
qué fino abono nutrió su raíz
dándoles tono silvestre
dónde estará su matriz.

Flores que cruzan las puertas prohibidas
flores que saben lo que no sabré
flores que ensartan su sueño de vida
en guirnaldas sin fe
flores de sábanas con ojos
flores desechables
campanillas del antojo
flores comiendo sobras del amor.

Brotan, rebotan, explotan por quinta avenida
son arrancadas y parten con aire veloz
dicen que es duro el oficio de flor
cuando sus pétalos se ajan al sol
pálidas flores nocturnas
flores de la decepción.

Flores que cruzan las puertas prohibidas
que saben lo que no sabré
que ensartan su sueño de vida
en guirnaldas sin fe
flores de sábanas con ojos
flores desechables
campanillas del antojo
flores sin primavera ni estación
flores comiendo sobras del amor.

Casiopea

Como una gota fui de la marea
la playa me hizo grano de la arena.

Fui punto en multitud por donde fui
nadie me detectó y así aprendí.

Cuando creí colmada la tarea
volví mi corazón a Casiopea.

Cumplí celosamente nuestro plan:
por un millón de años esperar.

Hoy llevo el doble dando coordenadas
pero nadie contesta mi llamada.

¿Qué puede haber pasado a mi señal?
¿Será que me he quedado sin hogar?.

Hoy sobrevivo apenas a mi suerte
lejano de mi estrella de mi gente.

El trance me ha mostrado otra lección:
el mundo propio siempre es el mejor.

Me voy debilitando lentamente
Quizás ya no sea yo cuando me encuentren.

El problema

El problema
El problema no es
si te buscas o no más problemas
El problema no es
ser capaz de volver a empezar
El problema no es
vivir demostrando
a uno que te exige
y anda mendigando
El problema no es
repetir el ayer
como fórmula para salvarse.
El problema no es jugar a darse
El problema no es de ocasión
El problema señor
sigue siendo sembrar amor.

El problema no es
de quien vino y se fue o viceversa
El problema no es
de los niños que ostentan papás
El problema no es
de quien saca cuenta y recuenta
y a su bolsillo
suma lo que resta
El problema no es de la moda mundial
ni de que haya tan mala memoria
El problema no queda en la gloria
ni en que falten tesón y sudor
El problema señor
sigue siendo sembrar amor

El problema no es
despeñarse en abismos de ensueño
porque hoy no llegó
al futuro sangrado de ayer
El problema no es
que el tiempo sentencie extravío
cuando hay juventudes
soñando desvíos
El problema no es
darle un hacha al dolor
y hacer leña con todo y la palma
El problema vital es el alma
El problema es de resurrección
El problema señor
será siempre
sembrar amor.

Escaramujo

¿Por qué la tierra es mi casa?
¿Por qué la noche es oscura?
¿Por qué la luna es blancura
que engorda como adelgaza?
¿Por qué una estrella se enlaza
con otra, como un dibujo?
Y ¿por qué el escaramujo
es de la rosa y el mar?
Yo vivo de preguntar:
saber no puede ser lujo.

El agua hirviente en puchero
suelta un ánima que sube
a disolverse en la nube
que luego será aguacero.
Niño soy tan preguntero,
tan comilón del acervo,
que marchito si le pierdo
una contesta a mi pecho.
Si saber no es un derecho,
seguro será un izquierdo.

Yo vine para preguntar
flor y reflujo.
Soy de la rosa y de la mar,
como el escaramujo.

Soy aria, endecha, tonada,
soy Mahoma, soy Lao-Tsé,
soy Jesucristo y Yahvéh,
soy la serpiente emplumada,
soy la pupila asombrada
que descubre como apunta,
soy todo lo que se junta
para vivir y soñar:
soy el destino del mar:
soy un niño que pregunta.

Yo vine para preguntar
flor y reflujo.
Soy de la rosa y de la mar,
como el escaramujo.

Ando como hormiguita

Ando como hormiguita por tu espalda
ando por la quebrada dulce de la seda
vengo de las alturas de tus nalgas
hacia el oro que se derrama y se me enreda.

Tú te vuelves pidiendo el cielo
apuntando a la luz con flores
y como lazarillos son los sabores
en tu jardín de anhelos.

Silvio

La desilusión

Como monedas
tintineó su tema
la desilusión.
Con boca roja
y grandes mamas flojas
la desilusión.
Fumando rubios
y exhalando alcohol,
bordado el dueño de la cama
en la ropa interior.

Qué delirio en interrogación,
qué suicidio en investigación:
brillante exposición de modas
la desilución.

Abrió un negocio,
reanimando el ocio,
la desilusión.
Como turismo
inventó el abismo
la desilusión.
Tocó el diamante
y lo volvió carbón,
y al atorrante
lo sembró en la administración.

Qué delirio en interrogación,
qué suicidio en investigación:
brillante exposición de modas
la desilución.

Juego que me regaló un 6 de enero

Soy ciudadano del amor,
llevo dogal de belleza
entre la hombrera y la cabeza,
entre rodilla y cinturón.
Haciendo crítica social
me perfumé de valiente,
creyeron que era disidente
y no era más que natural.

Martí me habló de la amistad
y creo en él cada día,
aunque la cruda economía
ha dado luz a otra verdad.

El mundo tiene la razón
puesta en el pan, en el diario,
ese señor rudimentario
que nos dará la absolución.

Ciega,
la vida nueva es
como un verso al revés,
como un amor por descifrar,
como un Dios en edad de jugar.
Trino,
vete al destino, al punto que será final,
juega a lo que no jugué
y canta que aunque sin rey mago
sigo en pie.

Seguro estoy requete mal,
debo sufrir algo extraño,
pues ni la hiel ni el desengaño
me dan canción de funeral.

El fin de siglo trae la sien
cebada de pudredumbre,
como invitándome a una lumbre
que prenderá quien ame bien.

Bendito el tiempo que me dio
una canción sin permiso.
Bendito sea el paraíso
algo infernal que me parió.

El día del Armagedón
no quiero estar tras la puerta,
sino soñando bien alerta,
donde esté a salvo de perdón.

Ciega,
la vida nueva es
como un verso al revés,
como un amor por descifrar,
como un Dios en edad de jugar.
Trino,
vete al destino, al punto que será final,
juega a lo que no jugué
y canta que aunque sin rey mago
sigo en pie.

Quién fuera

Estoy buscando una palabra
en el umbral de tu misterio.
¿Quién fuera Alí Ba-ba?
¿Quién fuera el mítico Simbad?
¿Quién fuera un poderoso sortilegio?
¿Quién fuera encantador?

Estoy buscando una escafandra,
al pie del mar de los delirios.
¿Quién fuera Jacques Custeau?
¿Quién fuera Nemo el capitán?
¿Quién fuera el batiscafo de tu abismo?
¿Quién fuera explorador?

Corazón obscuro,
corazón con muros
corazón que se esconde,
corazón que está donde,
corazón en fuga,
herido de dudas de amor.

Estoy buscando melodía
para tener como llamarte
¿Quién fuera ruiseñor?
¿Quién fuera Lennon y McCartney,
Sindo Garay, Violeta, Chico Buarque?
¿Quién fuera tu trovador?

Corazón obscuro,
corazón con muros
corazón que se esconde,
corazón que está donde,
corazón en fuga,
herido de dudas de amor.

La guitarra del joven soldado

La guitarra del joven soldado
es pecosa y discreta.
Es tan tímida que sólo canta
pasadas las diez.
Cuando tocan silencio ella espera una hora
y se escurre de puntas, los pies,
y en el monte, debajo de un árbol,
suelta al viento su amor y su fe.

La guitarra del joven soldado
revela secretos,
se desata por una mirada
en arpegios de amor.
Cada instante le pide tonadas y sones,
canciones que nunca escuchó,
y buscándolas siempre amanece
procurando un acorde mejor.
La guitarra del joven soldado
hoy tampoco durmió.

La guitarra del joven soldado
es la celosa amante que lo ha de seguir
en la dicha y también en el llanto,
pero siempre ayudando a vivir.
La guitarra del joven soldado
es su mejor fusil.

El necio

Para no hacer de mi ícono pedazos,
para salvarme entre únicos e impares,
para cederme un lugar en su Parnaso,
para darme un rinconcito en sus altares.
me vienen a convidar a arrepentirme,
me vienen a convidar a que no pierda,
mi vienen a convidar a indefinirme,
me vienen a convidar a tanta mierda.

Yo no se lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino.
Yo me muero como viví.

Yo quiero seguir jugando a lo perdido,
yo quiero ser a la zurda más que diestro,
yo quiero hacer un congreso del unido,
yo quiero rezar a fondo un hijonuestro.
Dirán que pasó de moda la locura,
dirán que la gente es mala y no merece,
más yo seguiré soñando travesuras
(acaso multiplicar panes y peces).

Yo no se lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino.
Yo me muero como viví.

Dicen que me arrastrarán po sobre rocas
cuando la Revolución se venga abajo,
que machacarán mis manos y mi boca,
que me arrancarán los ojos y el badajo.
Será que la necedad parió conmigo,
la necedad de lo que hoy result anecio:
la necedad de asumir al enemigo,
la necedad de vivir sin tener precio.

Yo no se lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino.
Yo me muero como viví.

Monólogo

Favor, no se molesten,
que pronto me estoy yendo;
no vine a perturbarles
y menos a ofenderlos.
Vi luz en las ventanas
y oí voces cantando
y, sin querer, ya estaba tocando.
Yo también me alegraba
entre amigos y cuerdas,
con licores y damas,
mas ¿de eso quien se acuerda?
Una vez fui famoso,
siempre andaba viajando:
aquí traigo una foto,
actuando.

Me recordaron tiempos
de sueños e ilusiones.
Perdonen a este viejo,
perdonen.

Ya casi me olvidaba
pero, para mañana,
van a dar buen pescado,
hoy nos llegaron papas
y verduras en latas
al puesto del mercado.
En cuanto llegue y coma
me voy para la zona,
por lo de la basura.
Como la noche avanza
los dejo con la danza,
el canto y la cultura.

Disculpen la molestia,
ya me llevo mi boca.
A mi edad la cabeza
a veces se trastoca.
En la alegría de ustedes
distinguí mis promesas
y todo me parece
que empieza.
Favor, no se molesten,
que casi me estoy yendo;
no quise perturbarles
y menos ofenderlos.
Vi luz en las ventanas
y oí voces cantando
y, sin querer, ya estaba soñando.
Vivo en la vieja casa
de la bombilla verde.
Si por allí pasaran,
recuerden.

Hombre

De quererte cantar sufro disnea
bastante más allá de los pulmones.
Tu sombra brilla hoy en la pelea
mayor de la conciencia y las razones.
Por ti canto de pecho,
como el sueño en que giro
y leve, como aún respiro.
Por ti adelanto trecho
a lo que falta en tono
y canto lo que no perdono.

Hombre, hombre y amigo,
aún queda para estar contigo.
Hombre, hombre sin templo
desciende a mi ciudad tu ejemplo.

Supiste cabalgar contra quien odia
desde su torre de odio y exterminio,
pero, en mi parecer, te dio más gloria
el alma que tallaste a tu dominio.
La medicina escasa,
la más insuficiente
es la de remediar la mente.
Y la locura pasa
risueña cuando engaña,
cual odio de la propia entraña.

Hombre sin apellido,
un poco de piedad te pido:
hombre, ay, todavía,
que un tanto más allá está el día.
De la melena inculta a la calvicie,
del número inicial a lo incontable,
desde la tumba hasta la superficie,
tras breve veinte tan multiplicable
me llega un canto alado
de fiebres de la infancia,
me brota la invención del ansia
y entero y mutilado,
furiosamente a besos,
te doy mi corazón travieso:

Hombre, hombre sin muerte,
la noche respiró tu suerte,
hombre de buen destino,
y hay luces puestas en camino.

Trova de Edgardo

Hoy
a mi puerta un pájaro trinó,
pero abrí
y una sombra se echó a volar.
Hoy
recordé a Edgardo,aquel señor
fumador
de ampolas, que era juglar.

Hoy haré una página celeste,
trovadicta, trovardiente.
Hoy, cantando sólo con la luna,
ya que se hizo puta la fortuna.
Hoy me trovaré para alegrarme,
como Edgardo, sin alarde.

Hoy
recordé a Edgardo,aquel señor
fumador
de ampolas, que era juglar.
Hoy
a mi puerta un pájaro trinó,
pero abrí
y una sombra se echó a volar.

Y Mariana

Siempre hay quien quisiera ser distinto,
nadie está conforme con lo que le tocó.
El de edad quisiera ser un niño
y el rapaz se raspa sus pelusas en flor.
Los que nada tienen quieren algo,
los que tienen algo quieren todavía más.
Para pretender el mundo es largo,
para conformarse se inventado el jamás.

Un señor quisiera ser mujer
y una chica quiere ser señor.
Hasta Dios sueña que es un poder.
Y Mariana quiere ser canción.

La tolerancia es la pasión de los inquisidores.
El buen ladrón quisiera no tener que robar.
Le deben al silencio la voz los ruiseñores.
La eternidad no es más que un truco
para continuar.

La libertad sólo es visible para quien la labra
y en lo prohibido brilla astuta la tentación.
Nacer a veces mata y ser feliz desgarra.
¿A quién acusaremos cuando triunfe el amor?

Un señor quisiera ser mujer
y una chica quiere ser señor.
Hasta Dios sueña que es un poder.
Y Mariana quiere ser canción.

Crisis

(instrumental)

Abracadabra

Una mujer
por despecho -o por placer-
enterró en un jardín
un coco seco mojado en carmín.
Luego un rival,
narcotraficando el mal,
escupía con ron
y alfilereaba un feliz corazón.

Yo no se
cómo hay quien malversa la vida
cómo hay quien invoca una hérida
como pueden gastar el amor.
Yo no se
(Como si no faltaran las penas;
como si nos sobraran las cenas
como si diera dicha el dolor.)
Yo no se
si el mal tiempo trae mala fe;
si la desesperación hace blanco
y se cierran los laicos colegios;
si se vuelve al sortilegio
y aprendices de delfín
creen llegar a Merlín.
Yo no se
si el mal tiempo trae mala fe,
pero a mí lo que me embruja es volar
y hechizarme con tus sortilegios:
soy brillante en tu colegio;
subo nota en el amor,
vuelo allí
como al sol
un colibrí.

Abracadabra,
curandera mi palabra,
todo mal pone bien,
sana del odio y vacuna también.
Abracadabra,
siga la pata en su cabra,
girasol, alhelí,
la mariposa besó al colibrí.

Compañera

La canción es la amiga
que me arropa
y después me desabriga;
la más clara y obscura,
la más verde y madura,
la más íntima
la más indiscreta.
La canción me da todo,
aunqe no me respeta:
se me entrega feliz
cuando me viola.
La canción es la ola
que me eleva y me hunde,
que me fragua
lo mismo que me funde.
La canción compañera,
virginal y ramera, la canción.

Comenzamos un día
por los tiempos
de siempre y todavía;
comenzamos felices
a juntar cicatrices,
como buenas señales de los años,
y, peldaño a peldaño,
levantamos paisaje
sin excusa, sin ruego
y sin ultraje.
¿Quién se atreve a decirme
que debo arrepentirme de la esperma quemante
que me trajo?
Porque sangra de abajo
yo no vendo ni rajo mi pasión.

Entre drama y comedia
he llegado trovando
a la edad media;
torpe, pero sincero,
aún no soy caballero
(y que el cielo
me libre de cordura)
No me embriaga la altura
ni me aburren los sueños;
no es por moda que estallo
y que me empeño.
El amor sigue en brete
y el camino a machete,
más no lloro por tal
ni me amilano,
si conservo mis manos,
mi sudor y el humano corazón.

Silvio Rodríguez en Chile - Vol I

La maza

Si no creyera en la locura
de la garganta del sinsonte
si no creyera que en el monte
se esconde el trino y la pavura

si no creyera en la balanza
en la razón del equilibrio
si no creyera en el delirio
si no creyera en la esperanza

si no creyera en lo que agencio
si no creyera en el camino
si no creyera en el sonido
si no creyera en mi silencio

qué cosa fuera
que cosa fuera la maza sin cantera
un amasijo hecho de cuerdas y tendones
un revoltijo de carne con madera
un instrumento sin mejores resplandores
qué lucecitas montadas para escena

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

un testaferro del traidor de los aplausos
un servidor de pasado en copa nueva
un eternizador de dioses del ocaso
júbilo hervido con trapo y lentejuela

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

si no creyera en lo más duro
si no creyera en el deseo
si no creyera en lo que creo
si no creyera en algo puro

si no creyera en cada herida
si no creyera en la que ronde
si no creyera en lo que esconde
hacerse hermano de la vida

si no creyera en quien me escucha
si no creyera en lo que duele
si no creyera en lo que quede
si no creyera en lo que lucha

qué cosa fuera
que cosa fuera la maza sin cantera
un amasijo hecho de cuerdas y tendones
un revoltijo de carne con madera
un instrumento sin mejores resplandores
qué lucecitas montadas para escena

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

un testaferro del traidor de los aplausos
un servidor de pasado en copa nueva
un eternizador de dioses del ocaso
júbilo hervido con trapo y lentejuela

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

La escalera

Iba silbando mi trino
por una calle cualquiera
cuando a un lado del camino
me encontré con la escalera.
Era una escala sencilla
de rústico enmaderado
desde la calle amarilla
hasta el rojo de un tejado.

¿Qué se verá desde el techo?
dijo la voz de un extraño
y sin meditar el trecho
le puse afán al peldaño.
La brisa me acompañaba
en el ascenso del alma
y mi camisa volaba
junto al sinsonte y la palma.

Mientras más ganaba altura
la calle me parecía
más pequeña, menos dura
como de juguetería.
Y sucedió de repente
que después de alimentarme
con la visión diferente
sólo quedaba bajarme.

Dejé la altura en su calma
dejé el cielo en su horizonte
siguió batiendo la palma
siguió volando el sinsonte.
Me encontré con la escalera
cuando a un lado del camino
por una calle cualquiera
iba silbando mi trino.

Tonada de la muerte

Desde el día que me alumbra
hijo me llama la muerte
y así repite mi suerte
entre penumbra y penumbra.
Pero la luz me deslumbra
y siento afán de guardarla
verle nacer y sembrarla
para que nazcan ventanas
y salgo a fundar mañanas
pese a la muerte y su charla.

La muerte ronda conmigo
hasta muy tarde en la noche
yo voy a pie y ella en coche
silenciosa, de testigo.
Sabe que soy su enemigo
su hijo desobediente
por eso silba entre dientes
una tonada de aviso
y yo aún sin permiso
sueño más resplandeciente.

La muerte madre y consejo
rompe afilar la guadaña
me alza la voz, me regaña
porque no espero a ser viejo.
Traspasando su entrecejo
llego al fondo del secreto
y con crecido respeto
veo como se deslizan
dos lágrimas por las lisas
mejillas de su esqueleto.

Pequeña serenata diurna

Vivo en un país libre
cual solamente puede ser libre
en esta tierra, en este instante
y soy feliz porque soy gigante.
Amo a una mujer clara
que amo y me ama
sin pedir nada
—o casi nada,
que no es lo mismo
pero es igual—.
Y si esto fuera poco,
tengo mis cantos
que poco a poco
muelo y rehago
habitando el tiempo,
como le cuadra
a un hombre despierto.
Soy feliz,
soy un hombre feliz,
y quiero que me perdonen
por este día
los muertos de mi felicidad.

Yo soy de donde hay un río

Yo soy de donde hay un río,
de la punta de una loma,
de familia con aroma
a tierra, tabaco y frío.
Soy de un paraje con brío
donde mi infancia surtí
y cuando después partí
a la ciudad y la trampa
me fui sabiendo que en Tampa
mi abuelo habló con Martí.

Supo la gran aventura,
supo la estación más triste,
supo el dolor que se viste
de redención la cintura;
supo la traición más dura,
luego el silencio, el rumor,
luego el murmullo, el clamor,
y al fin supo del aullido,
y del último estallido
mi abuelo supo el amor.

Así lo sé, porque quiero echarme
en su misma fosa,
sin oración y sin losa,
hueso con hueso viajero;
lo sé como el aguacero
sabe que acaba en la orilla;
lo sé como sé su silla,
su cuchillo, su mascada,
y su corona nevada,
cual sé también su rodilla.

Causas y azares

Cuando Pedro salió a su ventana
no sabía, mi amor, no sabía
que la luz de esa clara mañana
era luz de su último día.
Y las causas lo fueron cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
poderoso, invencible.

Cuando Juan regresaba a su lecho
no sabía, oh alma querida
que en la noche lluviosa y sin techo
lo esperaba el amor de su vida.
Y las causas lo fueron cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se le iba enredando
poderoso, invencible.

Cuando acabe este verso que canto
yo no sé, yo no sé, madre mía
si me espera la paz o el espanto;
si el ahora o si el todavía.
Pues las causas me andan cercando
cotidianas, invisibles.
Y el azar se me viene enredando
poderoso, invencible.

Canción en harapos

Que fácil es agitar un pañuelo a la tropa solar
del manifiesto marxista y la historia del hambre
que fácil es suspirar ante el gesto del hombre
que cumple un deber
y regalarle ropitas a la pobrecita
hija del chofer
que fácil de enmascarar sale la oportunidad.

Que fácil es engañar al que no sabe leer
cuántos colores, cuántas facetas tiene el pequeño burgués.

Que fácil es trascender con fama de original
pero se sabe que entre los ciegos el tuerto suele mandar
que fácil de apuntalar sale la vieja moral
que se disfraza de barricada
de los que nunca tuvieron nada
qué bien prepara su mascara el pequeño burgués.

Viva el harapo señor
y la mesa sin mantel
viva el que huela a callejuela
a palabrota y taller.

Desde una mesa repleta cualquiera decide aplaudir
la caravana en harapos de todos los pobres
desde un mantel importado y un vino añejado
se lucha muy bien
desde una mesa gigante y un auto elegante
se sufre también
en un amable festín se suele ver combatir.

Si fácil es abusar más fácil es condenar
y hacer papeles para la historia para que te haga un lugar.

Que fácil es protestar por la bomba que cayó
a mil kilómetros del ropero y del refrigerador
que fácil es escribir algo que invite a la acción
contra tiranos, contra asesinos
contra la cruz o el poder divino
siempre al alcance de la vidriera y el comedor.

Viva el harapo señor
y la mesa sin mantel
viva el que huela a callejuela
a palabrota y taller.

Por quien merece amor

Te molesta mi amor,
mi amor de juventud,
y mi amor es un arte
en virtud.

Te molesta mi amor,
mi amor sin antifaz,
y mi amor es un arte
de paz.

Mi amor es mi prenda encantada,
es mi extensa morada,
es mi espacio sin fin.
Mi amor no precisa fronteras;
como la primavera,
no prefiere jardín.

Mi amor no es amor de mercado,
porque un amor sangrado
no es amor de lucrar.
Mi amor es todo cuanto tengo;
si lo niego o lo vendo,
¿para qué respirar?

Te molesta mi amor,
mi amor de humanidad,
y mi amor es un arte
en su edad.

Te molesta mi amor,
mi amor de surtidor,
y mi amor es un arte
mayor.

Mi amor no es amor de un solo,
sino alma de todo
lo que urge sanar.
Mi amor es una amor de abajo
que el devenir me trajo
para hacerlo empinar.

Mi amor, el más enamorado,
es del más olvidado
en su antiguo dolor.
Mi amor abre pecho a la muerte
y despeña su suerte
por un tiempo mejor.
Mi amor, este amor aguerrido,
es un sol encendido,
por quien merece amor.

El hombre extraño

Era extraño aquel hombre,
o por tal lo tomaron,
porque besaba todo
lo que hallaba a su paso.
Besaba a las personas,
al perro, al mobiliario
y mordía dulcemente
la ventana de un cuarto.

Cuando salía a la calle
le iba besando al barrio
las esquinas, aceras,
portales y mercados,
y en las noches de cine
(también las de teatro)
besaba su butaca
y las de sus costados.

Por estas y otras muchas
los cuerdos lo llevaron
donde nadie lo viera,
donde no recordarlo,
y cuentan que en su celda
besaba sus zapatos,
su catre, sus barrotes,
sus paredes de barro.

Un día sin aviso,
murió aquel hombre extraño
y muy naturalmente
en tierra lo sembraron.
En ese mismo instante,
desde el cielo, los pájaros
descubrieron que al mundo
le habían nacido labios.

Silvio Rodríguez en Chile - Vol II

La resurrección

Con polvo del Arauco
con piedra del Azteca
con sangre del esclavo
es la resurrección.
Que enciende mariposas
y las arroja al viento
que da al volcán su coca
y al trueno su canción.
El sol ha sido izado
por sus primeros sueños
que aullan despertando
por la convocación.

El polvo con el polvo
la piedra con la piedra
se juntan como rostros
y surge la ciudad.
La antigua cordillera
dibuja el sortilegio
y al viento va afilando
cantando libertad.
Retornan los guerreros
al grito de la tierra
de nuevo la leyenda
se hace realidad.

El polvo sin mentiras
de piedras con entrañas
sabiendo que la vida
es dura como es.
Los muertos no equivocan
su cita con el alba
los muertos tienen bocas
y corazón y pies.
Los muertos han llegado
el tiempo los convoca
los muertos son estrellas
que no tienen revés.

Mariko-San

Donde quiera me encuentro un papel de Mariko-San.
Donde quiera descubro un recado, un guiño de ojo.
Ando en una gaveta, abro un libro
registro un bolsillo, levanto un mantel.
Donde quiera me encuentro un papel de Mariko-San.

El verano llegó desde ayer no quiso esperar.
Mete leña en su horno de sietemesino y ahoga.
El verano a pesar de las cosas
que pese al verano se deben hacer.
El verano llegó desde ayer no quiso esperar.

Hoy debiera contar hasta cien y luego soñar.
Hoy debiera volver del océano y ser bienvenido.
Hoy debiera andar sin zapatos,
casarme de pronto sin saber con quién.
Hoy debiera contar hasta cien y luego soñar.

Sueño de una noche de verano

Yo soñé con aviones
que nublaban el día,
justo cuando la gente
más cantaba y reía,
más cantaba y reía.

Yo soñé con aviones
que entre sí se mataban
destruyendo la gracia
de la clara mañana
de la clara mañana.

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

En mi sábana blanca
vertieron hollín,
han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable
de tanto desastre
lo va a lamentar.

Anoche tuve un sueño
y anoche era verano
oh verano terrible
para un sueño malvado,
para un sueño malvado.

Anoche tuve un sueño
que nadie merecía
¿Cuánto de pesadilla
quedará todavía,
quedará todavía?

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

En mi sábana blanca
vertieron hollín,
han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable
de tanto desastre
lo va a lamentar.

Yo soñé un agujero
bajo tierra y con gente
que se estremecía
al compás de la muerte,
al compás de la muerte.

Yo soñé un agujero
bajo tierra y oscuro
y espero que mi sueño
no sea mi futuro,
no sea mi futuro.

Si pienso que fui hecho
para soñar el sol
y para decir cosas
que despierten amor.
¿Cómo es posible entonces
que duerma entre saltos
de angustia y horror?

En mi sábana blanca
vertieron hollín,
han echado basura
en mi verde jardín
si capturo al culpable
de tanto desastre
lo va a lamentar.

En mi calle

En mi calle hay una acera gris
donde se pegan las miradas
del que mira adonde va.

En mi calle hay un banco que es
tan largo y blanco como el mármol
donde iremos a parar.

Yo no sé por qué son tan blancas
las altas ventanas que miran al cielo.
En mi calle el mundo no habla
la gente se mira y se pasa con miedo.

Si yo no viviera en la ciudad
quizás vería el árbol sucio
donde iba yo a jugar.

En mi calle de silencio está
y va pasando por mi lado
es un recuerdo desigual.

Yo no sé por qué estoy mirando
por qué estoy amando,
por qué estoy viviendo

Yo no sé por qué estoy llorando
por qué estoy cantando,
por qué estoy muriendo

Unicornio

Mi unicornio azul ayer se me perdió,
pastando lo deje y desapareció.
Cualquier información bien la voy a pagar.
Las flores que dejó
no me han querido hablar.

Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
no sé si se me fue,
no sé si extravió,
y yo no tengo más
que un unicornio azul.
Si alguien sabe de él,
le ruego información,
cien mil o un millón
yo pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

Mi unicornio y yo
hicimos amistad,
un poco con amor,
un poco con verdad.
Con su cuerno de añil
pescaba una canción,
saberla compartir
era su vocación.

Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
y puede parecer
acaso una obsesión,
pero no tengo más
que un unicornio azul
y aunque tuviera dos
yo solo quiero aquel.
Cualquier información
la pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

Sólo el amor

Debes amar la arcilla que va en tus manos
debes amar su arena hasta la locura
y si no, no la emprendas que será en vano
sólo el amor alumbra lo que perdura
sólo el amor convierte en milagro el barro
sólo el amor alumbra lo que perdura
sólo el amor convierte en milagro el barro.

Debes amar el tiempo de los intentos
debes amar la hora que nunca brilla
y si no, no pretendas tocar los yertos
sólo el amor engendra la maravilla
sólo el amor consigue encender lo muerto
sólo el amor engendra la maravilla
sólo el amor consigue encender lo muerto.

Debes amar la arcilla que va en tus manos
debes amar su arena hasta la locura
y si no, no la emprendas que será en vano
sólo el amor alumbra lo que perdura
sólo el amor convierte en milagro el barro
sólo el amor alumbra lo que perdura
sólo el amor convierte en milagro el barro.

Debes amar el tiempo de los intentos
debes amar la hora que nunca brilla
y si no, no pretendas tocar los yertos
sólo el amor engendra la maravilla
sólo el amor consigue encender lo muerto
sólo el amor engendra la maravilla
sólo el amor consigue encender lo muerto.

Rabo de nube

Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube,
un torbellino en el suelo
y una gran ira que sube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube,
que se llevara lo feo
y nos dejara el querube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.

Oh Melancolía

Hoy viene a mi la damisela soledad
con pamela, impertinentes y botón
de amapola en el oleaje de sus vuelos.
Hoy la voluble señorita es amistad
y acaricia finalmente el corazón
con su más delgado pétalo de hielo.

Por eso hoy
gentilmente te convido a pasear
por el patio, hasta el florido pabellón
de aquel árbol que plantaron los abuelos.
Hoy el ensueño es como el musgo en el brocal
dibujando los abismos de un amor
melancólico, sutil, pálido cielo.

Viene a mí, avanza,
viene tan despacio,
viene en una danza
leve en el espacio.

Cedo, me hago lacio
y ya vuelo, ave.
Se mece la nave,
lenta como el tul,
en la brisa suave
niña del azul.

Oh melancolía, novia silenciosa,
íntima pareja del ayer.
Oh melancolía, amante dichosa,
siempre me arrebata tu placer.
Oh melancolía, señora del tiempo,
beso que retorna como el mar.
Oh melancolía, rosa del aliento,
dime quién me puede amar.

Generaciones

Un viejo y un niño desnudos se ven
jugando en la arena, lamida de mar
el viejo es muy viejo, su barba es azul
el niño es muy niño, su risas esta intacta aún
y juegan al mundo, la historia, la vida común.

Y allí se destrozan, se besan, se van
con viejas costumbres que a diario se van
y un pájaro pasa y se pone a llorar
y el viejo y el niño le caen a pedradas los dos
pues ha interrumpido su rito sagrado de amor.

Un pájaro cuelga del hueco del cielo
un pájaro blanco en estado de celo
un pájaro ha dicho que ha visto vivir
un pájaro puede si quiere ponerse a llorar
pero ¿quién ha visto que un pájaro tenga que hablar?

¿Quién sabe de un agua que cubre el dolor?
¿quién sabe de un sitio que guarde el amor?
¿quién sabe una historia que sepa mejor?
¿quién sabe de un viejo y un niño jugando en el mar?
¿y de un pajaro blanco que se le ha olvidado volar?

El jardín de la noche

En el jardín de la noche
hay una rosa, luminosa,
que me mira fijamente a los ojos,
parpadea y me quiere decir cosas,
tantas cosas que no sé, que no sé.
Y es cuando alargo los brazos
para llevarle mis manos tan abiertas
que casi me siento llegar con el pie.

Pero yo,
quiero ser de noche el dueño
de los ojos, de la altura,
y he de fundir la montura
para galopar mi sueño.

Volaré,
tengo que domar el fuego
para cabalgar seguro
en la bestia de futuro
que me lleve a donde quiero.

En el jardín de la noche
hay una rosa, luminosa,
que me mira fijamente a los ojos,
parpadea y me quiere decir cosas,
tantas cosas que no sé, que no sé.
Y es cuando alargo los brazos
para llevarle mis manos tan abiertas
que casi me siento llegar...

Volaré,
volaré al jardín del cielo,
en un pájaro violento,
en un corredor del viento,
en un caballo de fuego.

Volaré,
quiero ser de noche el dueño
de los ojos de la altura
y he de fundir la montura
para galopar mi sueño.

Santiago de Chile

Allí ame a una mujer terrible,
llorando por el humo siempre eterno
de aquella ciudad acorralada
por símbolos de invierno.
Allí aprendí a quitar con piel el frío
y a echar luego mi cuerpo a la llovizna,
en manos de la niebla dura y blanca,
en calles del enigma.

Eso no está muerto,
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.

Allí entre los cerros tuve amigos
que entre bombas de humo eran hermanos.
Allí yo tuve más de cuatro cosas
que siempre he deseado.
Allí nuestra canción se hizo pequeña
entre la multitud desesperada:
un poderoso canto de la tierra
era quien más cantaba.

Eso no está muerto,
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.

Hasta allí me siguió, como una sombra,
el rostro del que ya no se veía,
y en el oído me susurro la muerte
que ya aparecería.
Allí yo tuve un odio, una vergüenza:
niños mendigos de la madrugada,
y el deseo de cambiar cada cuerda
por un saco de balas.

Eso no está muerto,
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.

Venga la esperanza

Dice que se empina y que no alcanza
que sólo ha llegado hasta el dolor
dice que ha perdido la buena esperanza
y se refugia en la piedad de la ilusión.

Sé de las entrañas de su queja
porque padecí la decepción
fue una noche larga que el tiempo despeja
mientras suena en mi memoria esta canción:

Venga la esperanza, venga sola a mí
lárguese la escarcha, vuele el colibrí
hínchese la vela, ruja el motor
que sin esperanza ¿dónde va el amor?

Cuando niño yo saque la cuenta
de mi edad por el año dos mil
El dos mil sonaba como puerta abierta
a maravillas que silbaba el porvenir.

Pero ahora que se acerca saco en cuenta
que de nuevo tengo que esperar
que las maravillas vendrán algo lentas
porque el mundo tiene aún muy corta edad.

Venga la esperanza, pase por aquí
venga de cuarenta, venga de dos mil
venga la esperanza, de cualquier color
verde, roja o negra, pero con amor.

Tríptico (Volumen I)

Domingo rojo

Este domingo es
especial domingo
la vida me colmó de
actividad
hoy todos los relojes
sonaron a las cinco
la paja es un trajín que
viene y va

Hay sorbos de café en
la madrugada
y toses de motores a
las seis
hay risas y pañuelos
antes de la mañana
hay voluntad de hacer
amanecer

Domingo
que buen pretexto das
para cantarte
todo ha comenzado a
sludarme
y parece como si la
tierra fértil me esperase
¡oh! domingo

Domingo
callé donde el sol puso
residencia
amor que sigue
haciendo de
herramienta
y ensancha las
ventanas y las puertas

Domingo
es como si no me
quedaran penas
como si fuera siempre
primavera
como si la sed humana
no supiese de
fronteras
¡oh! domingo

Domingo
verás crecer la vida
con mis manos
cuando acaricie el
sueño que yo amo
y el tiempo sea un
domingo enamorado
¡oh! Domingo

El vagabundo

Conozco un
vagabundo del espacio
recorre el universo en
su asteroide
sin órbita ni puerto ni
partida
daba la soledad
con todo el frío de su
vida

Un día llegó un pájaro
a su isla
dentro de un pomo
que cabía en su mano
daba tristeza verlo allí
encogido
cantándole al silencio
sin respuesta, sin
sentido

El vagabundo nunca
oyó a su pájaro
y lo veía cantar tras los
cristales
hasta que un día pudo
más su sueño
y lo libró de la
escafandra blanca
de animales

El pájaro flotó hasta
congelarse
como las lágrimas del
vagabundo
entonces metió al
pájaro en la jaula
y lo soltó a la suerte
con que vino
sin comprender jamás
lo sucedido

Nuestro tema

Nuestro tema está
cantado con arena,
espuma y aves del
amanecer
Nuestro tema está listo
para ser
brisa de las alas
migratorias
Nuestro tema es para
ver llover

Nuestro está desnudo
en un balcón
fotografiando espigas
de la mar
Nuestro está
viéndonos juntar
besos a las seis de la
mañana
Nuestro tema es para
recordar

Nuestro tema de amor
tiene quebranto,
pero su empeño
sana el dolor

Nuestro tema de amor
nos cuesta tanto
que ya es un sueño
y una canción

Nuestro tema está en
un solo de piano
y en el radio más
abrazador
Nuestro tema está en el
corredor
de un hotel que se ha
quedado sólo
Nuestro tema es
humedad de amor

Camino a Camagüey

Confíame diez pesos
que el destino travieso
me coloca
bien lejos de aquí

Mañana es que me
muevo
y tomo el tren lechero
a una provincia
nueva para mí

Un amigo distante
escritor y comediante
me pide que le vaya a
musicar
la letra de su drama
y aquí voy con buenas
ganas
de ayudar

Voy atravesando
valles
voy parando en el
batey
voy fijando mil
detalles
voy camino a
Camagüey

Voy imaginando
cantos
voy como prefiero ir
voy abordo del
encanto
voy soñando el
porvenir

Avisa a quién tu sabes
y dile que la llame
si la ve por donde
suele estar
a ver acaso acude y se
le va la nube
en lo que vuelvo de mi
laborar

La única amargura
que me llevo a la
aventura
es esta majadera
incomprensión
Ve y dile que por eso
cuando me marche
me da un beso en mi
canción

El tren blindado

En la ciudad que posee
la isla en el centro
hay un tren
descarrilado (museo
nacional)
que los amantes
fecundan
con sabia del cuerpo
viva ese hierro vencido
por la claridad
Viva ese lecho de amor
gentes que merecen el
amor
pagarán, pagarán por
todo
porque el que merece
suele ser
el que suele tener
deber
bienaventurado ha de
ser
el que siembra para los
otros
el que en la semilla
dejara
un girón de su propio
ser

El tren blindado florece
su estampa de hierro
desde que aquella
guerrilla
le molió la cien
descarrilado por un
manotazo del pueblo
para que un hombre se
viera con una mujer
viva ese lecho de amor

Canción de invierno

Es día de frío y llegas a
casa
vienes de la tarde
cansada de un jueves
los muebles tu perro y
millones de ojos
están como siempre
esperando tu vuelta
en la que presientes
que nada ha cambiado
te espera lo mismo, el
sueño a pasado

Recoges tu pelo tan
libre en la tarde
quizás porque alguien
nunca lo vio preso
te sientas y cenas y
todas las culpas
te dan con un peso
mayor que tus fuerzas
y pugnan tus ojos y
esta tarde loca
hasta que eres débil y
tapas tu boca

Cuando todo pasa te
crees segura
mientras con tus horas
revuelves cenizas
presientes muy dentro
pasiones prohibidas
no importa mentirse
para ser felices
hasta que un deseo se
meta en tu lecho
mas ¿qué estás
pensando? te tapas el
pecho

Pero necesitas quedar
bien con todo
todo que no sea bien
contigo misma
la angustia es el precio
de ser uno mismo
mejor ser felices como
nuestros padres
y hacer de la lástima
amores eternos
hasta que a la larga te
tape el invierno

Llover sobre mojado

Despierto en una erótica caricia
y sin amanecer, me estoy quemando
ruego que antes del fin de la delicia
la luz me diga quien estoy amando

hago un café romántico o barroco
recorro mi cabeza en agua fría
y en el espejo veo al viejo loco
cada día piensa que es su día
que es su día

Vaya forma de saber
que aún quiere llover
sobre mojado

Creo que hubo masacre y recompensa
me retocan la muerte, el egoísmo
reviso pues la fecha de la prensa
pareció que ayer decía lo mismo

Me entrego preocupado a la lectura
del diario acontecer de nuestra trama
y sé por la sección de la cultura
que el pasado conquista nueva fama

Vaya forma de saber
que aún quiere llover
sobre mojado

Salgo y pregunto por un viejo amigo
de aquellos tiempos duramente humanos
pero nos lo ha podrido el enemigo
degollaron su alma en nuestras manos

Absurdo suponer que el paraíso
es solo la igualdad, las buenas leyes
el sueño se hace a mano y sin permiso
arando el porvenir con viejos bueyes

Vaya forma de saber
que aún quiere llover
sobre mojado

Un obrero me ve
me llama artista
noblemente, me suma su estatura
y por esa bondad mi corta vista
se alarga como sueño que madura

Y así termina el día que relato
como un batir de ala en la ceniza
mañana volverá con nuevo impacto
el sol que me evapora y me da prisa

Vaya formas de saber
que aún quiere llover
sobre mojado

Mi lecho está tendido

Mi lecho está tendido
me has hecho un gran
favor
pero en el sitio en que
estaba dormido
no encontré mi corazón

Donde me lo quitaste
que haz hecho al fin
con él
hiciste tu labor y te
marchaste
y ahora ya no se
querer

No quiero tal favor
deja en su lugar a ese
corazón
deja a mi viejo en su
escondite
puede que aún lo
necesite
No lo despojes de su
amparo
vaya favor para ser
caro

Hoy me tendiste lecho
para después volar
Hoy te llevaste el
mundo de mi pecho
Hoy la aurora es
soledad

Tríptico (Volumen II)

Ángel para un final

Cuentan que cuando un silencio aparecía entre dos
era que pasaba un ángel que les robaba la voz
y hubo tal silencio el día que nos tocaba olvidar
que de tal suerte yo todavía no terminé de callar

Todo empezó en la sorpresa, en un encuentro casual
pero la noche es traviesa cuando se teje el azar
sin querer se hace una ofrenda que pacta con el dolor
o pasa un ángel, se hace leyenda y se convierte en amor.

Ahora comprendo cuál era el ángel
que entre nosotros pasó
era el más terrible, el implacable, el más feroz
Ahora comprendo en total este silencio mortal
ángel que pasa, besa y te abraza
ángel para un final.

El vigía

Agua me pide el retoño
que tuvo empezar amargo
va a hacer falta un buen otoño
tras un verano tan largo

El verde se está secando
y el viento sur se demora
pero yo sigo esperando
que lleguen cantando
la lluvia y mi hora

Yo soy de un oficio viejo
como el arrollo y el viento
como el ave y el espejo
como el amor y el invento

yo solo soy un vigía
amigo del jardinero
con la pupila en el día
que llegará el aguacero
yo solo soy un vigía
amigo del jardinero

Agua me pide el retoño
que tuvo empezar amargo
va a hacer falta un buen otoño
tras un verano tan largo

El verde se está secando
y el viento sur se demora
pero yo sigo esperando
que lleguen cantando
la lluvia y mi hora

El dulce abismo

Amada,
supón que me voy lejos
tan lejos que olvidaré mi nombre
amada,
quizás soy otro hombre
más alto y menos viejo
que espera por si mismo
allá lejos,
allá trepando el dulce abismo

Amada,
supón que no hay remedio
remedio es todo lo que intento
amada.
toma este pensamiento
colócalo en el centro de todo el egoísmo
y ve que no hay ausencia para el dulce abismo

Amada,
supón que en el olvido
la noche me deja prisionero
amada,
habrá un lucero nuevo
que no estará vencido de luz y de optimismo
y habrá un sinfín latente bajo el dulce abismo

Amada,
la claridad me cerca
yo parto, tu guardarás el huerto
amada,
regresaré despierto
otra mañana terca de música y lirismo
regresaré del sol que alumbra el dulce abismo

Reparador de sueños

Siempre,
llega el enanito
con sus herramientas
de aflojar los odios
y apretar amores

Siempre,
llega el enanito
siempre oreja adentro
con afán risueño
de enmendar lo roto

Siempre,
apartando piedras de aquí,
basura de allá -haciendo labor-
siempre va esta personita feliz
trocando lo sucio en oro

Siempre,
llega hasta el salón principal
donde está el motor que mueve la luz
y siempre allí hace su tarea mejor
el reparador de sueños

Siempre,
llega el enanito
hasta la persona, hasta todo el pueblo
hasta el universo

Siempre,
llega el enanito
y desde esa hora se acaba el silencio
y aparece el trino

Siempre,
apartando piedras de aquí,
basura de allá -haciendo labor-
siempre va esta personita feliz
trocando lo sucio en oro

Siempre,
llega hasta el salón principal
donde está el motor que mueve la luz
y siempre allí hace su tarea mejor
el reparador de sueños

Llueve otra vez

Llueve otra vez detrás de mis frontales
entre oreja y oreja nubes bajas
oscuras como caras
se disfrazan de fieros animales

Una mujer he visto cuatro veces
con los ojos comunes de nosotros
cuatro mil con los otros
con los de padecer horas y meses

Llueve otra vez
donde no hay más conmigo
que fieros animales
que tiernos enemigos

Llueve otra vez
detrás de mis frontales
¡oh! campo sin abrigo
¡oh! calles sin portales

Llueve tan bien que el fin de la semana
en vez de ser domingo en mi cabeza
es sólo la tristeza
helándome el cerebro y la mañana

Una mujer que nunca me provoca
me ha condenado a lluvias sin motivo
y desde entonces vivo
ahogado en el deseo de su boca

Llueve otra vez
donde no hay más conmigo
que fieros animales
que tiernos enemigos

Llueve otra vez
detrás de mis frontales
¡oh! campo sin abrigo
¡oh! calles sin portales

Una mujer que nunca me provoca
me ha condenado a lluvias sin motivo
y desde entonces vivo
ahogado en el deseo de su boca

El tiempo está a favor de los pequeños

El tiempo está a favor de los pequeños
de los desnudos, de los olvidados
el tiempo está a favor de buenos sueños
y se pronuncia a golpe saturado
El Salvador y el tiempo
la suma del coraje
se han convertido en sol violento
y han emprendido claro viaje

La noche se enriquece de secretos
la oscuridad del mundo es compañera
preparadora del duro esqueleto
que deberá nacer del alba nueva
las sombras de las calles
son cómplices del día
Y por la loma y por el valle
viene quemando la alegría

Y Roque y los demás están atentos
con la absorta pupila de lo eterno
dando voces de amor a cuatro vientos
y apurando las ruinas del infierno

El Salvador desborda
las cúspides del mundo
y colosal se eleva y borda
con mi estrellas Farabundo

Me veo claramente

Me veo claramente
mascando un pedazo de hierba
me veo claramente
muy sucio y feliz
me veo descubriendo descalzo un buen río
de plantas ahogadas
me veo claramente
lejano de aquí
me veo claramente
haciendo preguntas que ya conocía
con indiferencia ante el ya crecerás
me veo claramente
tan aventurero
hecho un asesino de azúcar y pan
me veo claramente
si miro detrás

Me veo claramente
en la mano de una noche
lugar de aprenderme con miedo y paciencia
lo que era el amor
me veo apretado al calor de unas piernas
tragando del aire un planeta tras otro
bañado en sudor
me veo semi alzado en la luz de esa hora
riéndole al techo, riéndole a ella
riéndome a mí
me veo claramente
tan digno de amantes
y breves países de felicidad
me veo claramente
me veo claramente si miro detrás

me veo claramente
marchando a campañas de guerra entre todo
y yendo tras guerras privadas también
me veo claramente
la primera noche con una guitarra
tan pálidamente como cuando fue la primera mujer

Me veo tan atento a los ruidos internos
feliz tristemente
queriendo de veras ser mucho mejor
me veo claramente
buscando palabras que sepan dar vida y dar muerte al amor
me veo claramente
me veo si miro a mi alrededor

Tríptico (Volumen III)

Que signo lleva el amor

Hay una cancion comenzada cien veces
y creo que es la imposible cancion
porque cada vez que la empiezo, aparece
la voz que no alcanza mi pobre razon
Hay una cancion que se desvanece
y deja mis labios en la tentacion

Hay que vivir para ver
como ha sabido crecer
tanto misterio en la flor
Hay que vivir para ver
cuanto es dificil saber
que signo lleva el amor

Hay una cancion que se asusta de verme
no selo que dice, no se lo que ve
pero algo me lleva al rincon donde duerme
y me hace velarla una y otra vez
Hay una cancion que no quiere saberme
aunque deja un rastro brillante a mis pies

Hay que vivir...

Hay una cancion que se va cuando llego
sospecho se trata de un tema total
un ama de llaves de todos los juegos
un pajaro eterno y un sol colosal
Hay una cancion que me esconde su fuego
hay una cancion que sera mi final.

Hay que vivir…

La gota de rocio

La gota de rocio
del cielo se cayo
y en ella el amor mio
la carita se lavo
pero era tan temprano
que n salia el sol
y se helaron las manos
y mejillas de mi amor
crei que las estrellas
la iban a buscar
y que en su cara bella
se ponian a jugar
me dijo: tengo frio,
acercame calor
y fui con tanto brio
que encendi su corazon
y mientras la besaba
me dijo en un temblor:
esto es lo que faltaba
para que saliera el sol
!oh! gota de rocio
no dejes de caer
para que el amor mio
siempre me quiera tener.

Me acosa el carapalida

Me acosa el carapalida
que carga sobre mi
sobre mi pueblo libre
sobre mi dia feliz
me acosa con la espuela
el sable y el arnes
caballeria asesina de antes y despues

Me acosa el carapalida norteno por el sur
el este y el oeste, por cada latitud
me acosa el carapalida que ha dividido el sol
en hora de metralla y en hora de dolor
La tierra me quiere arrebatar
el agua me quiere arrebatar
el aire me quiere arrebatar
y solo fuego, y solo fuego voy a dar
Yo soy mi tierra, mi aire, mi agua, mi fuego.

Me acosa el carapalida con el engano vil
con cuentas de colores, con trueque de uno a mil
me acosa con su elixir de la prostitucino
me acosa con la gloria perdida de su Dios
Me acosa el carapalida con su forma de ver
asu estetica, su angulo, su estilo, su saber
me acosa el carapalida con sintetizacion
y quiere hundirme el alma con tuercas de robot
La tierra...

Me acosa el carapalida con la guerra sutil
hasta que digo bast y carga sobre mi
me acosa con su moustro de radiactividad
su porvenir de arena, su muerte colosal
me acosa el carapalida que siempre me acoso
que acosa a mis hermanos, que acosa mi razon

Me acosa el carapalida que vive de acosar
hasta que todos juntos le demos su lugar
La tierra…

Yo te quiero libre

Yo te quiero libre, libre y con amor
libre de la sombra, pero no del sol
Yo te quiero libre, como te vivi
libre de otras penas, y libre de mi

La libertad tiene alma clara
y solo canta cuando va batiendo alas
vuela y canta, libertad
La libertad nacio sin dueno
y yo quien soy para robarle cada sueno

Yo te quiero libre y con buena fe
para que conduzcas tu preciosa sed
Yo te quiero libre, libre de verdad
libre como el sueno de la libertad

La libertad, nacio sin dueno
y yo quien soy para robarle cada sueno

Yo te quiero libre como te vivi
libre de otras penas, y libre de mi

Leyenda

Al amanecer
algunos ojos ya eran de la oscuridad
y huyeron hacia las tiniebas del ayer
con un punado de semillas por sembrar
con un punado de promesas por crecer
y amar

Pero salio el sol
y se elevo sobre la tierra siempre mas
secando el frio nocturnal dando calor
regocijando al mundo con su prodigar
irguiendo al viento el poderoso corazon
de amar

Y su luz subio
saltando las montanas traspasando el mar
resgando el mundo con su calida verdad
su calida razon
esparciendo la claridad
como una estacion

Era bello el sol
que se elevaba sobre el mundo siempre mas
con su destierro de nevadas su cancion
su semillero en jubiloso despertar
erguido al viento el poderoso corazon
de amar

Y su luz llego
al reino oscuro a las torres del ayer
y la cimiente arrebatada de su amor
sintiose renacer
al contacto de su calor
y de su quehacer

Luego al final
a la hora en que se suponia atardecer
sintieron que la luz quedo en su respirar
como una sangre de la atmosfera un poder
un pacto eterno con la claridad solar

Yo soy como soy

A veces siento deseos de amar
y amenudo no puedo beber
para esa hora busque una cancion
con la que me entretengo la sed
tiene delirios de la tradicion
y otras hierbas que suelo rumiar
ya te la voy a cantar

Yo soy como soy
y a casi todo el mundo le pedi prestado
Yo soy como soy
y a casi todo el mundo yo le tiendo mano

Dime que pena te puedo curar
yo quisiera tambien ser doctor
Solo deseo que para tu mal
tenga alivio mi vieja cancion
Lo que te doy de mortal a mortal
se desprende gustoso de mi
el resto espera por ti

Yo soy como soy...

Se que hay dolores que no curara
ni la mas esmerada cancion
En todo caso te invito a llenar
de optimismo ese buen corazon
Vale la pena dejar de llorar
y hacer cita con el porvenir
Vale la pena vivir

Yo soy como soy…

Tu fantasma

Me decido a tararearte
todo lo que se te extrana
desde el siglo en que partiste
hasta el largo dia de hoy
Me acompana mi guitarra
porque yo no se de cartas
y ademas ya tu conoces
que ella va donde yo voy

Lo unico que me consuela
es que uso dos almohadas
y que ya no me torturo
cuando te hago trasnochar
Otro alivio es que en su arbol
los pajaritos de alba
siguen entonando el coro
con que te bienveniran

El telefono persiste
en coleccionar absurdos
embromarme sigue siendo
un deporte universal
Y la puerta esta comida
donde la ha golpeado el mundo
cuando menos una buena parte
de la humanidad

El cine de enamorados
tuvo un par de buenas pistas
nuestro cabaret privado
sigue activo por su bar
Se nos sigue desahgrando
la llave de la cocina
y yo sigo sin canciones
habiendo necesidad

Pueden ser casualidades
u otras rarezas que pasan
pero donde quiera que ando
todo me conduce a ti
Especialmente la casa
me resulta insoportable
cuando desde sus rincones
te abalanzas sobre mi

No exagero si te cuento
que le hablo a tu fantasma
que le solicito agua
y hasta el buche de cafe
En dias graves le he pedido
masajes para mi espalda
los peores ni te cuento
porque no vas a creer

Hay dias que en tu sacrificio
acaricio tu fantasma
pero donde iba el delirio
oigo tu respiracion
Sienpre termino en lo mismo
asesino tu fantasma
y la diana me sorprende
recostado en el balcon

Ya no se si lo que digo
realmente nos hace falta
hoy no es dia inteligente
y no se ir mas alla
Pero cuando puedas vuelve
porque acecha tu fantasma
jugando a las escondidas
y yo estoy muy viejo ya.

Cancion para mi soldado

Si caigo en el camino
hagan cantar mi fusil
y ensanchenle su destino
porque no debe morir
si caigo en el camino
como puede suceder
que sigo el canto mi amigo
cumpliendo con su deber

La muerte pone un dilvido
en los oidos del hombre
canto que no tiene nombre
cancion que busca su trino
cumple en la selva destino
simple de hombre militante
el turno de los instantes
de su verdadera suerte
como me manda la muerte
con su palabra quemante

Si caigo en el camino...

Cancion para mi soldado
es la que quiero cantar
y con ella confesar
que es un canto enamorado
el de ayer, el de despues
cuando elegimos el rumbo
bajo la estrella del Che

Unicornio

Pioneros

El domingo me fui a la sanzala,
me puse las alas, me sentí mejor,
porque oyendo un cantar de pioneros
me sentí más lleno de Patria y de amor.

Fue como regresar a un lugar
donde guardo raíces y luceros.
Fue como si mi niña cantara
y, más, me abrazara en aquella canción.
Fui papá de un pionero de guerra
aquí en esta tierra cantándole al sol.

Son desangrado

Un corazón quiso saltar un pozo
confiado en la proeza de su sangre
y hoy se le escucha delirar de hambre
en el oscuro fondo de su gozo.

El corazón se ahogaba de ternura,
de ganas de vivir multiplicado
y hoy es un corazón tan mutilado
que ha conseguido morir de cordura.

Qué son, desangrado son, corazón.

Hablo de un corazón que se defiende
de su vieja y usada maquinaria,
hablo de un parto en una funeraria,
hablo de un corazón que no comprende.

Hablo de un corazón tan estrujado,
tan pequeñín, tan pobre, tan quién sabe
que en su torrente casi todo cabe
sea real o sea imaginado.

Qué son, desangrado son, corazón.

Al corazón le faltaba su oreja
y andaba distraído por la calle
estrangulando con pasión un talle
e incapaz de notar alguna queja.

El corazón de torpe primavera
hizo que le injertaran el oído
y tanta maldicion oyó que ha ido
a que le den de nuevo su sordera.

Qué son, desangrado son, corazón.

La gaviota

Corrían los días de fines de guerra
y había un soldado regresando intacto:
intacto del frío mortal de la tierra,
intacto de flores de horror en su cuarto.

Elevó los ojos, respiró profundo,
la palabra cielo se hizo en su boca
y como si no hubiera más en el mundo
por el firmamento pasó una gaviota.

Gaviota, gaviota, vals del equilibrio,
cadencia increíble, llamada en el hombro.
Gaviota, gaviota, blancura del lirio,
aire y bailarina, gaviota de asombro.

¿A dónde te marchas, canción de la brisa,
tan rápida, tan detenida,
disparo en la sien y metralla en la risa,
gaviota que pasa y se lleva la vida?

Corrían los días de fines de guerra,
pasó una gaviota volando, volando
lento, como un tiempo de amor que se cierra,
imperio de ala, de cielo y de cuándo.

Gaviota, gaviota, vals del equilibrio,
cadencia increíble, llamada en el hombro.
Gaviota, gaviota, blancura del lirio,
aire y bailarina, gaviota de asombro.

Corrían los días de fines de guerra,
pasó una gaviota volando
y el que anduvo intacto rodó por la tierra:
huérfano, desnudo, herido, sangrando.

Por quien merece amor

Te molesta mi amor,
mi amor de juventud,
y mi amor es un arte
en virtud.

Te molesta mi amor,
mi amor sin antifaz,
y mi amor es un arte
de paz.

Mi amor es mi prenda encantada,
es mi extensa morada,
es mi espacio sin fin.
Mi amor no precisa fronteras;
como la primavera,
no prefiere jardín.

Mi amor no es amor de mercado,
porque un amor sangrado
no es amor de lucrar.
Mi amor es todo cuanto tengo;
si lo niego o lo vendo,
¿para qué respirar?

Te molesta mi amor,
mi amor de humanidad,
y mi amor es un arte
en su edad.

Te molesta mi amor,
mi amor de surtidor,
y mi amor es un arte
mayor.

Mi amor no es amor de un solo,
sino alma de todo
lo que urge sanar.
Mi amor es una amor de abajo
que el devenir me trajo
para hacerlo empinar.

Mi amor, el más enamorado,
es del más olvidado
en su antiguo dolor.
Mi amor abre pecho a la muerte
y despeña su suerte
por un tiempo mejor.
Mi amor, este amor aguerrido,
es un sol encendido,
por quien merece amor.

Canción urgente para Nicaragua

Se partió en Nicaragua
otro hierro caliente
con que el águila daba
su señal a la gente

Se partió en Nicaragua
otra soga con cebo
con que el águila ataba
por el cuello al obrero

Se ha prendido la hierba
dentro del continente
las fronteras se besan
y se ponen ardientes

Me recuerdo de un hombre
que por esto moría
y que viendo este día
-como espectro del monte-
jubiloso reía

El espectro es Sandino
con Bolívar y el Che
porque el mismo camino
caminaron los tres

Estos tres caminantes
con idéntica suerte
ya se han hecho gigantes
ya burlaron la muerte

Ahora el aguila tiene
su dolencia mayor
Nicaragua le duele
pues le duele el amor

Y le duele que el niño
vaya sano a la escuela
porque de esa madera
de justicia y cariño
no se afila su espuela

Andará Nicaragua
su camino en la gloria
porque fue sangre sabia
la que hizo su historia

Te lo dice un hermano
que ha sangrado contigo
te lo dice un cubano
te lo dice un amigo

El sol no da de beber

Al tibio amparo de la 214
se desnudaba mi cancion de amor:
llegaba el día, indiscreto y torpe,
y la belleza nos hacía más pobres,
más esclavos de la ronda del reloj.

Así pasaron los momentos locos,
así pasaba la felicidad:
huyendo siempre de mirada de otros,
entretejiendo un universo loco
de caricias dudas y complicidad.

Toma de mi todo,
bébetelo bien,
hay que ayunar al filo
del amanecer.
Toma de mi todo
y todavía más,
hay que esperar un largo
no de claridad.
Toma de mi todo
cuanto pueda ser.
El sol no da de beber.

A los tristes amores mal nacidos
y condenados por su rebelión
daré algún día mi canción de amigo
y fundiré mi vino con su vino
sin perder el sueño por la excomunión.

Y a quién me quiera incinerar los versos,
argumentando un folio inmemorial,
le haré la historia de este sol adverso
que va llorando por el universo
esperando el día que podrá alumbrar.

Toma de mi todo,
bébetelo bien,
hay que ayunar al filo
del amanecer.
Toma de mi todo
y todavía más,
hay que esperar un largo
no de claridad.
Toma de mi todo
cuanto pueda ser.
El sol no da de beber.

La maza

Si no creyera en la locura
de la garganta del sinsonte
si no creyera que en el monte
se esconde el trino y la pavura

si no creyera en la balanza
en la razón del equilibrio
si no creyera en el delirio
si no creyera en la esperanza

si no creyera en lo que agencio
si no creyera en el camino
si no creyera en el sonido
si no creyera en mi silencio

qué cosa fuera
que cosa fuera la maza sin cantera
un amasijo hecho de cuerdas y tendones
un revoltijo de carne con madera
un instrumento sin mejores resplandores
qué lucecitas montadas para escena

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

un testaferro del traidor de los aplausos
un servidor de pasado en copa nueva
un eternizador de dioses del ocaso
júbilo hervido con trapo y lentejuela

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

si no creyera en lo más duro
si no creyera en el deseo
si no creyera en lo que creo
si no creyera en algo puro

si no creyera en cada herida
si no creyera en la que ronde
si no creyera en lo que esconde
hacerse hermano de la vida

si no creyera en quien me escucha
si no creyera en lo que duele
si no creyera en lo que quede
si no creyera en lo que lucha

qué cosa fuera
que cosa fuera la maza sin cantera
un amasijo hecho de cuerdas y tendones
un revoltijo de carne con madera
un instrumento sin mejores resplandores
qué lucecitas montadas para escena

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

un testaferro del traidor de los aplausos
un servidor de pasado en copa nueva
un eternizador de dioses del ocaso
júbilo hervido con trapo y lentejuela

qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera
qué cosa fuera la maza sin cantera

Unicornio

Mi unicornio azul ayer se me perdió,
pastando lo deje y desapareció.
Cualquier información bien la voy a pagar.
Las flores que dejó
no me han querido hablar.

Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
no sé si se me fue,
no sé si extravió,
y yo no tengo más
que un unicornio azul.
Si alguien sabe de él,
le ruego información,
cien mil o un millón
yo pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

Mi unicornio y yo
hicimos amistad,
un poco con amor,
un poco con verdad.
Con su cuerno de añil
pescaba una canción,
saberla compartir
era su vocación.

Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
y puede parecer
acaso una obsesión,
pero no tengo más
que un unicornio azul
y aunque tuviera dos
yo solo quiero aquel.
Cualquier información
la pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

La primera mentira

Cuando estuve en un bosque encantado
noté con asombro
que una piedra me cantaba
con modulaciones y con timbres de tenor.

Debajo de la piedra vi a un sapo invernando
y supe
que era el sapo el que cantaba
y seguí buscando maravillas que saber.

Quería una princesa convertida en un dragón,
quería el hacha de un brujo para echarla en mi zurrón,
quería un vellosino de oro para un reino,
quería que Virgilio me llevara al infierno,
quería ir hasta el cielo en un frijol sembrado,
y ya.

De lejos vi una fuente que brillaba
y corrí hacia ella,
pues tenía aguas de oro:
era inconfundible aquel color como miel.

El sol se reflejaba en la fuente abandonada
y supe
que era el sol el que brillaba
desilusionado por dos veces me alejé.

Quería una princesa convertida en un dragón,
quería el hacha de un brujo para echarla en mi zurrón,
quería un vellosino de oro para un reino,
quería que Virgilio me llevara al infierno,
quería ir hasta el cielo en un frijol sembrado,
y ya.

Después de mil fracasos como estos
me sentí muy tonto:
nos habían engañado;
y me fui a buscar al primer hombre que mintió.

Caminé los caminos,
recorrí los recorridos,
pero cuando hallé al culpable
hecho un mar de lágrimas, al verme, me pidió:

Yo quiero una princesa convertida en un dragón,
yo quiero el hacha de un brujo para echarla en mi zurrón,
yo quiero un vellosino de oro para un reino,
yo quiero que Virgilio me lleve al infierno
yo quiero ir hasta el cielo en un frijol sembrado
y ya.

Hoy mi deber

Hoy mi deber era
cantarle a la patria
alzar la bandera
sumarme a la plaza

Hoy era un momento
más bien optimista
un renacimiento
un sol de conquista

Pero tú me faltas,
hace tantos días
que quiero y no puedo
tener alegrías

Pienso en tu cabello
que estalla en mi almohada
y estoy que no puedo
dar otra batalla

Hoy yo que tenía
que cantar a coro
me escondo del día
susurro estoy solo

Qué hago tan lejos
dándole motivos
a esta jugarreta
cruel de los sentidos

Tu boca pequeña
dentro de mi beso
conquista se adueña
no toca receso

Tu cuerpo y mi cuerpo
cantando sudores
sonidos posesos
febriles temblores

Hoy mi deber era
cantarle a la patria
alzar la bandera
sumarme a la plaza

Y creo que acaso
al fin lo he logrado
soñando tu abrazo
volando a tu lado.



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